Eran las tres en punto de la mañana cuando finalmente ella cruzó el puente hacia Achill. Ahí, al menos, estaba el pueblo: la cooperativa de pescadores, la ferretería y el almacén, la capilla de piedra rojiza, cada edificio cerrado y silencioso, debajo de los faroles que iluminaban débilmente. Siguió por una franja oscura de camino donde, a cada lado, altos setos de rododendro se habían vuelto silvestres y perdido sus flores. No vio a persona alguna, ni una ventana iluminada, apenas unas pocas ovejas de patas negras que dormían y algo después, un zorro aterrado, quiero ante los faros. La ruta se hizo empinada y luego doblaba en un camino amplio y vacío. Podía sentir el océano, los pantanos; espacio abierto, inmenso. El desvío hacia Dugort no estaba claramente marcado, pero se sintió confiada doblando hacia el norte, por el camino desierto que la llevó a la Böll House.
Principio de "La larga y dolorosa muerte"
uno de los cuentos del libro "Recorre los campos azules"