y mi alma pececillos de colores
en busca de amplios horizontes.
Mi voz, aunque miedosa, es cálida y dulce,
y mi cuerpo, el cielo que abraza
y que sostiene
todo lo que fuimos
y todo lo que está por llegar.
De "El rastro"
Del gran Imperio hay un cambio avistado a sitio exiguo que pronto ha de ir a más, sitio mezquino en un parvo condado en cuya entraña irá a clavar el cetro.Profecía de Nostradamus