1.6.26

Valzhyna Mort. Para Antígona, un regalo

    allegro para ahuyentar a la poli
    adagio para lavar el cuerpo
    scherzo para la risa suave y las lágrimas
    rondo para cubrir el cuerpo con benévola tierra
  
Antígona, los hermanos muertos
ya están listos.
En cuanto a los vivos:
tómame como hermana.
  
También yo quiero un funeral como es debido.
Arrastra, Cava & Hermanas, Entierros Rápidos.
  
Como una propietaria,
patrullo por las tumbas
buscando conservar
los lujosos inmuebles
de mi familia.
  
Sobre un instrumento de tortura
llamado acordeón
mis huesos se estiran
hasta convertirse en los dedos de una bruja.
  
Mis tripas se han vaciado
como fuelles
para avivar el sonido.
  
En cuanto preparemos a tu hermano,
te mostraré los bosques
de los muertos sin tumba.
  
Limpiaremos como solo dos hermanas 
pueden limpiar la casa:
   
no habrá huesos tirados como calcetines sucios
ni ceniza en el fondo de las rótulas.
  
Por qué discutir con un esposo sobre la vajilla
cuando nos queda todavía
un montón de calaveras por abrillantar?
  
Compartiremos trabajo y honorarios, no secretos
de niñas.
  
Puesto que me han criado monumentos y muñecas,
tengo el porte
de un caballo y de una puta
y soy cemento que llora.
  
En la distancia se pueden ver mis tumbas,
el mármol como la piel de un niño.
  
Aquí acaba la historia
como en una película,
con créditos de lápidas,
con créditos sin nombre de una fosa común.
  
Cada cuneta, cada colina es sospechosa.
  
Tómame como hermana, Antígona.
En este territorio sospechoso
mi rostro es una centelleante pala.


De "Música para los muertos y los resucitados"

31.5.26

Sigrid Nunez sobre Svetlana Alexievich

"He pensado mucho en eso desde que Svetlana Alexievich ganó el Nobel -dice la mujer-. El mundo está lleno de víctimas, dice Alexievich. Gente corriente que experimenta sucesos espantosos pero a la que nunca se la escucha y que acaba por ser olvidada. Su objetivo como escritora, dice, es proporcionar palabras a esa gente. Pero ella no cree que se pueda hacer por medio de la ficción. Ya no vivimos en el mundo de Chejov, dice, y la ficción no es precisamente muy buena para abordar nuestra realidad. Necesitamos ficción documental, historias sacadas de la vida corriente, de los individuos. Sin invención. Sin punto de vista autoral. A sus libros, ella los llama novelas en voces. También he oído llamarlos novelas de testimonio. La mayoría de sus narradores son mujeres. Ella piensa que las mujeres funcionan mejor como narradora porque examinan sus vidas y sentimientos de una forma en que los hombres no suelen hacerlo, más intensamente y...


De "El amigo"
   

30.5.26

Nina Lykke. Dónde está los adultos?

Desde hace unos días sopla un fuerte vendaval. Por las noches es como si un gigante agarrara la casa e intentara arrancarla de cuajo, y mientras el viento silba por las esquinas, sueño que me aferro al mástil de un barquito sacudido por el oleaje.


Principio de "Dónde están los adultos?"
    

29.5.26

Claribel Alegría. Pequeño infierno

A Lillian

Mi única ambición
es alcanzar la paz
disfrutar del ocaso
las estrellas
la belleza del pájaro
y el salto del río.
No lo consigo aún:
la violencia
y el caos
me socavan
y me sacan de quicio
y me inundan la mente
de voces
y de ruidos
que no puedo apagar.
Es un pequeño infierno
el que me habita
y aunque sigue gustándome vivir
me alegro cuando pienso
que la muerte está cerca
y voy a disolverme
en átomos de luz.


De "Otredad"
    

28.5.26

Ada Negri. La conversación

Cuando te alcance en la orilla del río de luz
  
y tú me preguntes qué he hecho tantos años sin ti,
  
te responderé: «He continuado nuestra conversación».
   
Te reirás con dulzura con la sonrisa de tus blancos dientes,
  
y rodearás mi espalda con tu firme gesto de déspota.
  
Y por los prados de violetas que florecen solo para los muertos
  
continuaremos la conversación. 


De "El libro de Mara"
En "El inmenso azul"
    

27.5.26

Samanta Schweblin. Kentukis

Lo primero que hicieron fue mostrar las tetas. Se sentaron las tres en el borde de la cama, frente a la cámara, se sacaron más remeras y, una a una, fueron quitándose los corpiños. Robin casi no tenía qué mostrar, pero lo hizo igual, más atenta a las miradas de Katia y de Amy que al propio juego. Si querés sobrevivir en South Bend, le habían dicho ellas una vez, mejor hacerse amiga de las fuertes.


Principio de "Kentukis"
    

26.5.26

Delphine Horvilleur. Cómo hablar de la muerte a los niños

Reglas del juego: Jugamos a que...


Jugamos a que... sabemos hablar del tema.
Jugamos a que... al menos lo intentamos.
Los juegos infantiles siempre empiezan diciendo «Jugamos a que...»
Un verbo en presente que, por arte de magia -abracadabra!-, crea una convención sagrada. Entonces nace una ficción en la que todo se vuelve creíble porque «jugamos a que...». La magia de las palabras sella un pacto con infinitas posibilidades: «Jugamos a que somos fuertes, grandes y no tenemos ni pizca de miedo...».


Principio de "Cómo hablar de la muerte a los niños"
    

25.5.26

Miriam Toews. Tregua, que no paz

Abril de 2023

He aceptado unirme a una conversación en Ciudad de México. No es tanto una charla como un acto en el que unos cuantos escritores de todo el mundo leen un relato, un texto breve de no ficción o un coso que hayan escrito sobre un tema concreto, un tema predefinido por el Comité Municipal de Conversación. Esta vez el tema es «Por qué escribo?».


Principio de "Tregua, que no paz"
   

24.5.26

María Mercedes Carranza. "Solo ante el peligro"

Para hablar de ti no sirve un poema.
Tal vez una vieja canción del Oeste,
una canción que diga que aquel hombre solo
que va por el mundo
jugando a los vaqueros. Una canción
que recuerde las ciudades
que el hombre lleva en la memoria,
donde siempre hubo un duelo,
un bar y una mujer. Una canción
que hable de los largos caminos
que nunca acaban
y el hombre en su caballo
hacia cualquier parte.
Nadie sabe su nombre porque así
lo quiso él, aunque, con frecuencia,
en las noches luminosas
el hombre eche de menos una palabra
tierna y tal vez llore.
Una canción que diga de la mujer
que en cada pueblo deja,
sentada en la barra de una cantina,
recordando al hombre
y sus borracheras de matón
y sus agresivos momentos de soledad
y sus monólogos agrios con fantasmas
y su tierna intimidad al amanecer
y su incontenible ansiedad
por sentir el pie en el estribo, nuevamente.
Una canción que hable de ti, Juan.


De "Tengo miedo"
En "Poesía completa"
    

23.5.26

Jane Kenyon. Abrigos

Le vi salir del hospital
con un abrigo de mujer sobre el brazo.
Evidentemente ella no lo iba ya a necesitar.
Las gafas de sol que llevaba no podían
ocultar su cara húmeda y su desconcierto.

Como una burla el día era brillante
y suave el aire para ser diciembre. Aun así
se subió la cremallera de su abrigo y se ató
la capucha bajo la barbilla, preparándose
para un frío irremediable.   




De "Constancia"
En "De otra manera"