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10.8.18

Luisa Luisi. Sueño

Este sueño me pesa más acá de los ojos...
Sueño de unas pupilas eternamente insomnes;
que por almohada piden la tiniebla infinita,
y por manta el espeso silencio de la noche.

En el mármol velado de mi estatua yacente,
bajo los siete velos de la inmovilidad,
ceñir con bandeletas de olvido a mi conciencia
como a una vieja momia de polvorienta faz.

Y para que el silencio me envuelva más profundo
y no turbe ni el día obscuro sopor,
cegar los ventanales de mis anchas pupilas,
detener los latidos del torpe corazón...


De la antología "Volver"
    

21.10.15

Salomé Ureña. Angustias

Torna a morir el sol. Así pasando
van de tu ausencia los terribles días,
en mi semblante pálido marcando
la huella de profundas agonías.

Torna a morir el sol. El hogar mío
de arpegios infantiles está lleno;
pero rueda del párpado sombrío
una rebelde lágrima a mi seno.

¡Podré, cuando regreses a mi lado,
rico de porvenir, rico de ciencia,
presentarte el tesoro inmaculado
de este grupo de amor y de inocencia?

¡Yo no lo sé! Cuando la muerte lanza
su aliento destructor sobre este suelo,
desfallece en mi pecho la esperanza
y me finge el terror mi hogar en duelo

Yo no he visto en los círculos de Dante
más terrible ansiedad, más cruel angustia;
se rinde el corazón agonizante,
y el alma siento desolada y mustia.

¡Y tú sufres también! También los brazos
extiendes a tu hogar con el deseo,
y luchas del deber entre los lazos,
cual otro encadenado Prometeo.

¿Por qué dejé que tan prolija ausencia
así emprendieras en momento aciago,
si me siento morir sin tu presencia,
si en todo miro aterrador amago?

¿Si miramos los dos, lentas y frías,
entre duda y afán pasar las horas,
sin que calmen futuras alegrías
las nubes del pesar abrumadoras?

Imposible vivir así, llevando
la angustia en el espíritu, la muerte;
imposible vivir agonizando,
sin luz el mundo y la existencia inerte.

¡Acaba, llega! ¡Que el hogar sin calma
es de mis penas intimas remedo;
que tiemblo por los hijos de mi alma;
que la vida sin ti me causa miedo!


En la antología "Volver"

29.10.14

Margarita Abella Caprile. Ciénaga

Ciénaga: no imagines que sólo existen ciénagas,
hay acequias purísimas, frescas y cristalinas,
y vertientes
y fuentes
que irisan, en el aire, sus gotas cantarinas;

y Nilos que desbordan fertilizando valles,
y ríos subterráneos que, al surgir de la entraña
de la tierra, de un salto se levantan del suelo,
como en ansioso vuelo,
porque sus aguas tienen esencia de montaña.

Ciénaga tú no puedes comprender transparencias,
el lodo te enceguece. Tu opacidad malsana
fermentando tinieblas se vuelve más obscura;
Y pensar que antes eras un lago cuya hondura
medía los añiles sin fin de la mañana!

Ciénaga: no imagines que sólo existen ciénagas;
esclava de tu propia inmovilidad, ignoras
la augusta maravilla de los mares inmesos,
cuyos ecos intensos
dejan en las orillas mil cadencias sonoras.

No imagines que el cielo se mezcla con tu barro,
ni que humilla su altura, porque, a veces, destella
lejanamente, sobre tu sordidez lustrosa,
la piedad luminosa
de un reflejo se estrella.


De la antología "Volver"

20.6.13

Concha Urquiza. Ya corre el corazón por este suelo...

Ya corre el corazón por este suelo
como antes del remanso el agua impura:
aún lleva tierras en la extraña obscura
y pretende copiar la faz del cielo.

Van creciendo el dolor y el anhelo,
la corriente se turba y se apresura,
y es fuente el sedimento de amargura
más que las alas con que intenta el vuelo.

Si tendieras la mano solamente
y el agua temblorosa se aquietara,
ya, contemplando el cielo largamente,

oh Deseado!, el corazón dejara
flotar sobre su sueño transparente
la divina belleza de tu cara.

De la antología "Volver"

19.1.13

Luisa Luisi. Unidad

Todo el costado de mi cuerpo sangra
la cruel desgarradura de tu cuerpo.
Unidos, somos
la forma de una raza desterrada
dueña por fin de su celeste patria.
Ah! el gozo de anular nuestros humanos límites
mientras la frente crece a un resplandor de arcángel...

Todo el costado de mi cuerpo ahora,
sangra la llaga de tu cuerpo ausente...
Voy por los días, mutilada y ciega,
con la boca gemela de tu llaga!
Mientras van las potencias disociadas
de nuestro arcángel desterrado,
pidiendo a nuestro abrazo
la perdida unidad de su destino!

Todo el costado de mi cuerpo sangra
la supresión de su mitad humana...
De la antología "Volver"
 

12.1.13

Fidela Matheu y Adrián. Silencio


Silencio corazón, no se evapore
de tu amor el perfume misterioso.
¡Silencio! Que no salga en la mirada
un rayo de él, a iluminar los ojos;

que huérfano y sin nombre cual naciera
muera y se extinga en el ardiente seno;
¡mas, ay, si tan sublime, tan hermoso!
que dicha inmensa de sentirle siento.

