3.2.26

Deepti Naval. Deambulo Sin Cesar

Deambulo sin cesar
Por mi naturaleza interior
   
Escojo los momentos 
Grises y marrones
De la vida
   
Evoco 
Reflexiono
Reacciono 
Estoy viva...
   
El crujido de las ramas secas
Bajo mis pies descalzos
   
A lo lejos
En la ladera quemada
Resplandece un incendio forestal...


De "Viento negro y otros poemas"
    

2.2.26

Wislawa Szymborska. Puede ser sin título

Ocurre que estoy sentada bajo un árbol,
a la orilla del río,
en una mañana soleada.
Es un suceso banal
No son batallas ni pactos
cuyas causas se investigan,
ni ningún tiranicidio digno de ser recordado. 
   
Y sin embargo estoy sentada junto al río, es un hecho.
Y puesto que estoy aquí, 
tengo que haber venido de algún lado
y antes 
haber estado en muchos otros sitios,
exactamente igual que los descubridores
antes de subir a cubierta.
   
El instante más fugaz también tiene su pasado,
su viernes antes del sábado,
su mayo antes de junio.
Y son tan reales sus horizontes
como los de los prismáticos de los estrategas.
   
El árbol es un álamo que hace mucho echó raíces.
El río es el Raba, que fluye desde hace siglos.
No fue ayer cuando el sendero
se formó entre los arbustos.
El viento, para disipar las nubes
antes tuvo que traerlas.
   
Y aunque no sucede nada en los alrededores, 
el mundo no es más pobre en sus detalles,
ni está peor justificado ni menos definido
que en la época de las grandes migraciones.
   
No sólo a las conjeturas acompaña el silencio.
Ni sólo a los monarcas un séquito de causas.
Y pueden ser redondos no sólo los aniversarios,
sino también las piedras solemnes de la orilla.
   
Complejo y denso es el bordado de las circunstancias.
Tejido de hormigas en la hierba.
Hierba cosida a la tierra.
Diseño de olas en el que se enhebra un tallo.
   
Por alguna causa yo estoy aquí y miro.
Sobre mi cabeza una mariposa blanca aletea en el aire
con unas alas que son solamente suyas,
y una sombra sobrevuela mis manos,
no otra, no la de cualquiera, sino su propia sombra.

Ante una visión así, siempre me abandona la certeza 
de que lo importante
es más importante que lo insignificante.


De "Fin y principio"
En "Poesía no completa"
    

1.2.26

Božena Správcová. Vale, aquí lo tenemos: agua, fuego, dijo el hombre de madera...

Vale, aquí lo tenemos: agua, fuego, dijo el hombre de madera
en un gran caballo. Qué más?
Hace poco limpié la claraboya,
continuó el leñoso.
   
Pensé en que todo era culpa mía. Cuando de repente mi amigo
me llamó por teléfono:
Sí, todo es culpa tuya, leñoso.
De hecho creo que eres un gran hijo de puta
Y además dijo: Ven a mis brazos, tonto!
y me entró el pánico, quería ir afuera,
quería volar arriba por la claraboya, que justo estaba limpiando,
de mí caían pesados trozos de suciedad y libros gruesos, plomos... lastres de todas clases,
me abrí paso por la ventana afuera rompiendo de todo,
enloquecí, volé y grité de alegría,
grazné hacia abajo, a los pájaros: Cra! Y me sentí muy ligero,
y también pensé 
que me descuajeringaría llorando,
ni sé si de tristeza o de alegría. Eso era el aire, señor gato?
Un poco, leñoso; dijo el gato sabiamente.
  
Pero sobre todo era la muerte.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
   

31.1.26

Susan Sontag. Contra la interpretación

La más antigua experiencia del arte tiene que haberlo percibido como encantamiento o magia; el arte era un instrumento del ritual (las pinturas de las cuevas de Lascaux, Altamira, Niaux, La Pasiega, etcétera). La primera teoría del arte, la de los filósofos griegos, proponía que el arte era mímesis, imitación de la realidad.


Principio de "Contra la interpretación"
    

30.1.26

Rebecca Solnit. Esperanza en la oscuridad

01
Mirando a la oscuridad


El 18 de enero de 1915, transcurridos seis meses desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, mientras toda Europa estaba convulsionada por las matanzas y las muertes, Virginia Woolf escribió en su diario: «El futuro es oscuro, que es, en general, lo mejor que el futuro puede ser, creo». Con oscuro parece decirnos inescrutable, no terrible. A menudo confundimos uno con otro. O transformamos lo incognoscible del futuro en algo cierto, en la consumación de todos nuestros miedos, el lugar más allá del cual no hay camino que seguir. Sin embargo, una y otra vez cosas más raras que el fin del mundo han sucedido.


Principio de "Esperanza en la oscuridad"
   

29.1.26

Wanda Heinrichová. Estación del norte

la estepa desemboca en los mares fríos
el terraplén ferroviario la balsa insegura
en agosto haces de hierba seca saludaban 
a las excursiones por los pueblos del Elba
ahora nada sólo andén el borde de todo
una plataforma de salto 
hacia una anécdota barbuda por ejemplo 
ir y venir entre Viena y Berlín 
en tren con el señor Kohn
faltan más de cien años
para la decisión de la Anna de Tolstoi
por las escaleras una bajada a la sala
en las paredes azulejos
y sobre los bancos pudriéndose 
terrones en los abrigos del Ejército de Salvación 
no me paso ni un cráter un poco más allá
el futuro un diente cariado 



En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

28.1.26

Sylva Fischerová. Columpio en las profundidades del caos

A veces se aparecen los muertos. Más afables 
      que los demonios,
repiten que nos aman
mezclan un guiso aguado
momentos que están y no están. 
Dicen que no debo
caminar hasta el final, donde vive
el mundo sin acabar, apedreando 
        cada segundo...
Donde el camino es una estatua de un camino,
hecha de sueños y de mostaza y de lágrimas. 
De donde se derraman
casitas categorizadas,
una breve conexión de metáfora, ojos como compases 
      en un túnel hacia el vacío 
            palabras!
   
Un niño se balancea en un columpio 
en medio del caos.
El caos es blanco, dorado bermellón, 
azul como una habitación con una cuna en medio,
habitación de un muerto.
Un niño se balancea en un columpio y mira
con atención. Enseguida se levanta
y se va
a comer a la cocina.
   
En la cocina hay pan con mantequilla
  y mostaza.
Ahí vive la infancia.
No soy yo. Otra persona 
iba a la nevera
a comer caviar. Infancia: oruga y mariposa,
unidas únicamente 
      por la información;
eso es un detalle, rey del Imperio de la Memoria;
el detalle conlleva dolor.
Madre, somos nosotros
los que nos aparecemos a los muertos,
apedreamos cada segundo, somos
estatuas de mostaza, de otra manera
no podemos vivir.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

27.1.26

Oriana Fallaci. Il sesso inutile*

Era verano cuando el director del periódico me preguntó si quería dar una vuelta por el mundo parándome sobretodo en Oriente. Naturalmente, me explicó, había que esperar a que la estación de las Grandes Lluvias hubiese acabado: en resumen habría debido de partir en invierno. La expresión Grandes Lluvias tiene siempre su efecto, un poco como decir "el duque de Norfolk me ha contado..." o "no sé si conoces aquel restaurante en la calle Cechov en Leningrado...". Incluso un periodista acostumbrado a quedarse en países lejanos y privado de cualquier ilusión sobre la excepcionalidad de ciertos viajes acaba por quedar impresionado, e interesarse. «Por qué no?» respondí. «Qué tendría que hacer en Oriente?» Tendría que hacer, añadió él, un reportaje sobre las mujeres. Y en este punto la expresión Grandes Lluvias perdió todo su efecto.
En la medida de mis posibilidades, evito siempre escribir sobre las mujeres o sobre los problemas de las mujeres. No sé porqué es algo que me disgusta, me parece ridícula. Las mujeres no son una fauna especial y no entiendo porque razón deben constituir, especialmente en los periódicos, un argumento a parte: como el deporte, la política o el parte meteorológico. El padreterno fabricó hombres y mujeres para que estuvieran juntos, y desde el momento en que eso puede ser muy placentero, que digan ciertos desviacionistas, tratar a las mujeres como si viviesen en otro planeta donde se reproducen por partogénesis me parece que no tiene sentido.


Principio de "Il sesso inutile"
    

26.1.26

Angela Marinescu. Soy para mi capricho

Romperé mis votos en una celda,
arrojaré el gesto de mi desesperación 
y me cortaré las venas que ya no quiero.
   
las palabras sombrías son el sexo.
cuando pueda ser yo misma, habrá sombra.
algunas destrucciones; algunas palabras.
el saxofón se llena de sangre.
en algún lugar del cielo, la melancolía nos roza.
  
listados y desconocidos.


De "El parque"

25.1.26

Piedad Bonnett. II

Ya no me asombro, ya no me pregunto,
por el detrás
  
la fuerza debe estar en otra parte
  
en renacer de mí cada mañana
en hacerme desierto cuando llueve
  
en cerrarme como una adormidera.


De "Los hombres de mi vida"