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1.10.26

Wisława Szymborska. Ausencia

Faltó poco
y mi madre podría haberse casado
con el señor Zbignieb B. de Zduńska Wola.
Y si hubieran tenido una hija, no habría sido yo. 
Quizá habría tenido mejor memoria para los nombres y las caras, 
y para cualquier melodía oída una sola vez. 
Habría reconocido sin problemas qué pájaro era cuál.
Habría tenido unas notas fantásticas en Física y en Química
y peores en Lengua, 
aunque habría escrito a escondidas poemas
desde el primer momento mucho más interesantes que los míos. 
  
Faltó poco
y mi padre podría haberse casado al mismo tiempo
con la señorita Jadwiga R. de Zakopane.
Y si hubieran tenido una hija, no habría sido yo. 
Quizá habría sido más terca en lo de salirse con la suya. 
Y se habría lanzado sin temor a aguas profundas. 
Con tendencia a abandonarse a emociones gregarias.
Vista permanentemente en varios lugares a la vez, 
pero en raras ocasiones entre libros, más a menudo en la calle, 
jugando a la pelota con los chicos.
  
Quizá incluso se hubieran encontrado ambas
en la misma escuela, en la misma clase. 
Pero no habrían sido amigas, 
no habrían tenido ningún parentesco, 
y en las fotos grupales estarían lejos una de otra. 
  
Niñas, poneos ahí
-habría dicho el fotógrafo-.
Las más bajas delante, las más altas detrás. 
Y sonreíd cuando os de la señal. 
Pero contad antes
si estáis todas. 
  
-Sí, señor, estamos todas. 


De "Dos puntos"
En "Poesía completa"
   

8.6.26

Wislawa Szymborska. El silencio de las plantas

La relación unilateral entre vosotras y yo
no va mal de todo.
  
Sé lo que es hoja, pétalo, espiga, piña, tallo
y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.
  
Aunque mi curiosidad no es correspondida,
sobre algunas de vosotras me tengo que inclinar
y hacia otras levanto la cabeza.
  
Tengo nombres para vosotras:
arce, lampazo, anémona, brezo,
enebro, muérdago, nomeolvides,
y vosotras no tenéis ninguno para mí.
  
Hacemos el viaje juntas.
Y durante los viajes se conversa, digo yo,
se intercambian comentarios, aunque solo sea sobre el tiempo
o sobre las estaciones que pasan a toda velocidad.
  
Temas no faltarían porque nos unen muchas cosas.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Proyectamos sombras según las mismas leyes.
Intentamos saber cosas cada una a su manera
y lo que no sabemos también nos asemeja.
  
Lo aclararé como pueda, no tenéis más que preguntar:
qué es eso de ver con los ojos,
para qué me late el corazón
y por qué mi cuerpo no echa raíces.
  
Pero cómo contestar a preguntas no hechas,
si además se es alguien
para vosotras tan nadie.
  
Musgos, sotos, prados y juncales,
todo lo que os digo es un monólogo
y no sois vosotras quienes lo escucháis.
  
Hablar con vosotras es necesario e imposible.
Urgente en una vida apresurada
y aplazado hasta nunca.


De "Instante"
En "Poesía completa"
    

2.2.26

Wislawa Szymborska. Puede ser sin título

Ocurre que estoy sentada bajo un árbol,
a la orilla del río,
en una mañana soleada.
Es un suceso banal
No son batallas ni pactos
cuyas causas se investigan,
ni ningún tiranicidio digno de ser recordado. 
   
Y sin embargo estoy sentada junto al río, es un hecho.
Y puesto que estoy aquí, 
tengo que haber venido de algún lado
y antes 
haber estado en muchos otros sitios,
exactamente igual que los descubridores
antes de subir a cubierta.
   
El instante más fugaz también tiene su pasado,
su viernes antes del sábado,
su mayo antes de junio.
Y son tan reales sus horizontes
como los de los prismáticos de los estrategas.
   
El árbol es un álamo que hace mucho echó raíces.
El río es el Raba, que fluye desde hace siglos.
No fue ayer cuando el sendero
se formó entre los arbustos.
El viento, para disipar las nubes
antes tuvo que traerlas.
   
Y aunque no sucede nada en los alrededores, 
el mundo no es más pobre en sus detalles,
ni está peor justificado ni menos definido
que en la época de las grandes migraciones.
   
No sólo a las conjeturas acompaña el silencio.
Ni sólo a los monarcas un séquito de causas.
Y pueden ser redondos no sólo los aniversarios,
sino también las piedras solemnes de la orilla.
   
Complejo y denso es el bordado de las circunstancias.
Tejido de hormigas en la hierba.
Hierba cosida a la tierra.
Diseño de olas en el que se enhebra un tallo.
   
Por alguna causa yo estoy aquí y miro.
Sobre mi cabeza una mariposa blanca aletea en el aire
con unas alas que son solamente suyas,
y una sombra sobrevuela mis manos,
no otra, no la de cualquiera, sino su propia sombra.

Ante una visión así, siempre me abandona la certeza 
de que lo importante
es más importante que lo insignificante.


De "Fin y principio"
En "Poesía no completa"
    

10.10.25

Wislawa Szymborska. Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Varta.
Prefiero a Dickens que a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
que amar a la humanidad.
Prefiero tener a mano hilo y aguja.
Prefiero el color verde.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos. 
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
que lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos 
para celebrar todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula. 
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados que los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos que el infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm que las primeras planas de los periódicos.
Prefiero las hojas sin flores que la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
que muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
que el que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil que el estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo. 
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.


De "Gente en el puente"
En "Poesía completa"
    

10.7.25

Wislawa Szymborska. El gran número

Cuatro mil millones de seres en esta tierra
y mi imaginación es como era.
No se le dan bien los grandes números.
Le sigue conmoviendo lo individual.
Revolotea en la oscuridad como la luz de una linterna,
descubre solo los rostros más cercanos;
mientras, el resto se pierde en un ciego descuido,
en el no-pensamiento, en el no-arrepentimiento.
Pero eso, ni el mismo Dante lo habría impedido.
Y qué decir si no se es.
Ni siquiera con todas las musas a mi lado.
   
Non omnis moriar, preocupación prematura.
Pero, vivo toda yo?, y bastará con eso?
Nunca ha bastado y tanto menos ahora.
Escojo rechazando, porque no hay otra forma,
pero lo que rechazo es más numeroso,
más denso, más insistente que nunca.
A costa de indescriptibles pérdidas, un poemilla, un suspiro.
A una llamada atronadora respondo con un susurro.
Cuánto callo, no lo diré.
Un ratón a los pies de la montaña madre.
La vida dura unas huellas de sus patitas en la arena.
   
Mis sueños, ni siquiera ellos están poblados tal como deberían.
Hay más soledad en ellos que muchedumbres y tumultos.
A veces se deja caer por allí un instante alguien muerto hace tiempo.
Una mano individual mueve el picaporte.
La casa vacía crece con enejos del eco.
Corro desde el umbral al valle
silencioso, se diría de nadie, anacrónico ya.
   
De dónde sale aún ese espacio en mí:
no lo sé.


De "El gran número"
En "Poesía completa"
    

2.7.25

Brenda Navarro cita a Wislawa Szymborska

Mujer, cómo te llamas? -No sé.
Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
Desde cuándo te escondes? -No sé.
Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
Existe todavía tu aldea? -No sé.
Éstos son tus hijos? -Sí.

Wislawa Szymborska
"Vietnam"


Cita encontrada en el libro "Casas vacías"
    

24.4.25

Wisława Szymborska. En el asilo

Jabłońska, esa sí que vive bien, con todo está de acuerdo,
y entre nosotros anda como si fuera una princesa.
Todavía usa pañuelos y se peina con cuidado:
pues tres hijos tiene en el cielo, y quizás alguno se asome.
   
«Si hubieran sobrevivido la guerra, yo aquí no estaría,
en invierno iría con uno, en verano con otro».
Así se lo imagina.
Tan segura de eso.
   
Y todavía menea la cabeza
y nos pregunta por nuestros hijos no asesinados,
porque a ella
«a las fiestas la invitaría el tercero».
   
Y además llegaría en una carroza de oro,
tirada, cómo no, por palomas muy blancas,
para que todos lo vieran 
y no lo olvidaran. 
   
Y a veces se ríe hasta la señorita Mania, 
la señorita Mania que es la que nos cuida.
La compasión en persona con contrato fijo,
derecho a vacaciones y domingos libres.


De "Si acaso"
En "Poesía completa"
    

26.1.25

Wisława Szymborska. La alegría de escribir

Adónde corre, a través del bosque escrito, esta corza escrita?
A beber del agua escrita
que copiará su hocico como papel carbón?
Por qué levanta la cabeza, habrá oído algo?
Apoyada en cuatro patas prestadas por la verdad,
por debajo de mis dedos aguza los oídos.
Silencio, esta palabra también susurra sobre el papel
y retira 
las ramas causadas por la palabra «bosque».
   
Sobre la hoja blanca acechan para saltar
letras que pueden combinarse mal,
frases que acosan
y ante las cuales no habrá salvación. 
   
Hay en una gota de tinta una reserva considerable
de cazadores que apuntan, con un ojo entrecerrado,
preparados para bajar por la empinada pluma,
para cercar a la corza, dispuestos a disparar.
   
Olvidan que esto no es la vida.
Aquí rigen otras leyes, negro sobre blanco.
Un abrir y cerrar de ojos durará tanto como yo desee,
permitirá que lo divida en pequeñas eternidades,
llenas de bajas detenidas en pleno vuelo.
Si lo ordeno, aquí no sucederá nada para siempre.
En contra de mi voluntad no caerá ni siquiera una hoja,
ni se doblará una brizna de hierba bajo el punto de una pezuña.
   
Existe pues un mundo
sobre el que tengo un dominio absoluto?
Un tiempo que ato con cadenas de signos?
Una existencia incesante a mis órdenes?
   
La alegría de escribir.
La posibilidad de perpetuar.
La venganza de una mano mortal.


De "Mil alegrías
 -un encanto-"
En "Poesía completa"
    

12.10.24

Wisława Szymborska. Museo

Hay platos, pero no hay apetito.
Hay alianzas, pero no amor correspondido
desde hace al menos trescientos años.
   
Hay un abanico, dónde está el rubor?
Hay espadas, dónde está la ira?
Y el laúd ni siquiera suena al alba.
   
A falta de eternidad, han reunido
diez mil cosas viejas.
El mohoso portero dormita apaciblemente,
sus bigotes cuelgan por encima de la vitrina.
   
Los metales, la arcilla, una pequeña pluma de pájaro
triunfan, callados, en el tiempo.
Solo se ríe la aguja de la risueña de Egipto.
   
La corona sobrevivió a la cabeza.
La mano perdió contra el guante.
El zapato derecho venció al pie.
   
En cuanto a mí, creedme, vivo. 
Mi carrera contra el vestido aún continúa. 
Y qué terquedad la suya!
Y qué deseos de sobrevivir!


De "Sal"
En "Poesía completa"
    

4.8.24

Wisława Szymborska. Conmemoración

Se amaron entre avellanos,
bajo soles de rocío, 
de hojas secas y tierra
se les llenó el cabello.
   
Corazón de golondrina,
ten piedad de ellos.
  
Se arrodillaron junto al lago,
se quitaron las hojas,
y los peces se acercaban
a la orilla como destellos.
   
Corazón de golondrina,
ten piedad de ellos.
   
El reflejo de los árboles humeaba 
en la ola menguante.
Golondrina, haz que nunca 
olviden ese instante.
   
Golondrina, espina de la nube,
ancla del aire,
Ícaro mejorado,
frac en el séptimo cielo,
   
golondrina, caligrafía, 
manecilla sin minutos,
gótico temprano pajaril,
estrabismo en los cielos,
   
golondrina, silencio agudo,
luto alegre,
aureola de los amantes,
ten piedad de ellos.


De "Llamando al Yeti"
En "Poesía completa"
    

19.6.24

Wisława Szymborska. Noche

Y dijo Dios: "Toma ahora a tu hijo,
el único que tienes, al que tanto amas,
Isaac, y ve a la región de Moriah. Allí
lo ofrecerás en holocausto en un monte
que yo te indicaré".
    
Pues qué habrá hecho Isaac?,
dígame, padre catequista.
Quizá rompió con su pelota el cristal del vecino?
Quizá rasgó sus pantalones nuevos
al saltar la tapia?
Tal vez robaba lápices?
Espantada gallinas?
Soplaba en los exámenes?
   