Alma del alma; corazón que luchas
con los furores de la suerte mía,
guarda ocultas tus bellas ilusiones,
que los aires del mundo las marchitan.
De la antología "Volver"

5.1.13

Concha Urquiza. Arrepentimiento


Por lo que te he ofendido, dulce cariño mío,
quiero ser a tu anhelo cual sería el rocio:
tierna, docil y humilde como el agua que mana
y se ofrece a las llagas de la miseria humana.

Yo enseñaré a mis manos a ser mansas contigo,
tal como las entrañas sonrosadas del higo,
para que te acaricien con tan suave caricia
como la voz del ave de la blanca novicia.

Yo enseñaré a mis plantas a que pisen tan quedo
como el viento que mueve las hojas del viñedo,
ya mis claros cabellos a quebrarse en tus manos
como frágiles tallos de lirios franciscanos.

Apoyaré mis dedos sobre tu excelsa frente
y será mi caricia sosegada corriente
para que fertilice tu pensamiento bello
y haga brillar tus ojos con singular destello.

Será quieta y humilde como la arena rubia
y rozare tus labios como agua de la lluvia
para llenar las horas del dulzor de las vidas,
hasta que tú perdones y para siempre olvides.


De la antología "Volver"

29.12.12

Salomé Ureña. Melancolía

Hay un ser apacible y misterioso
que en mis horas de lánguido reposo
me viene a visitar;
yo le cuento mis penas interiores,
porque siempre, calmando mis dolores,
mitiga mi penar.

Como el ángel del bien y la constancia,
en los últimos sueños de la infancia
aparecer le vi;
contemplóme un instante con ternura,
y "Oye -dijo-: las horas de ventura
pasaron para ti.

"Yo vengo a despertar tu alma dormida,
porque un genio funesto, de la vida
te aguarda en el umbral;
y benigno jamás, siempre iracundo,
te encontrará, del agitado mundo
en el inmenso erial.

"Yo elevaré tu espíritu doliente;
disiparé las nubes que en tu frente
las penas formarán;
consagra sólo a mí tus horas largas,
y enjugaré tus lágrimas amargas
y calmaré tu afán.

"Seré de tu vivir guarda constante,
y mi pálido tinte a tu semblante
trasmitirá mi amor.
Y te daré una lira en tus pesares,
por que al eco fugaz de tus cantares
se exhale tu dolor.

"Y te daré mi lánguida armonía,
que los himnos que entona de alegría
la ardiente juventud
jamás ensayarás, pobre cantora,
porque siempre la musa inspiradora
seré de tu laúd."

Dijo, y de entonces, cual amiga estrella
alumbra siempre, misteriosa y bella,
mi noche de dolor;
y me arrulla sensible y amorosa,
como arrulla la madre cariñosa
al hijo de su amor.

Y haciendo que en sus alas me remonte
a otro mundo de luz sin horizonte,
de dicha voy en pos;
y entonces de mi lira se desprende
nota sin nombre que la brisa extiende,
y escucha sólo Dios.

Yo te bendigo, fiel Melancolía;
tú los seres que anima la alegría
no vas a adormecer;
porque eres el consuelo de las almas
que del martirio las fecundas palmas
lograron obtener.

Por ti en los aires resonó mi acento,
y para dar un generoso aliento
al pobre corazón,
alguna vez la Patria bendecida
benévola me escucha sonreída
y aplaude mi canción.

No pido más: bien pueden los dolores
destrozar sin piedad las bellas flores
de la ilusión que amé;
que jamás, bajo el peso que me oprime,
mientras un rayo de virtud me anime,
la frente inclinare.

De la antología "Volver"

22.12.12

Margarita Abella Caprile. Esta bella mañana

Corazón: me he propuesto que esta bella mañana
nos sintamos felices. El Otoño, al acaso,
va poniendo en las hojas, que son como de raso,
el bronce de su larga pincelada temprana.

Tan alto el Sol parece que no tuviera ocaso.
Corazón: no caviles; con alegría sana
sigue el compás del ritmo que agiliza mi paso,
sé hoy dentro del pecho sonido de campana,

hay en el mar, a veces, cristalinos sosiegos
y pausas vacilantes, cuya calma separa
la ola que ha pasado de la que va a romper.

Tal es nuestra insegura placidez. Seamos ciegos
Corazón, y gocemos de esta paz honda y clara:
ya volverá, mañana, la tristeza de ayer.

De la antología "Volver"
   

15.12.12

María Monvel. Renovación

Amor único mío,
de mi vida, amor bueno,
que haces de nuevo cándida mi alma,
mi cuerpo virgen y mis labios nuevos.

Maravillosa esponja
de mis dolientes desengaños, fueron,
buen amor, el dulzor de tus palabras,
piadoso amor, la esencia de tus besos.

Milagro de milagros,
que logras el renuevo
en el cristal obscuro de mis ojos
y en los claros cristales de mi pecho.

Fanal que alumbraste
el perdido sendero
cuando más extraviada mi amargura
huía del dolor y hallaba el tedio.

Busqué con afán tanto,
que encontré al fin mi premio,
mi buen amor, que transformaste en soles
las taciturnas sombras de mis duelos...

De mi vida, amor último,
de mi alma, amor primero,
me apego a tu dulzura
en tus brazos me estrecho,
y así no tengo miedo de la vida,
así no tengo miedo!

De la antología "Volver"
de la editorial Torremozas.

8.6.07

Fidela Matheu y Adrián

Fidela Matheu y Adrián (1852-1927) fue una poetisa puertorriqueña.




Obras citadas en este blog: