Me recibe la lámpara eléctrica que tanto ha relegado mi pánico a la noche
Y ese sofá
Y la mesa de banquetes para invitados de mundos paralelos
Y ese añejo jarrón de cobre
Y los libros que habitan el lugar
Y el cuadro del pintor tragado por los peces de la emigración
Vuelvo a las cosas que dejé después de partir
Se secó lo que estaba mojado
Se empaparon de humedad las manchas de la pared
La ingestión química acabó con las moscas del otoño
Otros objetos remataron su profundo silencio
Y otros tantos permanecieron envueltos en sí mismos
Vuelvo a las cosas que dejé después de partir
A una gota olvidada...
Mía es esta luz que se adentra de nuevo en su luminoso silencio
En "Más allá de Sherezade. Poesía contemporánea de Mujeres del Magreb. Volumen I. Memoria exilio e inmigración"