Que los adultos 
duerman su estúpido sueño,
yo esta noche
debo pasarla en vela.
Esta noche calla,
pero calla contra mí 
y es negra 
como el fervor de Abraham. 
   
Dónde me ocultaré 
cuando el bíblico ojos divino
se pose sobre mí 
como se posó sobre Isaac?
Dios puede revivir, si quiere,
historias antiguas.
Por eso me oculto entre las mantas,
congelada de miedo.
   
Al poco tiempo, algo
blanqueará la ventana,
un pájaro o el viento
susurrará por mi cuarto.
Pero no hay pájaros 
con alas tan grandes,
ni viento
con un camisón largo.
  
Dios fingirá 
que entró volando sin querer,
que no, que para nada es aquí,
y luego se llevará a papá
a la cocina para conspirar,
con una gran trompa le soplará en el oído.
   
Y cuando mañana, apenas amanezca,
papá me lleve consigo,
iré, iré
negra de odio.
   
En ninguna bondad, en ningún amor
voy a creer,
más indefensa
que las hojas de noviembre.
Ni a confiar,
en nada vale la pena confiar.
Ni voy a amar,
a llevar el corazón vivo en el pecho.
Cuando suceda lo que ha de suceder,
cuando suceda,
me latirá un hongo seco
en lugar del corazón.
   
Y Dios espera,
y desde un balcón de nubes mira
si la hoguera prende
bien, uniformemente,
pero va a ver
cómo se muere a despecho,
pues voy a morir,
no dejaré que me salve!
   
Desde esa noche, 
peor que una pesadilla,
desde esa noche,
de espantosa soledad,
comenzaría Dios,
poco a poco, 
día a día,
la mudanza 
de lo literal 
a lo figurado.


De "Llamando al Yeti"
En "Poesía completa"
   

23.3.24

Wislawa Szymborska. Despedida de un paisaje

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.
   
Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba. 
Si los tallos vacilan  
será sólo por el viento.
   
No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.
   
Me doy por enterada 
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.
   
No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.
   
Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.
   
Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
   
Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.
   
No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nunca le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.
   
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
y sólo lo suficiente
como para recordar desde lejos.


De "Fin y principio"
En "Poesía no completa"
    

5.1.24

Wislawa Szymborska. [IV 68]

[IV 68]

Martes, hace viento y desgraciadamente no hace sol

Querido Kornel:
Quiero pensar que estás bien, es así?
Envío esta postal el martes por la mañana, si alguien te acerca o vienes en autobús, la postal se cruzará con su destino. Pero eso justo es lo que yo le deseo a la postal y a mí misma. La habitación es agradable, pero ya no tanto como con el señor Tulczyński en su interior.
Un beso! Wisława 
Llego el miércoles por la tarde y te llamo inmediatamente!


En "Escribe si vendrás"
(Correspondencia 1967-1985, con Kornel Filipowicz)
    

30.8.23

Wislawa Szymborska. La realidad

La realidad no se esfuma 
como se esfuman los sueños.
Ni ruidos ni timbres
la dispersan, 
ni gritos ni estruendos
la interrumpen.
   
Las escenas en los sueños
son equívocas y ambiguas, 
lo que se puede explicar
de muy distintas maneras.
Lo real representa lo real,
por eso es mayor su misterio.
   
Para los sueños hay llaves.
La realidad se abre sola
y no se deja cerrar.
Por el resquicio se asoman
certificados y estrellas,
se derraman mariposas
y almas de viejas planchas,
gorros sin sus cabezas
y los cráneos de las nubes.
De esto surge un acertijo
que no tiene solución. 
Sin nosotros no habría sueños.
Aquel sin quien no habría realidad
no es conocido,
y el producto de su insomnio 
se contagia a todo
el que despierta.
   
No deliran los sueños,
delira la realidad,
aunque sea por la insistencia
con que se aferra 
al suceder de los hechos.
   
En los sueños aún vive
nuestro difunto reciente,
goza de buena salud,
se ve incluso más joven.
La realidad tiende ante nosotros
su cuerpo sin vida.
No retrocede ni un paso.
   
Los sueños son tan ligeros
que la memoria se los quita de encima fácilmente. 
La realidad no tiene que temerle al olvido.
Es un hueso duro de roer.
Nos trae de cabeza,
nos pesa en el alma,
se nos enreda en los pies.
   
No hay escapatoria,
la realidad nos acompaña en cada huida.
Y no hay una estación 
de nuestro itinerario
en la que no nos espere.


De "Fin y principio"
En "Poesía no completa"
    

2.7.23

Wislawa Szymborska. Cómo no creer en el futuro de la humanidad?

Cómo no creer en el futuro de la humanidad cuando pensamos en los muchos obstáculos, en apariencia insalvables, que ya ha superado con tenacidad y perseverancia. 


De "Barbara Wachowicz. Las Marías de Henryk Sienkiewicz"
De "Siempre lecturas no obligatorias"
   

1.2.22

Wislawa Szymborska. Busco la palabra

Quiero definirlos con una sola voz:
cómo eran?
Tomo palabras corrientes, robo en los diccionarios,
las mido, sopeso y examino:
Con ninguna
atino.
   
Las más valientes, siguen siendo miedosas,
las más despectivas, pecan aún de inocentes.
Las más despiadadas, en exceso indulgentes,
las más encarnizadas, poco irrespetuosas.
   
Esa palabra debe ser como un volcán,
golpear, arrasar, arrancar de sopetón,
como la terrible cólera de Dios,
como el odio en ebullición!
   
Quiero que esa sola palabra
esté empapada en sangre,
que como los muros de un penal
acoja en su interior cualquier fosa común imaginada.
   
Que describa de forma fiel y clara
quiénes fueron ellos, qué hizo aquella gente.
   
Porque lo que oigo,
o lo que se escribe
resulta insuficiente.
Es insuficiente.
   
Impotente esta lengua,
repentinamente pobres sus sonidos.
Me devano los sesos
buscando esa palabra:
pero no lo consigo.
No lo consigo.


De "Canción negra"
    

4.11.20

Wislawa Szymborska. Hubo un tiempo en que conocíamos el mundo al dedillo...

Hubo un tiempo en que conocíamos el mundo al dedillo:
era tan pequeño que cabía en el cuenco de unas manos,
tan simple que era posible describirlo con una sonrisa,
tan corriente como el eco de viejas verdades en una oración.
   
La historia llegó sin trompetas victoriosas:
nos arrojó tierra sucia a los ojos.
Nos esperaban lejanos caminos sin salida,
pozos envenenados, pan amargo.
   
Nuestro botín de guerra es el conocimiento del mundo:
es tan grande que cabe en el cuenco de unas manos,
tan complejo que es posible describirlo con una sonrisa,
tan extraño como el eco de viejas verdades en una oración.


De "Canción negra"
    

21.5.20

Wislawa Szymborska. ABC

Ya nunca sabré 
qué pensaba de mí A.
Si B. llegó a perdonarme de verdad.
Por qué C. aparentaba que no pasaba nada.
Qué papel jugó D. en el silencio de E.
Qué esperaba F., si es que esperaba.
Qué aparentaba G., a pesar de estar segura.
Qué quería ocultar H.
Qué quería añadir I.
Si el hecho de que yo estuviera a su lado
tuvo alguna importancia 
para J. para K. y para el resto del alfabeto.


De "Dos puntos"
   

1.2.20

Wislawa Szymborska. Epitafio

Aquí yace, como la coma anticuada,
la autora de algunos versos. Descanso eterno
tuvo a bien darle la tierra, a pesar de que la muerta
con los grupos literarios no se hablaba.
Aunque tampoco en su tumba encontró nada
mejor que una lechuza, jacintos y este treno.
Transeúnte, quita a tu electrónico cerebro la cubierta
y piensa un poco en el destino de Wislawa.
 
 
De "Poesía no completa"
   

11.12.19

Alix Kates Shulman cita a Wislawa Szymborska y a Grace Paley al principio del libro "La reinvención del amor"

Ah, estás?
Directamente de un momento
todavía entreabierto?
La red tenía un solo punto,
y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme,
de quedarme sin habla.
Escucha cuán rápido
me late tu corazón.

WISLAWA SZYMBORSKA
"Si acaso"



Hasta la muerte, todo es vida.

GRACE PALEY


Citas al principio del libro "La reinvención del amor"
de Alix Kates Shulman