19.1.26

Eve Babitz cita a Colette

«Mírame ahora tal y como soy», dijo Colette en una ocasión en un hermoso texto sobre cómo era ella a los treinta y pocos años (mi edad), sola, viviendo en un apartamento de una habitación en una primera planta, una habitación parisina cerca del Bois de Boulogne, contemplándose en el espejo, tal y como era.


De "Un domingo en aquella piscina azul venice, California"
En "Yo era un encanto"
    

18.1.26

Marina Tsvietáieva. Don

2

Quien se salvó, morirá; quien murió, resucitará. 
Y los descendientes, al recordar los tiempos pasados:
-Dónde estuvisteis? -La pregunta estallará como un trueno;
la respuesta, como un trueno estallará: -En el Don!
-Qué hicisteis? -Pasamos calamidades.
Después, agotados, nos echamos a dormir.
Y en el diccionario, los nietos, pensativos,
antes de la palabra deber, escribirán: Don.


De "Campamento de cisnes"
    

17.1.26

Lucille Clifton. Generaciones

La mujer dijo
   vi su anuncio en el periódico de Bedford y pensé qué interesante, así que se me ocurrió llamarla para decirle que yo también me apellido Sale y que he recopilado y publicado por mi cuenta una historia de la familia Sale/Sayle, del condado de Bedford, en Virginia; será un placer enviársela. Pero por qué le interesan los Sayles?
   
La voz al otro lado del teléfono es dulce y blanca. Qué le digo yo a esta señora blanca? Qué importa, ahora que papá está muerto y yo soy una Clifton?
   
Ha oído hablar de un hombre llamado John F. Sale?, pregunto.
   Claro, era tío abuelo mío, creo. Está contenta y entusiasmada.
   Bueno, mi nombre de soltera era Sayles, le digo.
   Cómo se llamaba su padre?, pregunta. Está dando saltos al otro lado del teléfono.
   Samuel, digo.
   Se queda perpleja. No recuerdo ese nombre, dice.
 
***

Quien recuerda los nombres de los esclavos? Solo los hijos de esclavos. Los nombres son Caroline y Lucy y Samuel, digo. Nombres de esclavos.


Principio de "Generaciones"
    

16.1.26

Aki Shimazaki. Fuki-no-tô, la granja de Atsuko

Paseo por el bosquecillo de bambús. 
Estamos a principios de marzo. En la sombra, quedan restos de nieve aquí y allá. Camino lentamente sobre la tierra húmeda. Las camelias rojas de corazón amarillo aparecen entre los viejos bambús de color verde grisáceo. Es la belleza simple y serena que adoro desde que era niña.


Principio de "Fuki-no-tô, la granja de Atsuko"
    

15.1.26

Miriam Reyes. A menudo se toma...

A menudo se toma
una cosa por otra
o una cosa por nada


De "Con"
   

14.1.26

Elaine Vilar Madruga. El cielo de la selva

Vendrá la noche y junto a ella el latido de los grillos. La hacienda se convertirá en un montoncito de nada que la oscuridad se tragará con su boca de monstruo. La abuela es la única que se atreve a caminar por los pasillos cuando el sol se ha escondido. No tiene miedo. Vendrá pronto en busca de los grillos porque los odia, odia ese cricricri que parece el llanto de un niño enfermo. Pero en esta hacienda no hay niños enfermos. En esta hacienda nos ocupamos de ser fieles y dormir temprano con un padrenuestro, no más cae la tarde dormimos, igual a las gallinas tristes de los corrales que viven cacareando al sol, que sin el sol no son gallinas sino carne muerta con plumas.


Principio de "El cielo de la selva"
    

13.1.26

Mary Oliver. Cuando estoy entre los árboles

Cuando estoy ahí, los árboles,
sobre todo entre los sauces y los algarrobos de miel,
también las hayas, los robles y los pinos,
sueltan tantos indicios de alegría.
Casi diría que me salvan, y a diario.
   
Disto tanto de la esperanza de mí misma
en la que tengo bondad, y criterio,
y nunca me apresuro por el mundo
  sino que ando despacio y me inclino  menudo.
   
A mi alrededor los árboles se revuelven en sus hojas
y llaman, "Quédate un rato".
La luz fluye de sus ramas.
   
Y vuelven a llamar, "Es sencillo", dicen,
"y tú también has venido
al mundo a hacer esto, ir a gusto, llenarte
de luz y resplandecer".


De "La sed"
En "Devociones"
    

12.1.26

Brigitte Giraud. Vivir deprisa

Tras haber resistido muchos meses, tras haber hecho caso omiso, día tras día, de los asaltos de los promotores que me apremiaban para que les dejase el sitio libre, he acabado por rendir las armas. 
Hoy he firmado la venta de la casa. 
Cuando digo «la casa», me refiero a la casa que compré con Claude hace veinte años y en la que él nunca vivió. 
Por culpa del accidente, por culpa de aquel día de junio en que aceleró con una moto que no era suya en un bulevar de la ciudad. Quizá por inspiración de Lou Reed, que había escrito: «Vivir deprisa, morir joven», cosas por el estilo, en el libro que estaba leyendo entonces Claude y que encontré en el parqué, al pie de la cama. Y que empecé a hojear la noche siguiente. «Hacerse el malo. Joderlo todo».
He vendido mi alma y quizá la suya. 


Principio de "Vivir deprisa"
    

11.1.26

Patricia Gallego. Abril

Respiro hondo
me enciendo, imprevisible.
Chispas, me ato antes de tiempo,
marcianos de Marte
y las estrellas en el techo.
Giro, me canso, marcho,
se abren nuevas flores.
Estás conmigo, nos movemos con pies descalzos
vuelvo a sentir, 
lo había olvidado.


De "Perro verde, corazón rojo"
    

10.1.26

Tatiana Ţîbuleac. El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

Aquella mañana en que la odiaba más que nunca, mi madre cumplió treinta y nueve años. Era bajita y gorda, tonta y fea. Era la madre más inútil que haya existido jamás. Yo la miraba desde la ventana mientras ella esperaba junto a la puerta de la escuela como una pordiosera. La habría matado con medio pensamiento. Junto a mí, silenciosos y asustados, desfilaban los padres. Un triste atajo de perlas falsas y corbatas baratas, viniendo a recoger a sus hijos defectuosos, escondidos de los ojos de la gente. Al menos ellos se habían tomado la molestia de subir. A mi madre yo le importaba un pimiento, igual que el hecho de que hubiera conseguido terminar unos estudios.


Principio de "El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes"