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9.3.24

Maggie O'Farrell. La distancia que nos separa

Se despierta y se encuentra en la cama, brazos y piernas separados, como una estrella de mar, con la cabeza a cien. Al fondo, el ventilador gira hacia él y después hacia el otro lado, como ofendido. A su lado se alborotan la páginas de un libro, se abren y se separan. El piso está a oscuras y unas ráfagas de neón cortan el techo a tijeretazos. Es de noche.


Principio de "La distancia que nos separa"
    

12.9.23

Maggie O'Farrell. Tiene que ser aquí

Tengo una sensación rarísima en las piernas
Daniel, Donegal, 2010


Un hombre.
Está en el peldaño, liando un cigarrillo. Hace un típico día variable, el huerto está exuberante, resplandeciente; las ramas, cargadas de lluvia que no cesa.
Un hombre, y ese hombre soy yo.
Estoy en la puerta trasera, lata de tabaco en mano, y veo algo entre los árboles, una silueta, al borde del huerto, donde los álamos se apelotonan contra la valla. Otro hombre.
Lleva prismáticos y una cámara de fotos.


Principio de "Tiene que ser aquí"
    

30.5.23

Maggie O'Farrell. Sigo aquí

Más adelante, en el camino, un hombre sale de detrás de una piedra grande. 
Estamos dos los en la orilla de un lago oscuro oculto en la artesa que forma la cumbre de esta montaña. El cielo es de un azul lechoso; aquí, tan arriba, no hay vegetación, y solo estamos él y yo, las piedras y el agua quieta y negra. Se planta en medio del camino con sus botas, las piernas separadas, y sonríe. 
Me doy cuenta de varias cosas: que lo he adelantado hace un rato abajo, en la cañada, donde nos hemos saludado amable y brevemente, como se suele hacer en los paseos por el campo. Que en este remoto tramo de senda no puede oírme nadie. Que me estaba esperando: lo ha planteado todo al detalle, meticulosamente, y he caído en la trampa. 
Todo esto lo veo en un instante. 


Principio de "Sigo aquí"

21.3.23

Maggie O'Farrell. El retrato de casada

Referencia histórica

En 1560, a los quince años de edad, Lucrecia di Cosimo de' Medici salió de Florencia para iniciar su vida de casada con Alfonso II d'Este, duque de Ferrara. 
Moriría antes de cumplirse un año.
La causa oficial de su muerte sería "fiebres pútridas", pero se rumoreaba que la había asesinado su marido.


Referencia histórica al principio de "El retrato de casada"
    

23.2.23

Maggie O'Farrell. La extraña desaparición de Esme Lennox

Todo empieza con dos chicas en un baile.
Están a un lado de la sala, una de ellas sentada en una silla, abriendo y cerrando el carnet de baile con los dedos enguantados; la otra de pie, contemplando el desarrollo de la danza: las parejas que dan vueltas, las manos agarradas, el taconeo de los zapatos, las faldas al vuelo, la vibración del suelo. Es la última hora del año y la noche tiñe de negro las ventanas. La chica sentada va vestida de un tono pálido, Esme no recuerda cuál; la otra lleva un vestido rojo oscuro que no la favorece. Ha perdido los guantes. Aquí comienza.
O tal vez no. Tal vez empieza con anterioridad: antes de la fiesta, antes de que se pongan los vestidos nuevos, antes de que se enciendan las velas, antes de que se eche arena en el suelo, antes incluso de que comience el año cuyo final celebran. Quién sabe. En cualquier caso, termina en una rejilla que cubre una ventana formando cuadrados que miden exactamente dos pulgares de anchura.


Principio de "La extraña desaparición de Esme Lennox"
    

30.8.22

Maggie O'Farrell. La primera mano que sostuvo la mía

Verás. Los árboles de esta historia empiezan a agitarse, tiemblan, se recolocan. Soplan unas ráfagas de brisa marina y se diría que los árboles, por su inquietud, por la impaciencia con la que mueven la copa, sepan que va a pasar algo.


Principio de "La primera mano que sostuvo la mía"
    

26.5.22

Maggie O'Farrell. Instrucciones para una ola de calor

Highbury, Londres

Calor, calor. Un calor que despierta a Gretta justo al amanecer, la arroja de la cama, la impulsa escaleras abajo. Un calor que ronda por la casa como un invitado inoportuno: recorre los pasillos, se arremolinan alrededor de las cortinas, se apoltrona en sillas y sillones. El aire en la cocina es como una entidad sólida que lo llena todo, que empuja a Gretta contra el suelo y contra la mesa.
Sólo a ella se le ocurre ponerse a hornear pan con este calor.


Principio de "Instrucciones para una ola de calor"
    

20.7.21

Maggie O'Farrell. Oye el rugido de su propio pulso...

Oye el rugido de su propio pulso, la respiración entrecortada, y sabe que oye otra respiración además de la suya. Así es. Sí, de verdad.
Ahora tiembla, agacha la cabeza, cierra los ojos con fuerza. Un pensamiento toma forma en su cabeza: Te echo de menos, te echo de menos, daría cualquier cosa por que volvieras, cualquier cosa.
Y termina, el momento pasa. La presión cede como un telón. Abre los ojos, apoya la mano en la pared de la casa para no caerse. Se ha ido, se ha ido otra vez.


De "Hamnet"