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6.7.18

Delmira Agustini. El suspiro

(Soneto con estrambote)

En el regazo de la tarde triste
yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
sentirte el corazón. Palideciste
hasta la voz; tus párpados de cera

bajaron..., y callaste... Pareciste
oír pasar la muerte... Yo que abriera
tu herida, mordí en ella. Me sentiste?,
como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente,
tu corazón herido mortalmente
por la cruel daga rara y exquisita

de un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto!
Y las mil bocas de mi sed maldita
tendí a esa fuente abierta en tu quebranto.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Porque fui tu vampiro de amargura?
Soy flor o estirpe de una especie oscura
que come llagas y que bebe el llanto?


En "Safo en Castilla"
     


24.2.18

Delmira Agustini. Íntima

Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré soñado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si sonsumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

Imagina! Estrechar vivo, radiante
El imposible! La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
Bendito el llanto que manchó mis ojos!
Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.


[De El libro blanco, 1907]


En la antología "Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
 

10.3.17

Delmira Agustini. Mi oración

Mi templo está allá lejos, tras la selva huraña.
Allá salvaje y triste mi altar es la montaña,
mi cúpula los cielos, mi cáliz el de un lirio;
allá, cuando en las tardes lentas, la mano extraña
del crepúsculo enciende en cada estrella un cirio,

por entre los fantasmas y las calmas del monte,
va mi musa errabunda, abriendo un horizonte
en cada alemán... Hija del Orgullo y la Sombra,
con los ojos más fieros e intrincados que el monte,
pasa, y el alma grave de la selva se asombra.

Y allá en las tardes tristes, al pie de la montaña,
serena, blanca, muda, con esplendores de astro,
erige la plegaria su torre de alabastro...
Y es la oración más honda para mi musa extraña,
tal vez porque hay en ella la voz de la montaña
y el homenaje mudo de la natura grave...
Es la oración del alma, flor grandiosa y huraña
de los grandes desiertos. En los templos no cabe.




De "El libro blanco"
    

4.1.17

Delmira Agustini. Ceguera

Me abismo en una rara ceguera luminosa
Un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
O en su disco de luz he quedado prendida?

No sé...
      Rara ceguera que me borras el mundo,
Estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo:
Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!




De "Los cálices vacíos"

24.10.15

Delmira Agustini. Explosión

¡Si la vida es amor, bendita sea!
Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría...
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor

En la sombra lejana se deslíe...
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!
 
   
   

27.9.14

Delmira Agustini. El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante,
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas.
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor a primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!




De la antología "Breviario de los sentidos"
   

30.6.14

Delmira Agustini. La esperanza

Soy el dulce consuelo del que sufre,
Soy bálsamo que alienta al afligido,
Y soy quien muchas veces salva al hombre
Del crimen o el suicidio.

Yo le sirvo al mortal que me alimenta
Contra el dolor de sin igual muralla,
Soy quien seca su llanto dolorido
Y calma su pesar ¡Soy la Esperanza!

De "La alborada"

4.12.13

Delmira Agustini. El vampiro

En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,

Bajaron... y callaste... Pareciste
Oír pasar la Muerte... Yo que abriera
Tu herida mordí en ella -¿me sentiste?-
Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto!
  
  

24.10.13

Delmira Agustini. Ceguera

Me atisbo en una rara ceguera luminosa;
Un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
O en su deseo de luz he quedado prendida?

No sé...
Rara ceguera que me borras el mundo,
Estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo:
Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!
  
De "Los cálices vacíos"


13.8.13

Delmira Agustini. Nocturno

Engarzado en la noche el lago de tu alma,
diríase una tela de cristal y de calma
tramada por las grandes arañas del desvelo.

Nata de agua lustral en vaso de alabastros;
espejo de pureza que abrillantas los astros
y reflejas la cima de la Vida en un cielo...
Yo soy el cisne errante de los sangrientos rastros,
voy manchando los lagos y remontando el vuelo.

6.7.13

Delmira Agustini. Elegías dulces

Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte,
muda como una lágrima he mirado hacia atrás.
Y tu voz, de mi lejos, con un olor de muerte,
vino a aullarme al oído un triste «¡Nunca más!»

Tan triste, que he llorado hasta quedar inerte...
¡Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás!
No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte...
Almas, hermanas mías, nunca miréis atrás!

Los pasados se cierran como los ataúdes;
al otoño las hojas en dorados aludes
ruedan... y arde en los troncos la nueva floración...

Las noches son caminos negros de las auroras...
Oyendo deshojarse tristemente las horas
dulces, hablemos de otras flores al corazón.
  
  

16.6.13

Delmira Agustini. Cuentas de fuego

Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste...
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-

Abrir brazos...así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio...más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida...

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos...
¡Tú me los des, Dios mío!

De "El rosario de Eros"

19.5.13

Delmira Agustini. Por tu musa

Cuando derrama en los hombros puros
De tu musa la túnica de nieve,
Yo concentro mis pétalos oscuros
Y soy el lirio de alabastro leve.

Para tu musa en rosa, me abro en rosa;
Mi corazón es miel, perfume y fuego,
Y vivo y muero de una sed gloriosa:
Tu sangre viva debe ser mi riego.

Cuando velada con un tul de luna
Bebe calma y azur en la laguna,
Yo soy el cisne que soñando vuela;

Y si en luto magnífico la vistes
Para vagar por los senderos tristes,
Soy la luz o la sombra de una estela...

