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18.5.25

Julia Prilutzky Farny. Gris

La lluvia se desplaza sobre el mundo
como un mundo distinto que se ignora.
Es el descubrimiento inesperado
de lo que estuvo siempre, en toda forma,
oculto bajo el sol y el mediodía.
Es sólo una presencia silenciosa
apenas gris, apenas triste, apenas...
Y nadie sabe cómo brota ahora
mi antiguo corazón bajo la lluvia.
Hay que nombrar de nuevo cada cosa:
hasta los seres tienen otro nombre
bajo la niebla que los aprisiona.
Y sobre la ciudad desconocida,
no sé si llueve el corazón, o llora.



De "Comarcas"
En "Antología del amor"

23.8.22

Julia Prilutzky Farny. 8

Quiero quedarme así. Quieta, callada,
indefinidamente en desconcierto,
con el milagro inesperado y cierto
resurgiendo en la hora aprisionada.

En tus sienes, mi mano demorada
hiende la adolescencia que no ha muerto
y abre el misterio apenas encubierto
bajo la piel de bruma lacerada.

Quiero permanecer, mientras me llega
tu silencio que tiembla y se me entrega,
tu encendido silencio que restalla.

Qué temor me detiene en el prefacio,
antes del signo y fuera del espacio?
Mírame aún. No digas nada. Calla.



De "Este sabor de lágrimas"
En "Antología del amor"
   

14.3.22

Julia Prilutzky Farny. 15

Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.

Gris a mi alrededor. Contra mi mano
la nube espesa se va abriendo en vano
porque el fuego que soy, no está encendido

y hay niebla en lo que miro y lo que toco.
Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco
porque está gris y llueve y no has venido.



De "Este sabor de lágrimas"
En "Antología del amor"

18.6.21

Julia Prilutzky Farny. 16

Tú duermes, ya lo sé. Yo estoy velando.
No importa que estés lejos, que no escuche
tu cadencia en la sombra,
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.
Yo estoy velando siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.



De "No es el amor"

4.9.20

Julia Prilutzky Farny. Poemas de la soledad

II

Nada sucede en vano. Nada pasa
sin dejar rastro alguno. Ni una gota
se decanta sin huella, ni una nota
sin traspasar los muros de la casa.

El corazón está, punzante brasa,
acechando la lucha y la derrota.
Y no le importan hoy, ni voz que brota
ni sangre augur ni vértigo que arrasa.

Pero nada transcurre inútilmente,
nada de lo llorado queda ausente.
Si más tarde sonríe, y luego olvida,

y se aquieta su ritmo y se encadena,
permanece en el cántico una pena
irremediablemente desvalida.




De "Sonetos"
En "Antología del amor"
     

13.8.17

Julia Prilutzky Farny. 8

Quiero quedarme así. Quieta, callada,
indefinidamente en desconcierto,
con el milagro inesperado y cierto
resurgiendo en la hora aprisionada.

En tus sienes, mi mano demorada
hiende la adolescencia que no ha muerto
y abre el misterio apenas encubierto
bajo la piel de bruma lacerada.

Quiero permanecer, mientras me llega
tu silencio que tiembla y se me entrega,
tu encendido silencio que restalla.

Qué temor me detiene en el prefacio,
antes del signo y fuera del espacio?
Mírame aún. No digas nada. Calla.




De "Este sabor de lágrimas"
      

2.10.15

Julia Prilutzky Farny. 15

Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.

Gris a mi alrededor. Contra mi mano
la nube espesa se va abriendo en vano
porque el fuego que soy, no está encendido

y hay niebla en lo que miro y lo que toco.
Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco
porque está gris y llueve y no has venido.




De "Este sabor de lágrimas"

12.7.15

Julia Prilutzky Farny. Viaje sin partida

IV

Este oscuro esperar de lo inaudito,
vigila sin tristeza ni alegría,
impaciente presagio, profecía
incumplida en el tránsito fortuito.

Hora lenta de término infinito,
detenida al azar, hora vacía
suspendida en el tiempo... Todavía
continuará tu espera, como un rito.

Cuándo abrirá el rosal, cuándo la estrella
se dejará caer sobre la huella,
cuándo serán las voces agoreras,

y cuándo su clamor alucinante
ha de hacer olvidar, en un instante,
el cansancio de todas las esperas?



De "Viaje sin partida"
En "Antología del amor"

7.2.15

Julia Prilutzky Farny. Diálogo con la soledad

III

Voz que siento surgir como una espina
y retorcerse luego, como llama;
que quieres verdecer como una rama
pero hielas tu savia, y no germina.

Ah, trasciende de mí, sin disciplina:
vuélcate en la tormenta cuando brama:
no defraudes al eco que reclama
tu resonar de alerta en la neblina.

Voz que quieres cantar, y te detienes,
voz que quieres gritar y te contienes,
oscura voz de todas las mujeres.

No; ya no te retengo. Ya no lucho,
inútil voz que yo tan sólo escucho:
brota de mí. Y contra mí, si quieres.




De "Sonetos"
En "Antología del amor"

2.1.15

Julia Prilutzky Farny‏. Viaje sin partida

X

Quiero un amor de todos los instantes,
aunque no sea amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para después del ansia desmedida.

Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.

Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:

aquél de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el difícil momento del silencio.




De "Viaje sin partida"
En "Antología del amor"

28.11.14

Julia Prilutzky Farny. 17

Hay sol, es mediodía y ya no importa.
Éste no es un amor hecho de lluvia
ni envuelto en la neblina de la tarde.
Esto es estar. Estar, tan simplemente
como si hubiera sido siempre.
Esto es estar, amor, desde un principio
que no tuvo comienzo.
No sé como serás. Tampoco importa,
porque estuviste siempre y lo ignoraba.
Cómo me gusta, hoy, decir tu nombre,
morder tu nombre como un fruto agrio
y repetir indeteniblemente:
te quiero, amor, te quiero, amor, te quiero.
Estás cansado, sí, estás cansado,
tienes los ojos tristes
y sin embargo cómo se iluminan
cuando vuelvo a decir las dos palabras.
Tienes mi corazón entre las manos,
mi vida entre las manos,
mi muerte entre las manos,
yo quiero que lo sepas, que lo sientas
como una carga cierta que no daña,
como un peso con alas.
Como decir, amor, que estoy segura
de que existes. Yo, que no creo en nada.
En casi nada.
Alternas en la noche que me encierra,
en las manos tendidas y en la garra,
en la sombra, en la luz, en la penumbra,
en los ojos que ven y en la mirada
que ciega, en la piel, en la sangre
en las sienes
y en esa soledad donde descansas.
Cómo decir que creo en ti, de pronto,
porque siempre has estado.




De "No es el amor"
En "Antología del amor"

28.9.07

Julia Prilutzky Farny

Julia Prilutzky Farny, (Kiev, 1912 - Buenos Aires, 8 de marzo del 2002) fue una poetisa ucraniana naturalizada argentina.




Obras citadas en este blog: