10.3.26

Olga Orozco. Rehenes de otro mundo

A Vincent van Gogh
A Antonin Artaud
A Jacobo Fijman


Era un pacto firmado con la sangre de cada pesadilla,
una simulación de durmientes que roen el peligro en un hueso de insomnio.
Prohibido ir más allá.
Sólo el santo tenía la consigna para el túnel y el vuelo.
Los otros mordaza, las vendas y el castigo.
Entonces había que acatar a los guardianes desde el fondo del foso.
Había que aceptar las plantaciones que se pierden de visa al borde de los pies.
Había que palpar a ciegas las murallas que separan al huésped y al perseguidor.
Era la ley del juego en el salón cerrado:
las apuestas a medias hasta perder la llave
y unas puertas que se abren cuando ruedan los últimos dados de la muerte.
Y ellos se adelantaron de un salto hasta el final,
con sus altas coronas.
Quemaron los telones,
arrancaron de cuajo los árboles del bosque,
rompieron hasta el fondo las membranas para poder pasar.
Fue una chispa sagrada en el infierno,
la ráfaga de un cielo sepultado en la arena,
la cabeza de un dios que cae dando tumbos entre un rayo y el trueno.
Y después no hubo más.
Nada más que las llamas, el polvo y el estruendo,
iguales para siempre, cada vez.
Pero esa misma mano mordida por la trampa rozó la eternidad,
esa misma pupila trizada por la luz fue un fragmento del sol,
esas sílabas rotas en la boca fueron por un instante la palabra.
Ellos eran rehenes de otro mundo, como el carro de Elías.
Pero estaban aquí,
cayendo,

desasidos.


De "Mutaciones de la realidad"
En "Poesía completa"


9.3.26

Olga Stehlíková. Corzos

Hoy por fin
me ha venido a la mente ese cuadro
que he intentado recordar tozuda e infructuosamente 
durante varios días.
   
Es así exactamente:
Unos corzos están inmóviles en la niebla como extraños troncos.
Unos corzos están quietos en una zanja como exóticos troncos.
Unos corzos se hunden en la niebla inmóviles como troncos.
Unos corzos están inertes en una zanja como troncos.
Unos corzos están en la niebla como troncos.
Unos corzos sobresalen de una zanja como troncos.
   
Unos corzos sobresalen...
Unos corzos sobresalen de la niebla quietos como troncos.
  
Ésa era la imagen.


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"
    

8.3.26

Gisèle Pelicot. No recuerdo el día exacto...

No recuerdo el día exacto que oí los primeros aplausos al entrar en el juzgado. Sentí a la gente a mi alrededor, sobre todo mujeres, formando una guardia de honor que yo no había imaginado ni solicitado. Sentí su calidez, su emoción, su fragilidad entralazándose con la mía.


De "Un himno a la vida"
    

7.3.26

Ángela Kethor. Sol y sombra

Cuando la sombra domina la escena,
la incertidumbre de la espera
toquetea impertinente
mi flequillo y mis rodillas,
me impide ver lo que he logrado
y hace tambalear los pasos
que había encaminado 
hacia mi anhelo.
  
El sol, en su vitalismo persistente,
se atreve a rozar mis ilusiones 
de soslayo, noto sus rayos festivos
acercándose a mis pies,
alegrando mis pestañas...
me dejo acariciar.
  
Necesito que la luz
vuelva 
a dominar mi escena.


De "Una vikinga en la hora mágica"
    

6.3.26

Winétt de Rokha. Cigarra de islas

Ataviada del verde estrellado
de las praderas
parezco más morena.
  
Hasta el borde de mi vestido
-flor de trigos-
vienen a picotear los pajarillos.
  
como en un afiche de Verano,
a espaldas de mi dibujo innumerable,
un árbl de agua en arco iris.
  
Esterilizando del paisaje violento
la obscura sensualidad
mi figura de sol ilumina la fuente.


En "Material de lectura"
   

5.3.26

Lili Anolik. Didion y Babitz

A LOS LECTORES


Didion y Babitz es un libro sobre dos mujeres: Joan Didion y Eve Babitz. De identidades distintas e independientes, pero, al mismo tiempo, intercambiables y superpuestas.
Se conocieron en junio de 1967. 


Principio de "Didion y Babitz"
     

4.3.26

Lili Anolik. Citas al principio del libro "Didion y Babitz"

Una de las cosas que estoy empezando a pensar es que la gente seria sencillamente no cree que el cotilleo, la spécialité de ma maison, sea algo serio. Siempre se ha considerado como algún truco de mujer retorcida, una vergonzosa manera trivial e inmadura de captar sin estar presente lo que sucede en las reuniones importantes de los hombres serios. El cotilleo siempre se ha conmsiderado con un chasquido de lengua. Pero las personas como yo -mujeres, nos llaman-, cómo se supone que vamos a comprender nada si no podemos entrar en la sala VIP? Y, en cualquier caso, no soporto las reuniones. Prefiero averiguar las cosas mediante el cotilleo.

Eve Babitz


Nadie obliga a las mujeres a comprar el paquete.

Joan Didion




Citas al principio del libro "Didion y Babitz"

3.3.26

Aki Shimazaki. Maïmaï, el caracol de Tarô

Tras un violento chaparrón, el cielo se despeja rápidamente. El sol golpea con fuerza en los tejados. Es sábado. Esta tarde hará un calor sofocante y húmedo.


Principio de "Maïmaï, el caracol de Tarô"
    

2.3.26

Anna Ajmátova. Ahora ya nadie querrá escuchar canciones

Ahora ya nadie querrá escuchar canciones. 
Los amargos días profetizados llegan desde la colina.
Te lo digo, canción, el mundo ya no tiene maravillas;
no destroces mi corazón, aprende a estarte quieta.
No hace mucho, libre como cualquier golondrina,
luchabas; felizmente contra las mañanas desafiando
sus peligros.
Ahora vagarás como un mendigo hambriento,
llamando desesperada a la puerta de los extraños.

(1917)


En "Poemas selectos"
    

1.3.26

Tereza Riedlbauchová. Marina Tsvietáieva

Una mujer de negro acoge la lluvia
que cae de las hojas
por el plateado aliento
del sol tras la niebla
Las gotas contornean el dedo la mano el cuerpo
tienden a la tierra
Madreperla negra
Perdida Marina
lloras con toda tu superficie 
absorbes el agua bautismal con las alas
    de los ángeles desnudos


En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"