12.2.26

Carmen Méndez Barrera. Se murió de la pena...

Se murió de la pena.
No por la puñalaita trapera de don Juan.
Tranquila, Inés, que ya se enterarán.


De "Heroína"
    

11.2.26

Simona Racková. Si yo fuera Sylvia Plath

Qué pasó justo antes
de que el océano me agarrara por los tobillos?
Qué pasó antes de arrojarme
a su fondo, a mi fondo?
Estábamos en Sunshine Coast, al borde del Pacífico 
Eras mi amigo, y eso es más que un marido
el único al que se puede acudir volando y atravesando medio mundo
El océano no es el mar, tiene otra fuerza, se nota;
querías protegerme, y yo me fui a por las olas
El deleite de ser sometida
El deleite de ser inundada
  
Nos sumergimos, nos encontramos
con la piel rasgada, saturados 
No podía hartarme de mirar a ese elemento
y, mientras planeabas cuándo nos iríamos de ese lugar
-Green Island, Port Douglas, Harvey Bay todas las señales de la nostalgia-,
yo pensaba en Virginia Woolf,
en cómo entraba en el río con esas faldas largas y pesadas
con esas faldas de lana, faldas de ondas
   
Si hubiera sido Sylvia Plath, 
qué habría decidido?
Ayer leí de nuevo Ariel, derribada, llevada, cautivada
Mis hijos, al lado, armaban vías de trenes
a un paso de mí, sólo a un paso de tu muerte, leí:
«la habitación estaba cerrada y el espacio bajo la puerta cuidadosamente rellenado
para que el gas no llegara a los niños»
Cuidadosamente... Al diablo con el cuidado,
ellos estaban allí, estaban allí,
gritaban, golpeaban la puerta, la de tres años colgada de la manilla
Sylvia, estaban allí, asustados, hambrientos,
el más pequeño, con el pañal arrancado,
extiende la caca por su cara y por las barras de la cuna,
esa palabra de la traducción, esa palabra de tu poema,
mientras su madre en la cocina, igual que mi padre después,
en la cocina, en el frío, en una habitación sin salida
mi pequeña Sylvia, nos quedaremos solas para siempre
   
Claro, solas para siempre
Estoy en la cocina, al borde del océano 
Y no soy Virginia, y no soy Sylvia
Y no sé qué decisión tomaré 
Ni cuando


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
     

10.2.26

Taina Tervonen. Los vigías

Domingo por la tarde. Estoy en mi casa, en París, y un barco navega por mi salón. «Dentro de un rato tendremos cincuenta y cinco muertos», reza el mensaje de WhatsApp. 
Son las 16:36 del 16 de enero de 2022. Hay un barco en peligro entre Marruecos y Canarias. Abro por primera vez la puerta de la simultaneidad, del tiempo que transcurre aquí y en el Atlántico. La embarcación zarpó de Tarfaya a medianoche con cincuenta y cinco pasajeros a bordo. La Marina marroquí recibió un aviso a las cuatro de la madrugada; han pasado más de doce horas desde entonces y acaban de salir al mar para proceder al rescate.
Nuevo mensaje: «La Marina marroquí no los localiza».
Luego otro, a las ocho de la noche: «10 supervivientes. 2 cadáveres. Los demás han desaparecido». Es el primer naufragio al que asisto en directo.


Principio de "Los vigías"
    

9.2.26

Juana Castro. Erica Pájaro

A Erica Jong
con el título de su libro.


Esta cama me sabe a naftalina,
a pan atrasado y a perfume
         sin tapa.
Es la misma minuta reservada 
del mismo arco-iris gris de cada noche.
Y las alas se duermen
mirando las cortinas.
Y los días escalan un camino
incoloro de brisas y de pájaros.
Los cristales cerrados 
me tientan a la vez y me protegen
de la danza cromada
en total inmersión de los que viven. 
Me circunda una cárcel sin fronteras
mientras suena la música del águila.


De "Cóncava mujer"
    

8.2.26

Kateřina Rudčenková. Quizá tú misma seas esa luz roja en el faro...

Quizá tú misma seas esa luz roja en el faro 
que no permite estrellarse a los barcos y los aviones 
y ni siquiera lo sepas.
  
Quizá precisamente tú vigiles la tierra firme.
  
Quizá precisamente a tus pies
descanse en la arena un huevo de gaviota
desovado para una cena íntima.
  
Es bastante probable que precisamente en la hierba
de tus dunas -lugar único en el mundo-
anide una bandada de aves exóticas.
   
Retrocede un paso.
Tu soledad en la punta del espigón sur
probablemente tenga un significado más profundo
que la mera soledad.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

7.2.26

Klára Goldstein. hiberno

hiberno 
en tu lado de la cama
donde la pintura se cae
en forma
de buque mercante portugués
donde los alcatraces
patiazules
cazan enredados en las fibras textiles
hiberno
lejos de la puerta
a un paso de la ventana
por el fondo de una olla
pasa el trópico


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
     

6.2.26

Sandra Petrignani. Autobiografía de mis perros

ADVERTENCIA AL LECTOR


En este libro todo es verdad y todo es falso. Realidad e imaginación se entrelazan de modo inextricable. Como en los sueños resulta difícil ahora deshacer la madeja, sobre todo para mí, que soy quien lo soñó/escribió. No se debe tratar, pues, de dar un nombre auténtico a los personajes. Incluso el nombre de mis perros, que vivieron realmente, todos ellos, y tal y como los describo, lo he modificado en algunos casos. La razón es que sobre la página los nombres inventados, a veces, resultan más auténticos. Y porque cuanto más profundizamos en nosotros mismos, más descubrimos que no somos nosotros mismos.


Principio de "Autobiografía de mis perros"
   

5.2.26

Carolyn Forché. La hornada matutina

Abuela, regresa, me olvidé 
cuánta manteca para esos bollos.
   
Piensas que puedes enterrarte 
como una simple papa y crecer en Ohio?
Estoy harta de engordar como tú. 
   
Piensas que puedes mentir en tu eslovaco?
Contar cuentos obscenos del salchichón de sangre?
Bisbisear por la noche ante la virgen de Detroit?
   
Yo te culpo por criarme en lengua eslava 
me golpeabas en el traspatio, me enseñaste a bailar.
   
Voy a decirte que no recuerdo pan alguno
las ondulantes hogazas de tu carne
apestan en mi sueño
hay estrellas en tu ropa de seda.
   
Pero me alegra que de vieja 
voy a parecer una gitana dusha que acarrea leche.


De "Juntemos las tribus"
    

4.2.26

Margaret Randall. La respiración lleva un sentido inquebrantable

Sé que le estoy pidiendo mucho al poema
que lancé a las corrientes de aire contaminado
en este momento su desregulación alevosa.
   
Me doy cuenta de que mis palabras podrían sentirse solas
entre tantos datos alternativos
y tuits violentos que atestan el ciberespacio.
   
Qué puede hacer una palabra, o una serie de palabras
hilvanadas todas juntas con esperanza urgente?
Tanto mandato y cliché entre los que hay que andar.
   
Pero la posibilidad explota, flores pirotécnicas
iluminan este cielo atenuado
de retórica que todo lo consume.
   
La boca se abre, la garganta se aclara, la respiración lleva
un sentido inquebrantable
por nuestra primavera casi silenciosa.


De "Contra la atrocidad"
    

3.2.26

Deepti Naval. Deambulo Sin Cesar

Deambulo sin cesar
Por mi naturaleza interior
   
Escojo los momentos 
Grises y marrones
De la vida
   
Evoco 
Reflexiono
Reacciono 
Estoy viva...
   
El crujido de las ramas secas
Bajo mis pies descalzos
   
A lo lejos
En la ladera quemada
Resplandece un incendio forestal...


De "Viento negro y otros poemas"