1.3.26

Tereza Riedlbauchová. Marina Tsvietáieva

Una mujer de negro acoge la lluvia
que cae de las hojas
por el plateado aliento
del sol tras la niebla
Las gotas contornean el dedo la mano el cuerpo
tienden a la tierra
Madreperla negra
Perdida Marina
lloras con toda tu superficie 
absorbes el agua bautismal con las alas
    de los ángeles desnudos


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

28.2.26

Christa Wolf. August

August lo recuerda bien: como a todos los niños que llegaban sin padres a la estación de Mecklemburgo al final de la guerra, le preguntaron cuándo y dónde había perdido a su madre, pero no lo sabía. También le preguntaron si el tren de refugiados lo habían bombardeado antes o después de cruzar el gran río al que llamaban Óder, pero eso tampoco lo sabía. Estaba durmiendo. Cuando estalló el terrible estruendo y la gente empezó a gritar, una mujer desconocida, que no era su madre, lo agarró por el brazo y lo sacó del tren. Cayó al suelo, detrás de un terraplén nevado, y no se levantó hasta que el ruido cesó y el maquinista gritó que todos los que quedaran vivos debían volver a subir a bordo de inmediato. August nunca volvió a ver a su madre ni a la mujer desconocida. Sí,  mucha gente quedó tendida en el suelo y no subió al tren, que pronto reemprendió la marcha.


Principio de "August"
   

27.2.26

Mawj Majid Al-Obaidi. Todo en la vida deja huella...

Todo en la vida deja huella,
pero lo que deja más huella
es el amor y la guerra.
Y, como fuimos creados para permanecer,
el ser humano no es más que una huella.


Al principio de "Huella"


26.2.26

Baek Sehee. Quiero morir, pero también comer tteokbokki

Adentrarme en mi propia oscuridad es uno de los caminos para sentirme libre.
Mi sombra soy yo.
Espero que mis personas cercanas puedan llegar a conocer esta parte de mí. 


Palabras al principio de "Quiero morir, pero también comer tteokbokki"
    

25.2.26

Elvira Dones. Pequeña guerra perfecta

Acaban de poner el pastel en el centro de la mesa. Qué feo es, piensa Rea esbozando una sonrisa extraña. Dentro de poco cortarán la luz. Su amiga Nita le suplica con la mirada y Rea la complace diciéndole que la tarta es preciosa. La tercera del grupo, Besa, se seca las manos en el delantal y clava una vela en el tablero con una sonrisa que parece una amenaza.
-Venga, Rea! -dice-. Pide un deseo y acabemos de una vez.
Es miércoles, 24 de marzo de 1999. Ella es Rea Kelmendi y hoy es su día. Podría ser el cumpleaños perfecto, ese que no olvidas ni aunque pasen cien años. Es un cumpleaños muy literario; romántico no, pero literario sí. 


Principio de "Pequeña guerra perfecta"
    

24.2.26

Nelly Sachs. La silueta

Esto es lo que queda -
con mi mundo te fuiste tú 
cometa de la muerte.
Lo que queda es el abrazo
del vacío 
un anillo girando
que perdió su dedo.
   
De nuevo negrura
antes de la creación
ley de duelo.
Exfoliado el frívolo sobredorado 
de la noche
que el día se permitió. 
   
Caligrafía de las sombras
como legado.
  
Paisajes pintados de verde
con sus proféticas aguas
ahogados
en los callejones sin salida de las tinieblas.
   
Cama, silla, mesa
se salen de puntillas de la habitación 
tras el cabello de la separación -
   
Todo ha emigrado contigo
Toda mi posesión está expropiada -
   
sólo bebes tú de mí lo más amado
las palabras del aliento
hasta que yo enmudezca -


De "Viaje a la transparencia"
   

23.2.26

Socorro Venegas. La memoria donde ardía

Ahí se contiene todo. La soledad, el aullido de un perro que se hunde en la arena, la blanca mole de recuerdos cristalizados. El sonido del viento, sus astillas, el anciano que acaba por regir cada acto de nuestra vida. El corazón sin su avidez. El acero puro del desamparo.


Principio de "La memoria donde ardía"
    

22.2.26

Věra Rosí. Presiembra

Te agachas bajo las heridas
del sol preñado.
Ni una pluma de grajo por ninguna parte
Toda la negrura la tienes dentro...
   
Alguien de nuevo arroja a un lado
sábanas verdes...
   
Te sobrepasarán
los dolores parturientos de los brotes
en la verja reventada
de la taberna La alegría...


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
     

21.2.26

Kirstin Valdez Quade. Cristina la asombrosa

DE CÓMO FUE CONDUCIDA DESDE
EL CUERPO Y VOLVIÓ A LA VIDA


El sacerdote sostiene la hostia en alto, las mangas de lino del alba le caen como alas alrededor. Entona el Agnus Dei y todos lo coreamos. Apenas logro articular palabra, tengo la garganta cerrada por el dolor. A mi lado, mi hermana Gertrude me estrecha fuerte la mano.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi.
Cristina yace en el féretro con las mejillas hundidas y las finas manos cruzadas sobre el pecho. Ahora que su afligida alma ya se ha ido, es más fácil mirarla; cuando estaba viva, incluso dormida, nunca dejaba de gruñir, patalear y retorcerse. Por primera vez desde que la conozco, hace ya veintiún años, mi hermana parece estar en paz.


Principio de "Cristina la asombrosa"
   

20.2.26

Hélène Cixous. La risa de la Medusa

Voy a hablar de la escritura femenina: de lo que hará. La mujer debe escribirse: que la mujer escriba sobre la mujer y lleve a las mujeres a la escritura -si las han alejado de ella tan violentamente como de sus cuerpos, es por las mismas razones, por la misma ley, con el mismo propósito mortal-. La mujer debe ponerse manos al texto -como al mundo, y a la historia- desde su propio movimiento.


Principio de "La risa de la Medusa"