Mostrando entradas con la etiqueta *La edad de la inocencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta *La edad de la inocencia. Mostrar todas las entradas

11.8.19

Edith Wharton. Lo peor de cumplir con el deber de uno...

Lo peor de cumplir con el deber de uno era que aparentemente le imposibilitaba para hacer cualquier otra cosa.


De "La edad de la inocencia"

30.9.16

Edith Wharton. La edad de la inocencia

Una noche de enero, a principios de los setenta, Christine Nilsson cantaba Fausto en la Academia de Música de Nueva York. Aunque ya se hablaba de la construcción, a remotas distancias metropolitanas, «por encima de las Calles Cuarenta», de un nuevo Teatro de la Ópera que competiría en costo y esplendor con los de las grandes capitales europeas, el mundo elegante se contentaba todavía con reunirse cada invierno en los destartalados palcos rojos y dorados de la vieja y entrañable Academia. Los conservadores la adoraban porque era pequeña e incómoda, dificultaba el acceso de la «gente nueva» que Nueva York empezaba a temer sin por ello ser ajena a su atracción; los sentimentales se aferraban a ella por sus reminiscencias históricas, y los melómanos por sus excelentes condiciones acústicas, cualidad siempre tan problemática en las salas construidas para la audición de música.


Principio de "La edad de la inocencia"