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13.11.22

Natalia Sosa. Indómito mar

A Pino Betancor y a José María Millares

Mar indómito, infinito, mar de mi isla
constante vas y vienes y te abres, indómito
te acercas y te alejas, orgulloso, te extiendes
y me igualas. Mar sin nombre, mar de todos.
Qué hermoso me pareces
al dejar tu fuerza desmayada
en la ternura ambigua de la arena,
en la sensual ternura de la playa.
   
Amigo, mar amigo, igual que en tu oleaje
a playas lejanísimas, he arribado.
Así, indomable.
A orillas placenteras
que como a ti cercaron y besos fueron,
cárceles y engaño.
A ti jamás podría, amarga, contemplarte,
tú eres un titán crucificado,
y, aunque, a veces,
tu manso corazón se asemeje al cansancio
allá, en tu hondura pasión atisbo,
arrebato y pasión de enamorado.
   
Es tu espuma de oro en esta tarde
y, ardiente como el fuego a mis pies yaces,
y te amo tanto así casi callado,
que quiero confesarme.
Desde siempre sin bridas,
vagabunda y cristal,
con vaivenes de amores y de furias,
en todos los momentos de mi vida
amigo de mi alma,
también he sido mar.


De "Poemas (1996-1997)"
En "Soy éxodo y llegada"
    

21.8.22

Natalia Sosa. Confesión

Amor, hoy te he esperado en vano. 
Pensaba que me oirías llamar en el silencio,
que mi voz traspasaría la tarde
y correría hacia ti en brumas del recuerdo.
   
Pensé que sentirías el dolor que me causa
el espacio mortal, el sol que se despide.
Pensé que pensarías: está sola, la quiero,
sufre. Entre sus plantas sufre,
y en la voz de sus perros.
   
Pero todos se fueron,
los pétalos cayeron
y duermen mis perros del cansado día.
-Ah, si vieras cuánto hemos hecho,
qué diáfano el jardín, qué inquieta me he sentido,
qué abierta a la espera de tu palabra muda
y qué conversaciones he tenido
con el pequeño césped-.
   
Pensé, sabrá que mi universo es un frágil castillo,
e intentará salvarme.
Pero vino la noche.
En vano te he esperado.
Pongo dentro del bolso mis sueños con mis libros,
me preparo el ropaje de mañana
e incierta y abrumada
oigo campanas en mi alma herida.
   
Por mi reloj pasa el tiempo preciso.
Ya no vendrás.
Me sentaré a la sombra del rosal del pasado
y entornaré despacio el corazón dolido.


De "Diciembre"
En "Soy éxodo y llegada"
   

6.7.21

Natalia Sosa. Fatalidad

Te esperaba. Hacía tiempo que el gris era mi signo,
que una enorme lengua de crepitante fuego
devoraba mis sueños,
ciñéndose los otoños, constantes como inviernos,
sobre mi inquieto pecho.
   
Algo fatal cubría mis ventanas y paredes,
y yo no me oponía. 
Salpicaba la nieve el dolor de mi frente
y en todos los espejos de las calles,
en todos los ecos de los vientos,
aparecía mi sombra como si arribara 
de una ciudad remota y apenas conocida.
   
Me crecían en los ojos raíces de tristezas,
erráticas estrellas cuyos destellos
te reflejaban siempre.
   
Perdí todo contacto con mi propia apariencia.
   
Me olvidé del mar que amaba tanto,
del rincón del café donde tus ojos
se incendiaban a veces como salvajes mares.
Y, ahora mismo, tras un cristal cerrado
donde paso otro día más que marca tu distancia 
pienso en la fatalidad de este sufrir sin nombre
sometiendo al recuerdo
todas las cosas tuyas y mías que conmigo mueren.


De "Diciembre"
En "Soy éxodo y llegada"
    

27.3.20

Natalia Sosa. La Muerte

La Muerte
es una sombra gris,
que nadie advierte,
pero que va conmigo
a todas partes.
Dulcemente,
me dice algunas veces:
"Porque no mueras sola,
voy todas las mañanas a tu cama.
Tomo tu pulso débil
de muchacha sin nombre,
y quito de tu alma
infinidad de ansias.
Después...
después,
mejor que nadie,
tú sabes lo que hago:
te doy la mano,
te levanto,
y juntas emprendemos,
amargas,
la jornada".


De "Muchacha sin nombre y otros poemas"
En "No soy Natalia"
    

12.3.19

Natalia Sosa. Hipocresía

A Pedro Perdomo Acedo

No soy la que camina con la risa en la boca,
ni la que va de paso con la mano extendida.
No soy la compasiva, ni la triste y callada:
soy la que lleva en sí la hipocresía.
No os canséis de mirarme con la mirada abierta,
cual lobos al acecho de mi temor oculto.
Yo soy la hiedra extraña que trepa en una risa
y llora en la raíz, bajo la tierra roja.
Yo soy la piedra dura donde la mar se agota,
la fusta que no tiembla, la espuela congelada:
mi semblanza presento sin dolor y sin sombra.
Miradme, conocedme, sabedme de esta forma
terrible que no oculto.
Mañana seré otra de la que ahora escribe.
Su presencia está cerca:
ceñida a mi cintura
trepará 
locamente 
hasta mi boca. 


De "Mujeres en la isla"
En "No soy Natalia"
    

17.4.06

Natalia Sosa

Natalia Sosa Ayala (Las Palmas de Gran Canaria el 27 de marzo de 1938 - 13 de noviembre de 2000) fue una poeta española.


Obras citadas en este blog: