11.6.26

Pat Barker. El regreso a casa

Ella tenía los ojos amarillos. A veces, sobre todo a la luz de las velas, no parecían siquiera unos ojos humanos. Calcas, el sacerdote, dijo una vez que le recordaban a los de una cabra: que tenían la misma mirada insensible propia del sacrificio. Yo nunca la vi así. A mí me recordaba a un pigargo, un ave muy común en la costa donde crecí; los marineros lo llaman «el águila de los ojos iluminados por el sol». Y sus ojos son bellos, pero no hacen olvidar ni su pico brutal ni sus garras, tan afiladas como para arrancar la carne aún viva del hueso. No, yo nunca la vi como una víctima, pero es que la conocía mejor que la mayoría de la gente. Yo era su esclava personal o, para usar el vulgar término que se emplea entre los propios esclavos, su recogepedos. Y odiaba serlo.


Principio de "El regreso a casa"
    

10.6.26

Rachida Madani. XIII

Callarse no es justo
Hasta dónde hundirme en el desierto
para escribir más desnudo
más sencillo
más lejano
Cuando deje de ver mis caravanas 
cuando todo arda en llamas tras mis huellas
cuando esté liberada 
colmada de tormentas
cuando el desierto todo lo venza,
volveré a desentrañarme sobre una duna
y volveré a escribir las mil y una noches 
para restablecer a Shahrazade.


En "Más allá de Sherezade.
Poesía contemporánea de Mujeres del Magreb. Volumen I.
Memoria, exilio e inmigración"
    

9.6.26

Noelia Pena. La vida de las estrellas

El cielo es una habitación de tres por cuatro metros cuya ventana da a un patio interior. A principios de otoño es necesario encender la bombilla a partir de las cinco de la tarde. Aparte de una pequeña lámpara de techo hay otro punto de luz: un flexo cuya tulipa puede girarse casi trescientos sesenta grados para iluminar, por la tarde, la mesa de estudios a la que está anclado; y por la noche, antes de dormir, si se gira aproximadamente sesenta grados hacia la derecha, la pared en la que están pegadas las fotografías en blanco y negro.


De "La vida de las estrellas"

8.6.26

Wislawa Szymborska. El silencio de las plantas

La relación unilateral entre vosotras y yo
no va mal de todo.
  
Sé lo que es hoja, pétalo, espiga, piña, tallo
y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.
  
Aunque mi curiosidad no es correspondida,
sobre algunas de vosotras me tengo que inclinar
y hacia otras levanto la cabeza.
  
Tengo nombres para vosotras:
arce, lampazo, anémona, brezo,
enebro, muérdago, nomeolvides,
y vosotras no tenéis ninguno para mí.
  
Hacemos el viaje juntas.
Y durante los viajes se conversa, digo yo,
se intercambian comentarios, aunque solo sea sobre el tiempo
o sobre las estaciones que pasan a toda velocidad.
  
Temas no faltarían porque nos unen muchas cosas.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Proyectamos sombras según las mismas leyes.
Intentamos saber cosas cada una a su manera
y lo que no sabemos también nos asemeja.
  
Lo aclararé como pueda, no tenéis más que preguntar:
qué es eso de ver con los ojos,
para qué me late el corazón
y por qué mi cuerpo no echa raíces.
  
Pero cómo contestar a preguntas no hechas,
si además se es alguien
para vosotras tan nadie.
  
Musgos, sotos, prados y juncales,
todo lo que os digo es un monólogo
y no sois vosotras quienes lo escucháis.
  
Hablar con vosotras es necesario e imposible.
Urgente en una vida apresurada
y aplazado hasta nunca.


De "Instante"
En "Poesía completa"
    

7.6.26

Ali Smith sobre "Niñas sabias" de Angela Carter

Niñas sabias deja que lo perdido se encuentre y lo viejo sea joven. Inventa fertilidades imposibles. Renueva todo lo que toca. Estalla con energía, pasión, ingenio, hilaridad, esperanza, habilidad, arte y amor. Es el legado final de Carter, resucitador en tantos aspectos, y es un legado de un potencial bueno, orgulloso y estridente. Cuánta sabiduría. Qué gozada.


Del prólogo de "Niñas sabias"
    

6.6.26

María Luisa Bombal. Yo hablo del alma de la mujer...

Yo hablo del alma de la mujer, de las cosas íntimas, reales e irreales. Traduzco el fondo del sentimiento de una mujer.


De "Escribir como nace la tierra"
    

5.6.26

Virginia Woolf. La vida de Violet

Hace cuarenta años (nuestra sinceridad avala el dato) nació una niña en una casa solariega de la campiña de Somerset. Si nació riendo o llorando, o las dos cosas a la vez, o si se limitó a aceptar la situación y sacarle el mayor provecho, es algo que un historiador sincero y ansioso por emplear únicamente las palabras imprescindibles no tiene modo de averiguar.


Principio de "Galería de amistades"
primer relato del libro "La vida de Violet"

4.6.26

Patricia Crespo Alcalá. Los días caen...

Los días caen
uno tras otro
en esta primavera.
Un eterno retorno cada mañana,
simplificando la existencia
                  a la supervivencia.
No avanzan,
se superponen vacilantes,
luz
de una tarde enjaulada.
   
Y ya no hay quien pueda salvarse
de este naufragio.


De "Manifiesto de incertidumbre"
    

3.6.26

Inma Chacón. 3 de junio de 2005-Feliz cumpleaños

Volveré a soñar.
Regresaré a la magia
del todo es posible,
y dibujaré primeros pasos
otra vez.
  
El libro de la cuenta de los días
me impondrá cada año
un tres de junio,
y me traerá otro sueño 
por cumplir,
y otra herida,
y otro borde.
Y la sangre.
  
Y yo
aceptaré mi viaje
en solitario,
y las arrugas impares
de mi frente,
y mis canas,
y mis manchas,
y mis años sin ti.


De "Alas"
    

2.6.26

Dahlia de la Cerda. Medea me ayudó a abortar

Era sábado. Miraba por la ventana de mi departamento, en el piso seis, en la colonia San Judas Tadeo, mejor conocida como la Judas. Limpiaba con un cotonete y alcohol la máscara de payasito de Jordán. antes había limpiado una de conejo aterrador, blanca, de peluche, con las orejitas rosas, los ojos verdes y unos colmillos todos chuecos como de piraña. Era su máscara favorita (o todavía puedo decir "es"?). No sé, chica, todavía tengo la esperanza de que regrese, de que un día me llegue una llamada de un número desconocido y sea él, que me diga que está bien, que me extraña y que viene pronto.


Principio de "Medea me ayudó a abortar"
uno de los relatos del libro "medea me cantó un corrido"