23.5.26

Jane Kenyon. Abrigos

Le vi salir del hospital
con un abrigo de mujer sobre el brazo.
Evidentemente ella no lo iba ya a necesitar.
Las gafas de sol que llevaba no podían
ocultar su cara húmeda y su desconcierto.

Como una burla el día era brillante
y suave el aire para ser diciembre. Aun así
se subió la cremallera de su abrigo y se ató
la capucha bajo la barbilla, preparándose
para un frío irremediable.   




De "Constancia"
En "De otra manera"

22.5.26

Clara Muschietti. Como hiciste esa mañana...

Cómo hiciste esa mañana
para flotar en la pileta
con los rayos? Todos corrían
y yo trataba de entender,
cómo hice antes para resistir,
qué tenía, poderes,
o era estar y no preguntarse,
y seguir la corriente?
Y ahora? El clima no mejora, las condiciones
  no mejoran,
los enfermos no mejoran, vos pensás que yo
podría repetir esas frases que dicen
que todo pasa y no hay mal que por bien
no venga?
No lo creo, viste lo que hice
con mi cara, qué cosa para lograr
ese gesto tan antiguo?
Qué era lo que sostenía
la respiración, qué cosas nos mantenían
en pie con el pelo limpio?


De "La canción que cantás"
    

21.5.26

Mary Shelley. Mathilda

No son más que las cuatro, pero es invierno y el sol ya se ha puesto. Ninguna nube refleja ya sus rayos oblicuos en el cielo claro y helado, pero el aire se tiñe de un ligero color rosado que todavía brilla sobre el suelo cubierto de nieve. Vivo sola en una casita perdida en un paraje inmenso y solitario. No me llega ningún eco de vida. ante mis ojos, la llanura desolada está cubierta de blanco, y encima de las pequeñas colinas abruptas desde donde se desliza la nieve, más escasa aquí que en terreno llano, se advierten solamente unas cuantas manchas negras que ha aparecido bajo el efecto del sol del mediodía. Algunos pájaros atacan con su pico el duro hielo que cubre los estanques; ha helado sin cesar.


Principio de "Mathilda"
    

20.5.26

Sara Mesa. Silencio administrativo

Nota inicial

Este libro surge de un encuentro. Del día en que mi amiga Nuria y yo nos paramos a hablar con una mujer que mendigaba en una calle de Sevilla, y de todo lo que vino después. Es, ante todo, una crónica personal que relata un viaje hacia un mundo que yo desconocía: el de la extrema pobreza y el endemoniado laberinto burocrático por el que se hace pasar a los más necesitados.


Nota inicial del libro "Silencio administrativo"

19.5.26

Akiko Yosano. 270

durante cinco años
no he soñado nada,
dónde están 
las flores de primavera?,
todo está ausente en mí 


De "La chica del pelo revuelto"
    

18.5.26

Karin Boye. Nunca ha estado el bosque tan feliz como ahora...

Nunca ha estado el bosque tan feliz como ahora bajo el sol y la lluvia,
nunca tan desbordante de delicados perfumes y de irisaciones,
nunca tan juguetón y confortador; pero no me afecta, 
aunque busco y rezo. Mi dolor es demasiado amargo.
  
Bebed, ojos míos, la luz dorada que yo misma no veo.
Respirad hondo, pulmones míos, los efluvios del musgo mojado.
Soy una piedra muerta. Olvidadme, vivid para vosotros mismos,
reunid en habitaciones ocultas todo lo que consigáis recoger.
  
Inaccesible es ese lugar donde la cosecha del día madurará 
blanda de fulgores y aromas y susurro. Cuando llegue el momento
su escondite estallará en un denso esplendor. Sobre mí se precipita,
frío y salvaje como una cascada, el recuerdo de un dolor.


De "Los siete pecados capitales"
En "Poesía"
   

17.5.26

María Casares. Carta del sabado, 11 de febrero de 1950 (2 y media de la madrugada)

Te quiero más que nunca. Ay, no sabes cuánto! Lo que daría por tenerte a mi lado esta noche! Amor mío, cariño mío, estoy ardiendo, me duelen las sienes, me queman las palmas de las manos y tengo la garganta seca. Ya no volveré a salir: te añoro demasiado en todas partes y al volver a casa tu ausencia me resulta insoportable.
Ay, esta primavera! Cariño mío, te beso con fuerza, te beso mucho rato, como deseo besarte esta noche.
M
V


En "Correspondencia [con Albert Camus] 1944-1959"
   

16.5.26

Ali Smith. Una Woolf propia

Pero venid primero conmigo a dar un paseo, una excursión propia, por la primera palabra de Una habitación propia de Virginia Woolf, esa palabrita que la inicia y hace que todo cambie de rumbo.
Pero.
Pero, me diréis, le hemos pedido que nos hable de mujeres y literatura. Qué tiene que ver eso con una habitación propia?


Principio de "Una Woolf propia"
    

15.5.26

Jenny Erpenbeck. Kairós

PRÓLOGO 


  Vendrás a mi entierro?
  Baja la vista hasta la taza de café que tiene delante y no dice nada.
  Vendrás a mi entierro?, pregunta otra vez él. 
  Pero si todavía estás muy vivo, dice ella.
  Pero él pregunta una tercera vez: Vendrás a mi entierro?
  Sí, dice ella, claro que iré a tu entierro.
  Junto al lugar que elegí hay un abedul.
  Qué bien, dice ella.
  Cuatro meses más tarde está en Pittsburg cuando le llega la noticia de que ha muerto.
  Es su cumpleaños, pero antes incluso de recibir la primera felicitación desde Europa, la llama Ludwig, el hijo de él, y dice: Padre ha muerto hoy.


Principio de "Kairós"
    

14.5.26

Laura Fernán. Regalos

 Lo notáis? Ya huele a primavera.
 Hay regalos a los que no consideramos regalos y no entiendo por qué. 
 El olor a primavera, por ejemplo.
 Los atardeceres.
 El café que alguien te trae sin habérselo pedido.
 Los abrazos cuando se necesitan (que, a mí parecer, es casi siempre).
 Respirar... Regalazo!
 Poder contar estrellas y pensar que la gente que ya no está aquí brilla con ellas.
 Tener con quien brindar, con quien llorar, con quien sincerarse, abrirse, reír, bailar, celebrar, viajar...
 Saber estar sola y disfrutarlo.
 El amor. Recibirlo y darlo. Ambos son regalos.
 Escuchar de una bonita voz un bello poema.
 Que a la gente que te importa le pasen cosas buenas.
 Que alguien te mande una foto o una canción porque sabe que te gustará.
 Poder dormir tranquila.
 Agradecer.


De "El año en que hibernamos"