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19.11.17

Magda Szabó. Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía...

Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía: que el cariño es una emoción desarticulada por excelencia, y por eso se resiste a ser dosificada con prudencia. Es inútil pretender regular cómo debe encauzar cada uno sus afectos: no hay fórmulas que valgan.


De "La puerta"
    

16.3.16

Magda Szabó. La puerta

Rara vez sueño. Pero cuando lo hago, me despierto sobresaltada y con el cuerpo bañado en sudor. Entonces vuelvo a acostarme y, mientras espero a que mi corazón se calme, me pongo a meditar sobre el irresistible poder mágico de la noche. De niña y de jovencita nunca soñaba, ni cosas buenas ni malas; es la edad madura la que arrastra y me trae en una masa compacta los horribles sedimentos del pasado, lo que resulta aún más atroz porque esos acontecimientos, sin haberlos vivido nunca en la realidad, en los ensueños se me presentan en una forma aún más concentrada y trágica. Entonces me despierto entre gritos de terror.


Principio de "La puerta"

25.8.14

Margaret Atwood. El tiempo

Solíamos observar los pájaros,
ahora observamos el tiempo.
Nubes blancas, mullidas, como almohadas,
unas son grises como pulgares gigantes,
otras oscuras, llenas de un funesto sino.

Hubo un día en que no nos importaba.
Teníamos paraguas, teníamos hogares.
Pero mientras mirábamos a otro lado,
a las guerras, a otros divertimentos,
el tiempo se arrastraba detrás de nosotros
como una serpiente, un asesino o una pantera,
y luego se escapa.

Por qué fuimos tan descuidadas,
nos preguntamos, mientras el tiempo se precipita sobre el horizonte, verde
y amarillo, espesándose
con arena, miembros de cuerpos, sillas
rotas y alaridos.
Tras su estela, nos agostamos o nos ahogamos.

Cómo podríamos meterlo
en la bolsa o en la botella,
donde ocupaba tan poco?
Quién lo dejó libre?

Si el tiempo escucha a alguien,
no es a nosotros.
Es culpa nuestra?
Provocamos este desastre al respirar?
Sólo queríamos una vida feliz,
y que las cosas siguieran como antes.

El viento amaina. Hay un silencio,
el cielo se sosiega durante media hora.
Pero entonces vuelve el tiempo
-una vez y otra vez-,
un gran estruendo sin tregua,
que pisotea todo,
abrasando el aire.

Ciego, sordo y terrible,
no tiene mente propia.
O sí? Qué pasa si la tiene?
Imagina que tuvieras que rezarle.
Qué le dirías?

De "La puerta"

18.1.14

Margaret Atwood. El año de la gallina

Este es el año para ordenar,
para tirar, devolver,
cribar los montones, los cúmulos de objetos,
los ventisqueros, dunas, sedimentos,

o de forma menos poética, las estanterías, baúles,
armarios, cajas, las esquinas
del sótano, los rincones y armarios

-los trastos, en una palabra-,
que se han colocado aquí, atesorados,
se han arremolinado alrededor, depositados
por olas invisibles.

Por ejemplo: dos abultadas filas
de tarros de cristal para la mermelada
de aquellos veranos
volatilizados; una austera pila
de bolsas de plástico; un paraguas partido de color granate,
tan apreciado cuando estaba nuevo;

una caja de bombones con pintura de vera
guardadas para niños fantasma;
zapatos con marcas mugrientas
de dedos que un día me pertenecieron.
Fotos de chicos cuyos nombres se han perdido
(posando airosos frente a coches
cromados), muchos de ellos
están ahora muertos, otros son viejos

-objetos sucios y desgastados-, se mezclan
-digamos- como este bol de
guijarros misceláneos reunidos,
una y otra vez, en playas hoy
erosionadas o perdidas; pero lo exhumamos,
manoseando su belleza,
y los guardamos en el bolsillo como recuerdos puros
de un día que en otro tiempo fue imborrable.

De "La puerta"

4.1.14

Margaret Atwood. Secretismo

El secreto te fluye dentro,
una clase diferente de sangre.
Es como si te lo hubieras comido,
cual dulce rancio,
como si te lo hubieras metido en la boca,
dejándolo fundirse suavemente en tu lengua,
y que luego se deslice por tu garganta;
como pronunciar palabras al revés,
una palabra disuelta
en sus velares y sibilantes,
una inspiración pausada,

y ahora está dentro de ti, el secreto.
Viejo y vicioso, delicioso
como terciopelo oscuro.
Florece en ti,
una amapola hecha de tinta.

No puedes pensar en otra cosa.
Cuando ya lo tienes, quieres más,
Qué poder te da!
El poder de conocer sin ser conocido,
el poder de la puerta de piedra,
el del velo de hierro,
el de los dedos aplastados,
el poder de los huesos ahogados
que gritan desde el fondo del pozo.
   
De "La puerta"

20.12.13

Margaret Atwood. Solían preguntarme...

Solían hacerme todo tipo de preguntas:
Encontraré un buen marido?
Me haré rica?
Se pondrá bien el bebé?
y así una y otra vez.
ahora siempre me preguntan lo mismo:
No hay esperanza?
Lo preguntan una y otra vez.
Aunque el cielo azul está azul como siempre,
y las flores tan floridas,
aguardan ahí con la boca abierta,
los brazos les cuelgan inútiles
como si la tierra fuera a desmoronarse,
como si no hubiera un refugio seguro.
Por supuesto, les digo.
Odio decepcionarlos.
Por supuesto que hay esperanza.
Está ahí, en aquel pozo.
Hay un suministro inagotable.
Inclínate sobre el borde, la verás
ahí abajo.
Parece plata.
Se parece a ti
con el sol detrás de la cabeza,
como si el cerebro te ardiera.
La cara está negra y desdibujada,
pero es sólo una ilusión óptica,
es la esperanza.
Se conjuga en el futuro.
No te engañes.

De "La puerta"

15.11.06

Magda Szabó

Magda Szabó (Debrecen, Hungría, 5 de octubre de 1917 - Kerepes, 19 de noviembre de 2007) fue una escritora húngara.


Obras citadas en este blog: