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1.7.19

Anita Loos. Sobre los cambios de peinado y George Sand...

Cualquier cambio en el peinado de una muchacha produce un efecto psicológico que debe ser muy difícil de comprender por los hombres. Así como Sansón perdió su fuerza cuando le esquilaron, las chicas aumentamos la nuestra mediante el mismo proceso, un hecho que debió haber sido descubierto también por Juana de Arco y por madame Casimir Dudevant; un ama de casa de un suburbio francés, que se cortó el pelo, adoptó el nombre de George Sand e inició una vida a todo tren con Alfred de Musset y Chopin.
   
   
De "Una chica como yo"
       

26.4.16

Anita Loos. Adicciones...

Por fin, mi persecución de lo excitante me condujo por un nuevo sendero: El de la Biblioteca Pública. Allí fue donde contraje una adicción que se convirtió en lo que equivalía a las drogas de la abuela Smith.


De "Una chica como yo"

26.4.14

Anita Loos. Cuando por fin comprendí mi verdad...

Cuando por fin comprendí mi verdad, me resigné a ser el prototipo de la morena sin recompensa de mi obra maestra: una chica que siempre desdeñaría un diamante a cambio de un buen motivo para reírse.
De "Una chica como yo"

18.12.13

Anita Loos. Una chica como yo

Allá a mediados de 1850, en una iglesia de Hartford, Connecticut, una muchacha con el increíble nombre de Cleopatra Fairbrother se casó con cierto George Smith, próspero y respetable. Los recién casados, que fueron mis abuelos, se habían conocido cuando Cleopatra tenía dieciséis años y vivía en la granja de Vermont, donde había nacido. El porqué de que la hija de un granjero de Nueva Inglaterra llegara a recibir el nombre de la Serpiente del Nilo, no ha sido jamás explicado.
 
Principio de "Una chica como yo"