5.9.26

Kateřina Tučková. El legado de las diosas

No consigue ver bien el interior. Se pone de puntillas y pega la nariz al cristal para mirar por encima de la cortina, que cuelga desde la mitad de la ventana. Entre los exuberantes geranios, que otras veces se inclinan hacia fuera, y que hoy, por un motivo incomprensible, está pegados a los cristales, no distingue más que oscuridad. Pero casi siempre es así. Con esos ventanucos, la luz sólo entra en la casa en los días despejados.


Principio de "El legado de las diosas"
    

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