27.9.26

Alfonsina Storni. Ojo

Reposa.
El crepúsculo
muere más
allí, donde, pájaro quieto,
aguarda.
  
Mares tristes,
apretados,
mueven
en él
sus olas.
  
Los paisajes
del día
lo navegan
lentos.
  
Tímidas,
las primeras estrellas
lloran
su luz insabora
en la pupila fija.
  
En el fondo oscuro
largas hileras humanas
se le desplazan
incesantemente:
parten
en distintas
direcciones;
retroceden;
retroceden;
tocan
los primeros
hombres:
  
gimen porque nace el sol.
Gimen porque muere el sol...
  
Todo está allí,
apretado en la cuenca,
donde,
pájaro quieto,
aguarda.


En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
    

26.9.26

Manon Garcia. Vivir con los hombres

Aquella mañana, lo que más me llamó la atención al llegar a las 7:15 al exterior del Palacio de Justicia de Aviñón fueron las mujeres que esperaban pacientemente a las puertas. Junto a mí en la cola, mientras me reunía con un colega inglés que me estaba esperando allí, había dos jóvenes veinteañeras, a las que pronto se unió una tercera que les traía café y curasanes. Al otro lado de la calle, una enorme pancarta flotaba sobre las murallas de la ciudad. «Una violación es una violación», clamaba en respuesta a las palabras de De Palma, uno de los abogados de la defensa, que había explicado durante los primeros días del juicio que «hay violaciones y violaciones», dando a entender que, después de todo, las violaciones masivas a las que fue sometida Gisèle Pelicot no eran tan graves, no eran «verdaderas violaciones». Los carteles feministas llevaron el juicio a las calles de Aviñón inscribiendo mensajes en sus paredes, sobre todo a lo largo del camino que recorría Gisèle. Los mensajes están en varios idiomas; según las fases del juicio, apoyan a Gisèle o repiten las escandalosas palabras de los acusados o de sus abogados.



Principio de "Vivir con los hombres"

    

25.9.26

Clara Muschietti. Desde acá se ve el mar...

Desde acá se ve el mar, camino un poco más y lo huelo. Camino un poco más y lo toco. Camino un poco más y me sumerjo. Camino un poco más y me muero. 


De "La vida normal"
   

24.9.26

Alexandra David-Néel. Inmortalidad y reencarnación

El vocabulario no queda fuera del alcance de los caprichos de la moda. Algunas de sus palabras envejecen, dejan de aparecer en el lenguaje escrito y de escucharse en el lenguaje hablado; caen en el olvido. Otras, por el contrario, se ponen de moda súbitamente. Los escritores y los oradores se sirven de ellas continuamente. Actualmente, el término «problema» forma parte de estas últimas. Debemos creer que este responde a preocupaciones especialmente intensas de las que seríamos presa?
Un problema es una cuestión que debe resolverse aportándole una solución. Es también un hecho que contraría nuestros deseos y la búsqueda de los medios apropiados para vencer ese obstáculo molesto y alcanzar el objetivo deseado. 


Principio de "Inmortalidad y reencarnación"
   

23.9.26

Egeria. Viaje de Egeria

[...] Reanudando nuestra expedición, llegamos a un paraje en el que las montañas por entre las cuales discurríamos se abrían y configuraban un valle dilatado, completamente alisado y sumamente placentero. Al fondo de la vaguada se erguía el monte santo de Dios, el Sinaí. El lugar donde los montes de apartaban se halla contiguo al enclave en que se encuentran las «Tumbas de la Concupiscencia». Cuando se llega a este punto, es costumbre, según nos previnieron los venerables guías que nos acompañaban, que quienes lo alcanzan, y divisan desde allí por vez primera el monte santo de Dios, se recojan en oración. Eso es lo que nosotros hicimos. Habría desde ese lugar hasta el monte de Dios unas cuatro millas, pues ya dije que se trata de un valle espacioso. 


Principio de el "Viaje de Egeria"
    

22.9.26

Marianne Moore. La comadreja del bosque

asoma con delicadeza, la mofeta
-no se rían- con el ropaje boscoso, blanco y negro, 
de la ardilla listada. La criatura tintada, 
blanqueada por el mimetismo con una reluciente
piel de cabra, es la guardiana del bosque. Con su
capa de armiño bien tintada de sepia, es
el tótem de la audacia. Una
forajida? si dulce rostro y sus fuertes pies van por ahí
con manto de cacique de paño de Chilcat.
Ella es su propia protección contra la polilla,
  
la pequeña y noble guerrera. Esa 
piel de nutria que la cubre, el turón viviente, 
detiene cualquier aguijón. Pues bien,
esta misma comadreja es juguetona, 
y, como ella, sus colegas. Solo 
las comadreja de bosque serán mis colegas. 


De "Sin embargo"
En "Poesía completa"
   

21.9.26

Marina Tsvietáieva. Hay dichosos y dichosas

Hay dichosos y dichosas
que no pueden cantar, las lágrimas
fluyen! Qué dulce fluye la pena, 
cual aguacero torrencial!
  
Para que bajo las piedras algo tiemble. 
Para mí - la vocación es como un látigo -
entre el sollozo fúnebre, 
el deber me ordena - cantar. 
   
David le cantó a su amigo. 
Aunque dividió la pena por la mitad!
Si Orfeo no hubiera descendido al Hades
y únicamente su voz hubiera enviado, 
  
si hubiera enviado únicamente su voz a las tinieblas, 
y él hubiera permanecido como prescindible en el umbral, 
Eurídice caminando como por una cuerda
hubiera llegado hasta él...
   
Como por una cuerda y hacia la claridad, 
a ciegas y sin retorno. 
Pues se te otorgó la voz, poeta, 
todo lo demás te fue arrebatado. 


En "Es ligera mi marcha"
   

20.9.26

Gabriela Mistral. Canto que amabas

  Yo canto lo que tú amabas, vida mía, 
por si te acercas y escuchas, vida mía, 
por si te acuerdas del mundo que viviste, 
al atardecer yo canto, sombra mía. 
  
  Yo no quiero enmudecer, vida mía. 
Cómo sin mi grifo fiel me hallarías?
Cuál señal, cuál me declara, vida mía?
  
  Soy la misma que fue tuya, vida mía. 
Ni lenta ni trascordada ni perdida. 
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía, 
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía. 
  
  Te espero sin plazo y sin tiempo. 
No temas noche, neblina ni aguacero. 
Acude con sendero o sin sendero. 
Llámame adonde tú eres, alma mía, 
y marcha recto hacia mí, compañero. 


En"Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
    

19.9.26

Nathalie Léger. Es difícil...

Es difícil. Cuando anochece, dondequiera que estemos, el recuerdo avanza tímidamente, listo para recular si alguna imagen cobra demasiada nitidez. Sin embargo, se diría que solo queremos una cosa: que las imágenes sean lo más nítidas posible, que la forma nos haga sentir que estamos ahí, que la carne se reproduzca a la perfección, quisiéramos que el peso, el aliento y el alma otra vez tomaran cuerpo, vuelve, vuelve. 


De "En busca del cielo"

18.9.26

Clarice Lispector. Dificultad de expresión

La dificultad de encontrar, para poder expresarlo, aquello que sin embargo está allí, da una impresión de ceguera. Entonces se pide un café. No es que el café ayude a encontrar la palabra pero representa un acto histérico-liberador, es decir, un acto gratuito que libera. 


En "Aprendiendo a vivir"