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24.2.24

María Rosa de Gálvez. La vanidad de los placeres (fragmento)

Oigo del mundo el eco lisonjero 
sonar gozoso en torno de mi mente,
y la insensata gente
veo correr en vano
sin poder alhagar ningún sentido:
Será, que la fortuna a los mortales
jamás otorgue algún placer cumplido;
o que el fastidio siga a las pasiones,
que no pueden saciar sus corazones?
Genio, que inspiras sin cesar mi canto,
yo me abandono a ti; guía mi acento;
vuela en pos del contento
que el hombre te presenta en su grandeza,
cuando engañado su vivir fatiga,
y sus tesoros por gozar prodiga.
Jamás el espectáculo pomposo
vio del sol al nacer, ni sus oídos 
el canto de las aves melodioso 
gozaron, cuando el orbe se ilumina;
sumido en ocio, de velar cansado,
la noche se avecina
cuando el lecho dejando lentamente, 
torna de los placeres al bullicio 
con que el mundo le encubre el precipicio.
(...)


En "Poéticas. Antología de mujeres del siglo XVIII"
    

12.8.18

María Rosa Gálvez. Oda

Portentosa natura! Yo en mi mente
saludo tus augustas maravillas,
obra de un Dios de eterna omnipotencia;
permíteme que pueda reverente
al tiempo que me humillas
con tu magnificencia,
del Teyde abrasador cantar la cumbre,
su altura prodigiosa,
su hondo abismo y su mole cavernosa.
El astro de la luz, padre del día,
del globo de la tierra
sus rayos escondía
cuando yo penetraba
de Laguna la selva deliciosa.
Si entre el horror sangriento de la guerra
sublime Tasso en su cantar mudaba
la horrible trompa en cítara de amores
que en la selva de Armida resonaba,
del bosque de laguna Apolo en tanto
la imagen inspiró a su dulce canto.
Por él mil arroyuelos se deslizan
que en tortuoso giro
cortan del valle el plácido retiro.
Allí en largas praderas fertilizan
el plátano sabroso;
aquí verdes colinas esquivando
su falda van lamiendo
y del tronco pomposo
del drago la altivez desenvolviendo,
que de su seno abriendo las vertientes,
de púrpura matiza las corrientes.
Las frutas y las flores
lisonjean y halagan los sentidos
con su sabor y olores;
encantan los oídos
las quejas de los dulces ruiseñores,
y del canario y colorín hermosos
al par resuenan ecos armoniosos.
La bóveda perpetua de verdura
de esta selva sombría
pasó entre sus antiguos moradores
por el elíseo campo
do en eterna ventura
habitaban las sombras inmortales
de los varones y héroes virtuosos;
al tiempo que en Teyde los malvados,
testigos desgraciados
de su gloria, lloraban envidiosos
y con hondos clamores
del volcán agotaban los ardores.
Envuelta en estas lúgubres ideas
mi mente se agitaba
cuando veloz la noche desplegaba
su manto por el mundo;
las sombras por el viento descendían,
en los copados árboles caían,
y el silencio profundo
de las aves mostraba al caminante
del forzoso descanso el dulce instante.
La senda dejo y encontrar procuro
un asilo propicio a mi reposo;
busco y elijo como el más seguro
de una alta roca el hueco pavoroso,
por donde entre el horror que le acompaña
su cóncavo presenta la montaña.
Dejo el temor, y al resplandor sombrío
de las humosas teas
me adelanto con planta vacilante;
mis ojos vagan por el centro frío,
y en el Gran Dios! encuentro la morada
de la implacable muerte;
ella su trono ostenta
de esta horrible mansión en el silencio...


De "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"
    

2.3.13

María Rosa Gálvez. Safo

Noche desoladora, fiel imagen
de mis continuos bárbaros tormentos,
no cese tu rigor, no tus furores;
el hórrido silbido de los vientos,
el rayo desprendido de la esfera,
el ronco son del pavoroso trueno
halaga un corazón desesperado.
¡Ah! perezca en tu horror el universo,
perezca la morada que mantiene
al hombre entre los hombres más perverso;
anégale en tus aguas, mar undoso,
y entre tus ondas su cadaver yerto
suba al Olimpo y del Olimpo baje
a sepultarse en el profundo averno;
mas tú te calmas; ¿eres insensible
a mi fatal plegaria, a mis lamentos?
¿Eres como Faon? ¡ay! ni su nombre
piadoso vuelve a repetir el eco.
¡Espantosa quietud! Todo enmudece,
y al tormentoso horror sigue el silencio.
Las negras furias que mi amor persiguen
me privan hasta el bárbaro consuelo
de ver el orbe vacilar al choque
de los embravecidos elementos.
Vecina el alba, volverá a la tierra
el marchito verdor; placido el cielo
ofrece al fin serenidad y vida.
Hoy, por la última vez, el firmamento
verán mis ojos de llorar cansados.
Sol, apresura tu brillante vuelo;
verás a Safo en su postrera angustia
perecer, u olvidar su ingrato dueño.


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

22.6.07

María Rosa Gálvez

María Rosa Gálvez de Cabrera (Málaga, 14 de agosto de 1768 - Madrid,2 de octubre de 1806), poetisa y dramaturga española de la Ilustración y el Neoclasicismo.


***

María Rosa Gálvez de Cabrera nació en Málaga (en Málaga capital o en Macharaviaya, dependiendo de a quien preguntes), el 14 de agosto de 1768.

Dicen que era hija adoptiva (aunque hay quien dice que en realidad era su hija natural) de Antonio Gálvez (coronel del ejercito) y de Mariana Ramirez de Velasco (que dicen que era sobrina de un ministro de Carlos III)

Dicen que se casó en su tierra con un primo suyo, y que en el año 1790, ya se habían mudado a Madrid, donde frecuentó los círculos intelectuales de la época, y donde dicen que conoció a Godoy (incluso dicen que como esa amistad puso celoso a su esposo, fue nombrado agregado de la legación de España en Estados Unidos, por lo que se tuvo que ir, dejándola a ella en Madrid).

Dicen que en el año 1804 se publicaron (gracias a la intervención de Godoy y con cargo al erario público, sus obras poéticas en tres volúmenes.

Dicen que muy criticada en la época por su supuesta relación con Godoy, y la supuesta protección que éste brindó a sus letras, claro que siendo mujer, feminista y divorciada, sino la hubieran criticado por eso, la hubieran criticado por otra cosa…

Dicen también que casi toda su producción se centró en el teatro (compuso un total de 17 obras: seis tragedias, tres comedias, cuatro obras breves, una zarzuela y tres traducciones), el periodismo y la poesía, y colaboró con revistas como “Literatura y Artes”, “La minerva” o “El revisor”… Ocho de sus obras de teatro fueron representadas en los teatros de Madrid en los primeros años del siglo diecinueve.

Murió en Madrid el 2 de octubre de 1806, tras pasar por problemas económicos, a la edad de 38 años y está enterrada en la iglesia de San Sebastián.

***


Obras:

Tragedias:
  • Florinda (1804)
  • Blanca de Rossi (1804)
  • Ammón (1804)
  • Zinda (1804)
  • Alí-Bek (1801)
  • La delirante (1804)
Comedias:
  • El egoísta (1804)
  • Los figurones literarios (1804)
  • La familia a la moda (1804)
  • Las esclavas amazonas o Hermanos descubiertos por un acaso de amor (1805)
  • Un loco hace ciento (1801)



Obras citadas en este blog: