25.4.26

Dolores Gil. Parte de la felicidad

Un domingo de septiembre de 1992, el día antes de la primavera, la enredadera que cubría gran parte del jardín de la casa de Cucha Cucha se prendió fuego mientras mi padre hacía un asado. Yo tenía once años y no sabía nada sobre el dolor. Esa única chispa desencadenó un torbellino trágico, un abismo por donde se escurrió la vida tan como la conocía hasta el momento.


Principio de "Parte de la felicidad"
   

24.4.26

Alejandra Pizarnik. En el amanecer venido de mis ojos...

en el amanecer venido de mis ojos
pájaros parados en el aire son a mis ojos
lo que flores en la mano de un muerto
voz dorada en el aire
caída de un árbol abierto
y no es verdad que pediré socorro


De "Poemas no recogidos en libros"
En "Poesía completa"
   

23.4.26

Annie Ernaux. El lugar

Hice los exámenes prácticos de aptitud pedagógica en un instituto de Lyon, por la zona de la Croix-Rousse. Un instituto nuevo, con plantas en la parte reservada a la administración y al cuerpo docente, y una biblioteca con el suelo enmoquetado de color arena. Allí esperé a que vinieran a buscarme para dar mi clase, objeto del examen, ante el inspector y dos asesores, profesores de letras muy reputados. Una mujer corregía exámenes resueltamente, sin dudar. Me bastaba con salir airosa la siguiente hora para poder hacer lo mismo que ella durante toda mi vida. Ante una clase de bachillerato de ciencias expliqué veinticinco líneas -había que numerarlas- de Papá Goriot, de Balzac.


Principio de "El lugar"
    

22.4.26

Marina Tsvietáieva. Tu nombre, un pájaro en mano...

Tu nombre, un pájaro en mano.
Tu nombre, un témpano en la lengua,
un movimiento de los labios.
Tu nombre son cinco letras,
una palabra atrapada al vuelo,
un sonajero de plata en la boca.
  
Una piedra arrojada a un plácido estanque
que solloza al llamarte.
En el leve golpeteo de los cascos
resuena tu rumoroso nombre.
Y nos lo nombra en la sien
el sonoro chasquido del gatillo.
  
Tu nombre, ah, es innombrable!
Tu nombre, un beso en los ojos,
en la ternura helada de inmóviles párpados.
Tu nombre, un beso en la nieve,
un sorbo de agua pura, helada y azul.
Con tu nombre el sueño es profundo.


15 de abril de 1916


De "Versos a Blok"
   

21.4.26

Rivka Galchen. Pequeñas labores

Libros para niños

En los libros para niños rara vez aparecen niños. Aparecen animales, o monstruos o, de cuando en cuando, niños que se comportan como animales o monstruos. En los libros para adultos aparecen, casi invariablemente, adultos. 


Principio de "Pequeñas labores"
    

20.4.26

Andrea Aranda. Ojos de metal

La infinita circunferencia metálica
encierra la finitud; al igual que los ojos
de quienes amamos,
un día dejarán de marcar la hora.
  
Honra ese preciso instante,
en que tu tiempo y el suyo
se sincronizan,
pues, aunque parece algo común,
es, en verdad, un acto divino.


De "Mi alma y tú, Minotauro"
    

19.4.26

Janele z Liků. Oración en decaimiento

Cuerpo sostenido por la fuerza de la voluntad
por la fuerza de la enfermedad
encontraron mi cabeza
todavía respiraba
Dios me salve, desabrida!
infiel en tu ayuda
Llena eres de gracia
metida en las faldas
mi calavera caída
detrás en la Plaza del Mercado
a lo sumo flor decaída


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

18.4.26

May Sarton. Final de partida. Diario a los setenta y nueve

Siempre imaginé un diario que me llevara a recorrer los setenta y ocho años para, al final, enlazar con el inicio de mis ochenta. Imaginaba un diario filosófico que lidiara con alegrías y problemas, puertas que la vejez abría a las sorpresas y los esfuerzos inesperados, y aguardaba, para ese año, una cosecha muy fructífera.
Nunca sospeché que, en lugar de eso, tendría que luchar contra el dolor constante y la creciente fragilidad. Perdí más de veinte kilos, no podía hacer nada en el jardín y a principios de septiembre, el Día del Trabajo, tuve que dejar de escribir a máquina. Me convencí de que en un mes o dos me recuperaría, pero a finales de marzo no me quedó más remedio que asumir la posibilidad de que la mejoría nunca llegara. No parecía haber futuro para mí. 


Principio del prólogo de "Final de partida. Diario a los setenta y nueve"
    



17.4.26

Piedad Bonnett. De la tristeza

Es pertinente hablar de la tristeza.
De su forma
de entrar a media tarde con su frufrú de seda
y sus buenos modales.
O de cómo nos hiere con su lluvia de arena
cuando nacemos otra vez al día
y recordamos 
que ahora somos islas a las que nadie llega.
   
(La tristeza,
tan distinta al dolor, que es como un golpe
de espuela sobre un cuerpo
desnudo, despojado).
  
Nos parece que arropa, la tristeza,
pero es porque nos hace niños viejos,
a la vez inocentes y nostálgicos. 
  
Alguien canta a lo lejos, en el mundo de antes.
Y del canto prendida nos llega la tristeza,
blanda, sorda y espesa
como lava
cargada de cadáveres de pájaros.


De "Los hombres de mi vida"
    

16.4.26

Mari Trini. Nostalgia

Llena de amor
loca de cordura.
Insomnios de ensueño
dañinos e inquietos
Aún dudas?


De "Poesía crónica"