Hace algunos años, el hombre con el que estoy casada me dijo que siempre había tenido unas ganas locas de ir a una orgía. Por qué narices?, le pregunté. Por qué no?, me contestó. Porque sería como esos bailes de la Asociación de Jóvenes Cristianos a los que iba a mis doce o trece años, le expliqué, solo que en este caso en vez de pasar a mi lado e ignorarme, la gente pasaría por encima de mi cuerpo desnudo y me ignoraría.
De "La fea de la orgía"
En "Gente a cenar"