De "El rosario de Eros"
 

25.4.13

Delmira Agustini. Selene

Medallón de la noche con la imagen del día
Y herido por la perla de la melancolía;
Hogar de los espíritus, corazón del azul,
La tristeza de novia en su torre de tul;
Máscara del misterio o de la soledad,
Clavada como un hongo sobre la inmensidad;
Primer sueño del mundo, florecido en el cielo,
O la primer blasfemia suspendida en su vuelo...
Gran lirio astralizado, copa de luz y niebla,
Caricia o quemadura del sol en la tiniebla;
Bruja eléctrica y pálida que orienta en los caminos,
Extravía en las almas, hipnotiza destinos...
Deposada del mundo en magnética ronda;
Sonámbula celeste paso a paso de blonda;
Patria blanca o siniestra de lirios o de cirios,
Oblea de pureza, pastilla de delirios;
Talismán del abismo, melancólico y fuerte,
Imantado de vida, imantado de muerte...
A veces me pareces una tumba sin dueño...
Y a veces... una cuna ¡toda blanca! tendida de esperanza y de ensueño...
  
De "El rosario de Eros"
 

31.1.13

Delmira Agustini. La copa del amor


¡Bebamos juntos en la copa egregia!
Raro licor se ofrenda a nuestras almas,
¡Abran mis rosas su frescura regia
a la sombra indeleble de tus palmas!
Tú despertaste mi alma adormecida
en la tumba silente de las horas;
a ti la primer sangre de mi vida
¡en los vasos de luz de mis auroras!

¡Ah! tu voz vino a recamar de oro
mis lóbregos silencios; tú rompiste
el gran hilo de perlas de mi lloro,
y al sol naciente mi horizonte abriste.

Por ti, en mi oriente nocturnal, la aurora
tendió el temblor rosado de su tul;
así en las sombras de la vida ahora,
yo te abro el alma como un cielo azul.

¡Ah, yo me siento abrir como una rosa!
Ven a beber mis mieles soberanas:
¡yo soy la copa del amor pomposa
que engarzará en tus manos sobrehumanas!

La copa erige su esplendor de llama…
¡Con qué hechizo en tus manos brillaría!
Su misteriosa exquisitez reclama
dedos de ensueño y labios de armonía.

Tómala y bebe, que la gloria dora
el idilio de luz de nuestras almas;
¡marchítense las rosas de mi aurora
a la sombra indeleble de tus palmas!

30.12.12

Delmira Agustini. Desde lejos

En el silencio siento pasar hora tras hora,
como un cortejo lento, acompasado y frío...
¡Ah! Cuando tú estás lejos, mi vida toda llora,
y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío.

Yo sé que volverás. que brillará otra aurora
en mi horizonte, grave como un ceño sombrío;
revivirá en mis bosques tu gran risa sonora
que los cruzaba alegre como el cristal de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino,
yo puse entre tus manos pálidas mi destino
¡y nada de más grande jamás han de ofrecerte!

Mi alma es frente a tu alma como el mar frente al cielo:
pasarán entre ellas, tal la sombra de un vuelo,
¡la Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte!

24.10.12

Delmira Agustini. Visión de otoño

Fue una tarde de plata. Largas ráfagas frías
Arrastraban chirriando las hojas amarillas.

Pasó... pasó y flotaron sensaciones de tisis...
Dos signos cabalísticos eran sus ojos grises...

Por el parque espectral divagó su silueta...
Temblaba en toda ella un temblor de hoja seca!...

El cierzo, que va en ondas, con sus alas de acero,
La azotaba violento, le agolpaba el cabello.

Bajo los viejos árboles descarnados, grisientos,
Que al cielo se alzan rígidos como manos de espectros;

Pasó... gimió a su paso un chirriar de hojas secas,
Y fue como una ráfaga de un frío de ultratierra.

El sol, rompiendo lento una nube de plata,
Miróla extrañamente con su pupila extática.

Pasó... flotó una helada sensación de misterio,
Un olor de violetas y... se perdió a lo lejos.


De "El libro blanco (frágil)"

30.6.12

Delmira Agustini. La duda

Vino: dos alas sombrías
Vibraron sobre mi frente,
Sentí una mano inclemente
Oprimir las sienes mías.

Sentí dos abejas frías
Clavarse en mi boca ardiente;
Sentí el mirar persistente
De dos órbitas vacías.

Llegó esa mirada ansiosa
A mi corazón deshecho,
Huyó de mí presurosa
Para no volver, la calma,
Y allá en el fondo del pecho
Sentí morirse mi alma!
De "La alborada"

7.5.12

Delmira Agustini. Inicial

Eran los besos largos de una noche imposible
En el extraño dorso de un país indecible

Una luna aterida como un sueño de osario
Arrastró por el cielo un lívido sudario,

Y bajo el cielo oscuro, como atroz jeroglífico,
Una cruz que le apuntaba con dedo apocalíptico.

Y en estupendos árboles afelpados y rojos
Discos de horrendas flores miraban como ojos.

Y el mar aquel, vibrando en un temblor intenso,
Era sangre de abismo manando de lo eterno.

Y al fondo... Allá... el Misterio de mirar de crespón
No más... No más... decía con loca precisión.

No más... No más... Sentí que mi alma despertaba,
Tembló, tembló el Enigma y el Misterio temblaba...
No más... No más... el eco agonizaba ya!

No más... Sentí en el alma un no sé qué de Allá...
Y luego, luego el sueño con su ala entumecida
Apagando mi alma... sofocando mi vida...!

De "Textos inéditos"

14.4.12

Delmira Agustini. Íntima



Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré sonado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si consumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar vivo, radiante
El imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
¡La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
¡Bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.


De "El libro blanco (frágil)"