11.9.26

Elisabeth Mulder. Exaltación

Como santa Teresa, la divina doctora, 
también siento que muero por no poder morir. 
En mi alma hay una voz que eternamente llora, 
y que es como un lamento desgarrador que implora
piedad para un ser triste cansado de sufrir. 
  
Cansado y vacilante por este derrotero
del mundo, la mirada perdida
en el inmenso azul, muero porque no muero, 
que es la noche muy lóbrega y muy duro el sendero, 
y yo tan solo un náufrago que acobardó la vida. 
  
La Esperanza se ha hundido en un sombrío abismo;
la Caridad se niega a presentarme su luz, 
más la fe vive en mí, en un compañerismo
que ha sostenido firme sobre este cataclismo
de mi Gólgota negro, la insignia de la Cruz.
  
Dulce santa Teresa, la divina doctora, 
como a ti me consume un fuego traicionero
que al alma hecha pavesas y llamas la devora,
y la voz implorante que eternamente llora, 
una vez más exclama: muero porque no muero!


De "Embrujamiento"
   

10.9.26

Yiyun Li. Más allá de las razones

Mamá querida, dijo Nikolai.
Me sorprendió. Solo me llamaba así cuando yo no prestaba atención. Pero ahí estaba, aferrada a mi atención porque ahora era lo único que podía darle.
Nunca te llegué a contar lo mucho que me gustaba que me llamaras así, dije.
Cómo llamabas a la abuela?
Cuando tenía tu edad? Mamita, dije.
Qué cariñosa, dijo él.
Hay que dar con el nombre correcto cuando te resulta difícil encariñarte con una persona, dije. "Encariñarse", pensé, qué palabra más extraña. Encariñarse. En-cariñarse. En-el-cariño. Es posible des-encariñarse?
Qué sorpresa verte aquí, dijo Nikolai.
Uno de los dos lo hizo posible, dije.
Creo que es tu culpa.
Me reí. Tú siempre con las mismas, dije. Entonces le expliqué las libertades que me había tomado para llegar hasta aquí. En primer lugar, había hecho que el tiempo se volviera irrelevante.


Principio de "Más allá de las razones"


9.9.26

Juana Borrero. Los astros

 En la callada noche, cuando la sombra extiende
sobre la tierra muda su velo misterioso,
y arriba, en las alturas del éter anchuroso,
sembrado de luceros el firmamento esplende;
 
   mi alma soñadora que al infinito asciende
escucha sumergida en éxtasis dichoso,
hablar de las estrellas su idioma cadencioso
tan dulce, que tan sólo mi espíritu lo entiende.
 
   A mis oídos llega desvanecida y flébil
el eco de esas voces como el murmullo débil
que una dulzura vaga, indefinible encierra.
 
   De su prisión terrena mi espíritu se evade,
y un inefable goce mi corazón invade
sintiéndose tan lejos de la mezquina tierra.


En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
    

8.9.26

Gloria Steinem. Toda persona que esté viviendo algo...

Eso también me recuerda uno de los principios del activismo: Toda persona que esté viviendo algo es más experta en el tema que cualquier experto.


De "Mi vida en la carretera"
     

7.9.26

Brigitte Giraud. Tener un cuerpo

Se van extendiendo unas placas rojas que queman, que inflaman la piel, que reptan hasta llegarme a las mejillas. Soy un bogavante metido en agua hirviendo que lanza alaridos por dentro, incapaz de mover los miembros. Solo puedo respirar mediante un esfuerzo terrible, busco el aire que vendrá a mitigarme el fuego de la garganta. Oigo la palabra escarlatina. Oigo a mi madre que va y viene, me doy cuenta de que se sienta al borde de la cama y me pone un guante de felpa húmedo en la frente. La fiebre está en fase más alta, a ratos lo veo todo negro. Mi padre comenta cómo progresa la infección y no oculta que está preocupado. Se mueve en contrapicado encima de mi cama y confía ciegamente en la penicilina. 


Principio de "Tener un cuerpo"
   

6.9.26

Andrea Bleda Nieto. Echar de menos y el dolor parecen sinónimos

Me duele el pasado.
He perdido mucho de lo importante,
de eso que te moldea y te da forma.
He perdido muchas de esas piezas esenciales, 
insustituibles, 
imposibles de rellenar, 
de esas que aprendes a vivir con los huecos. 
   
La pérdida. 
El duelo. 
El silencio que hay tras el vacío;
el silencio que se esconde
en el interior de una misma. 
  
Detesto echar de menos;
pero si algo he aprendido de echar de menos, es 
que cuando consigues abrazar
al recuerdo y al olvido, perdonar, 
perdonarte
lo suficiente antes de la entrada de la madrugada, 
puedes concederle alas al dolor, 
y hacerlo más ligero. 


De "Entre flores secas"
    

5.9.26

Kateřina Tučková. El legado de las diosas

No consigue ver bien el interior. Se pone de puntillas y pega la nariz al cristal para mirar por encima de la cortina, que cuelga desde la mitad de la ventana. Entre los exuberantes geranios, que otras veces se inclinan hacia fuera, y que hoy, por un motivo incomprensible, está pegados a los cristales, no distingue más que oscuridad. Pero casi siempre es así. Con esos ventanucos, la luz sólo entra en la casa en los días despejados.


Principio de "El legado de las diosas"
    

4.9.26

Norah Ephron sobre una frase de Gloria Steinem

Hace muchos años, cuando Gloria Steinem cumplió los cuarenta, alguien le dijo que parecía jovencísima, y ella contestó: "Aparento cuarenta". Era una frase genial, y me gustaría haberla dicho yo. 


De "No me gusta mi cuello"
   

3.9.26

M. F. K. Fisher. En la frontera

En cuestión de comida, casi todo el mundo tiene un gusto secreto. Por lo general es una inclinación claramente furtiva, y solo se menciona con una especie de diversión autocrítica, como cuando se dice: «Es muy raro, sí, también a mí me hace gracia».
Recordáis cómo Claudine se agachaba ante el fuego y hacía girar una horquilla lo suficientemente rápido para que el trocito de chocolate que estaba tostando no goteara?


De "Sírvase de inmediato"
En el libro "El arte de comer"
   

2.9.26

Eve Babitz sobre M. F. K. Fisher

 M. F. K. Fisher está convirtiéndose en mi escritora favorita, por encima incluso de Colette. Una vez le escribí una carta de admiradora y le dije que era como Proust pero mejor porque al menos ella daba las recetas. Me contestó que suponía que algún día alguien haría una tesis doctoral sobre las magdalenas.


De "El otro Hollywood"