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6.4.26

Ingeborg Bachmann. Se acabó el juego

Mi querido hermano, cuándo nos construiremos una balsa
y bajaremos navegando por el cielo?
Mi querido hermano, pronto pesará demasiado la carga
y nos hundiremos.
  
Mi querido hermano, dibujamos sobre el papel
muchos países y vías.
Ten cuidado ante las líneas negras aquí
volarás por los aires con las minas.
  
Mi querido hermano, entonces quiero estar atada
al poste y gritar.
Pero tú ya saldrás cabalgando del valle de la muerte
y los dos huiremos juntos.
  
Despiertos en el campamento gitano y en la tienda del desierto
la arena nos cae del pelo;
ni tu edad ni la mía ni la edad del mundo
se mide con los años.
  
No te dejes engañar ni por cuervos astutos
ni por la pegajosa mano de araña y la pluma en el arbusto,
tampoco bebas ni comas en el país de Jauja,
es pura apariencia la espuma en ollas y jarros.
  
Sólo quien en el puente de oro aún sabe la palabra
para el hada del carbunco habrá ganado.
Debo decirte que se deshizo y desapareció
con la última nieve en el jardín.
  
De muchas, muchas piedras están nuestros pies lastimados.
Uno se cura. Con él queremos saltar
hasta que el rey niño, con la llave de su reino en la boca
nos venga a buscar y cantaremos:
   
Es una época feliz cuando brota el hueso del dátil!
Todo el que cae tiene alas.
La dedalera roja borda la mortaja de los pobres
y tu carta de corazones baja sobre mi sello.
  
Tenemos que ir a dormir, amado, se acabó el juego.
De puntillas. Se hinchan los camisones blancos.
Padre y madre dirán que andan duendes en casa
cuando intercambiemos nuestros alientos.


De "Invocación a la Osa Mayor"
   

17.10.17

Ingeborg Bachmann. Colina de cascotes

Las heladas han fecundado las huertas-
en los hornos se quemó el pan-
la corona de leyendas de cosecha
es yesca en tu mano.

Enmudece! Guarda tus limosnas,
las palabras aturdidas por las lágrimas,
bajo la colina de restos
que siempre levanta los surcos.

Cuando todos los cántaros se rompan,
qué quedará de las lágrimas en el jarrón?
Abajo hay grietas de fuego
y arden lenguas flamígeras.

Aún surgen vapores
entre el ruido de agua y fuego.
Oh, elevación de nubes, de palabras,
encomendadas a la colina de restos!




De "Invocación a la Osa Mayor"
    

14.11.16

Ingeborg Bachmann. De un país, de un río, de los lagos

VIII

(No inventé yo estos lagos y este río!
Y alguien más conoce la montaña?
Alguien cruza un país con pasos de gigante,
alguien confía en el enano bueno?

El punto cardinal? Y los trópicos?
Aún preguntas? Coge tu tiro más fogoso,
recorre la esfera terráquea, rueda con las lágrimas 
por el mundo! Nunca llegarás allí.

Qué nos llama que se nos erizan así los pelos?
Belladonas se mecen sobre la cálida oreja.
Las venas alborotan, repletas de silencio.
El toque de difuntos se columpia encima del portal.

Qué nos importan las bucólicas ventanas ciegas,
los cordones, la roña, el retiro rural?
Boca y ojos pretenden lo inmutable.
Nos toca en suerte la figura duradera.

Qué son para nosotros caballos, nubes pardas,
lobos de viento, fuegos fatuos, bravo sonar de cuernos!
Habíamos ascendido con otros fines,
y otras barreras nos harán caer.

Qué nos importa la luna y las estrellas
si nuestras frentes se oscurecen y arden!
Al declinar la más hermosa de las tierras
nosotros la incorporamos como un sueño.

Dónde están ley y orden? Dónde nos aparecen
del todo inteligibles la hoja, el árbol y la piedra?
Están presentes en el lenguaje hermoso,
en el puro ser...)


De "Invocación a la Osa Mayor"

17.10.16

Ingeborg Bachmann. Invocación a la Osa Mayor

Osa Mayor, baja, hirsuta noche,
animal de piel de nubes con ojos viejos,
ojos de estrellas,
por la espesura irrumpen relucientes
tus patas con las garras,
garras de estrellas,
mantenemos despiertos los rebaños,
pero encantados por ti, desconfiamos
de tus flancos cansados y de tus dientes
agudos y semidescubiertos,
vieja osa.

Una piña: vuestro mundo.
Vosotros: sus escamas.
Yo la muevo, la hago rodar
desde los abetos del final,
la resoplo, la pruebo en la boca
y la agarro con las zarpas.

Ya tengáis miedo o no lo tengáis,
pagad en la limosnera y dadle
al ciego una buena palabra,
para que sostenga a la osa de la correa.
Y sazonad bien los corderos.

Podría ser que esta osa
se soltara, no amenazara ya más 
y corriera tras todas las pilas caídas 
de los abetos grandes y alados
que cayeron del paraíso.




De "Invocación a la Osa Mayor"

20.8.15

Ingeborg Bachmann. Cantos durante la huida

XV

El amor tiene un triunfo y la muerte tiene otro,
el tiempo y el tiempo de después.
Nosotros no tenemos ninguno.

A nuestro alrededor sólo hundirse de astros. Destellos y silencio.
Mas la canción por encima del polvo después 
va a superarnos.

De "Invocación a la Osa Mayor"

28.12.14

Ingeborg Bachmann. Días en blanco

Estos días me levanto con los abedules
y me aparto el cabello triguero de la frente
ante un espejo de hielo.

Mezclada con mi aliento
se corta la leche.
Tan de madrugada espumea con facilidad.
Y donde empaño los cristales con mi aliento
aparece, dibujado con dedo infantil,
de nuevo tu nombre: inocencia!
Tras tanto tiempo.

Estos días no me duele
que sé olvidar,
y tengo que acordarme.

Amo. Hasta palidecer
amo y doy gracias con avemarías.
Al vuelo las aprendí.

Estos días pienso en el albatros
con el que me alcé 
y llegué a la página
en blanco de un país.

Intuyo en el horizonte,
espléndido en el ocaso,
mi continente fabuloso
allá en el otro lado, que me dejó marchar
con la mortaja puesta.

Vivo y oigo de lejos su canto de cisne!




De "Invacación a la Osa Mayor"

31.8.14

Ingeborg Bachmann. Publicidad

Pero adónde vamos
no te preocupes no te preocupes
cuando oscurece y cuando viene el frío 
no te preocupes pero
con música qué debemos hacer 
alegre y con música 
y pensar
alegre 
cara a un final
con música 
y adónde llevamos
mejor 
nuestras preguntas y el escalofrío de todos los años
a la lavandería de sueños no te preocupes no te preocupes 
pero qué ocurre
mejor 
cuando sobreviene

un silencio de muerte.




De "Invocación a la Osa Mayor"

1.8.14

Ingeborg Bachmann. Lo que es verdad

Lo que es verdad no echa arena en tus ojos,
por lo que es verdad sueño y muerte te piden perdón
como algo interno, aconsejado por cada dolor;
lo que es verdad mueve la losa de tu tumba.

Lo que es verdad, tan hundido, tan borroso
en el germen y en la hoja, en el perezoso lecho de la lengua 
por un año y otro año y todos los años-
lo que es verdad no crea tiempo, lo compensa 

Lo que es verdad peina una raya a la tierra,
desbroza el sueño, la corona y el cultivo,
hincha su cresta y cargado de frutas cosechadas
te hinca sus dientes y te bebe del todo.

Lo que es verdad no se suspende hasta la incursión
en la que tal vez todo esté en juego.
Tú eres su botín al abrirse tus heridas;
Nada te asaltará que no te traicione.

Llega la luna con los cántaros de hiel.
Bebe tu medida. Cae la amarga noche.
Nieva la escoria en el plumaje de las palomas,
ni una sola hoja se pone a salvo.

Estás preso en el mundo, cargado de cadenas,
pero lo que es verdad abre grietas en la pared.
Velas y en la oscuridad vigilas,
vuelta la cara hacia la salida desconocida.



De "Invocación a la Osa Mayor"