21.2.26

Kirstin Valdez Quade. Cristina la asombrosa

DE CÓMO FUE CONDUCIDA DESDE
EL CUERPO Y VOLVIÓ A LA VIDA


El sacerdote sostiene la hostia en alto, las mangas de lino del alba le caen como alas alrededor. Entona el Agnus Dei y todos lo coreamos. Apenas logro articular palabra, tengo la garganta cerrada por el dolor. A mi lado, mi hermana Gertrude me estrecha fuerte la mano.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi.
Cristina yace en el féretro con las mejillas hundidas y las finas manos cruzadas sobre el pecho. Ahora que su afligida alma ya se ha ido, es más fácil mirarla; cuando estaba viva, incluso dormida, nunca dejaba de gruñir, patalear y retorcerse. Por primera vez desde que la conozco, hace ya veintiún años, mi hermana parece estar en paz.


Principio de "Cristina la asombrosa"
   

20.2.26

Hélène Cixous. La risa de la Medusa

Voy a hablar de la escritura femenina: de lo que hará. La mujer debe escribirse: que la mujer escriba sobre la mujer y lleve a las mujeres a la escritura -si las han alejado de ella tan violentamente como de sus cuerpos, es por las mismas razones, por la misma ley, con el mismo propósito mortal-. La mujer debe ponerse manos al texto -como al mundo, y a la historia- desde su propio movimiento.


Principio de "La risa de la Medusa"
    

19.2.26

Akane Sánchez de Mora Vidal. Día 4 - 2016-12-21 22:46

Todo esto son elucubraciones, pero la realidad es otra:
si aceptamos por válido lo que dice Saramago sobre ella
(que es mujer y se enamora),
   
eligió la boca diseñada para besar.
   
Yo no sé si tengo más rabia, pena o celos.
He descubierto que se puede llorar con todo el cuerpo.


De "A orillas del Volga"
    

18.2.26

Circe Maia. La muerte


A las tres de la tarde le anocheció de golpe.
Se le voló la luz, las agujas
del tejido, la lana verde, el cielo.
Ves qué fácil, qué fácil:
un golpecito, un hilo
que se parte en silencio
a las tres de la tarde.
  
Y después ya no hay más. De nada vale
ahogarse en llanto, no entender, tratar
de despertarse.
Muerte, de pie, la muerte
altísima, de pie, sola, parada
sobre mayo deshecho.


En una de las antologías de "Material de lectura"
    

17.2.26

Maryse Condé. Tierra mezclada

Jamás terminaré de remontar este río, de nadar a contracorriente. A mi alrededor, las aguas centelleantes, tranquilas en apariencia, pero en realidad animadas por una fuerza invisible, sibilina, dispuesta a destruirlo todo. En la orilla, los niños y las niñas de la escuela. Han venido para admirar el barco y asistir a mi partida furtiva, sin honor. Me han querido muchísimo estas criaturas.


Principio de "Solo"
El primer relato de "Tierra mezclada"
    

16.2.26

Eva Viežnaviec. Qué buscas, lobo?

Si te encuentras en unos baños públicos, lamiendo la llave con la que acabas de descorchar una botella de vino para no desperdiciar ni una gota del preciado líquido, es que no te queda nada que perder. Sobre todo, si esa llave ya no abre ninguna puerta.


Principio de "Qué buscas, lobo?"
    

15.2.26

Jitka N. Srbová. Marie va por el bosque

a la abuela, 25 de mayo de 2015

Marie va por el bosque, el bosque es soledad y ondas.
Los pies desnudos sobre la hierba, desnudo también el tiempo
y ahora se navega a través.
  
Marie oye un llanto, son los parientes del difunto, 
lo limpia con la mano en la corteza de un alerce. 
   
Marie va por el bosque, el bosque huele a resina,
es hermoso, es desesperado,
por el bosque lleno de resina deambulan los pies de los vagabundos.
Aquí surge la compasión llevada con la corriente profunda hacia el lago.
   
Sientes compasión? Marie pregunta a un mirlo.
Y el mirlo no siente compasión, ni por el gusano
ni por sí mismo.
   
Marie va por el bosque, en él incluso llueve:
es un verdadero bosque. Hay anillos
de amor en los troncos, y no se pudrirán nunca.
   
Marie va por el bosque como por el salón, 
va por el bosque como por la cocina
aquí el azucarero, aquí el reloj,
el tiempo descansa en una rama en forma de pájaro carpintero.
   
Un rayo es el corazón de un gong que justo suena,
en la luz del claro hay tanto ruido
que los tímpanos estallan.
   
Marie va por el bosque, es hermosa,
con cada paso más hermosa,
una corza se exhibe inútilmente entre los árboles.
   
Nada se mueve. Sólo el tiempo que devora los sucesos
con un decente tenedor de guarnición. 
Por la mañana era primavera, ahora es noviembre,
   
Marie va con el tiempo hacia la salida.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

14.2.26

Sylvia Plath. Albada

El amor te dio cuerda como a un reloj de oro macizo.
La matrona te dio palmadas en los pies, y tu grito pelado
se incorporó a los elementos.
  
Nuestras voces resuenan, amplificando tu llegada. Nueva estatua.
En un museo destemplado, tu desnudez
ensombrece nuestra seguridad. Te rodeamos expectantes como paredes.
   
Si soy tu madre,
lo soy como la nube que condensa un espejo y allí proyecta
el instante mismo en que el viento la borra lentamente. 
 
Toda la noche la polilla de tu aliento
titila entre las rosas anodinas. Me despierto a escuchar:
en mi oído se mueve un mar lejano.
  
Un grito, y salgo de mi cama a trompicones, vacuna y floreada
con mi camisón victoriano.
Tu boca se abre, y es limpia como la de un gato. El marco de la ventana
  
palidece y engulle sus estrellas sin brillo. Y ahora ensayas
tu puñado de notas;
las nítidas vocales se elevan como globos.

19 de febrero de 1961


De "Ariel"


13.2.26

Mary Oliver. La garza blanca se alza sobre Blackwater

Me pregunto
  qué es
    lo que voy a lograr
      hoy
   
si algo
  puede llamarse
    con esa maravillosa palabra.
      No será
   
mi labor habitual
  consistente en poner
    palabras en una página,
      el lápiz
   
convocando con titubeos
  la luz del mundo
    mas nada que aparezca en el papel
      será ni la mitad de radiante
   
que la hilaridad verbal
  del sinsonte
    en el quieto arbusto deshojado
      del cementerio
   
o la blanca garza
  alzándose
    por encima de las ciénaga
      y de la oscuridad,
   
sus amarillos ojos
  y amplias alas llevando
    la luz del mundo
      en la luz del mundo
   
ah sí, lo veo.
  Es exactamente
    el poema
      que deseaba escribir.


De "Poemas nuevos y reunidos. Volumen dos"
En "Devociones"
    

12.2.26

Carmen Méndez Barrera. Se murió de la pena...

Se murió de la pena.
No por la puñalaita trapera de don Juan.
Tranquila, Inés, que ya se enterarán.


De "Heroína"