Fragmento de "Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible"
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23.12.12
Constance de Salm. Nunca has vivido en carne propia...
"¿Nunca has vivido en carne propia que la última palabra que se pronuncia en el momento de la despedida deja en el alma una impresión que perdura hasta el nuevo encuentro?"
4.11.11
Constance de Salm. Carta XXXVIII
"¡El amor...! ¿Qué es el amor...? Un capricho, una fantasía, una sorpresa del corazón, tal vez de los sentidos; un encantamiento que se derrama sobre los ojos, fascinándolos, que se apega a los rasgos, a las formas, a la vestimenta incluso de un ser que sólo el azar nos lleva a encontrar. ¿Que no lo encontramos? Nada nos advierte de ello, nada nos turba... Seguimos viviendo, existiendo, buscando placeres, encontrándolos, proseguimos con nuestra carrera como si no nos faltara ¡nada...! El amor no es, pues, una condición inevitable de la vida, no es más que una circunstancia de ella, un desorden, una época... Pero, ¿qué estoy diciendo? ¡Es una desgracia! Una crisis... una crisis terrible... que se pasa, y eso es todo."
Una de las cuarenta y seis cartas de "Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible"
17.10.11
Constance de Salm. Carta XXIX
"Si no os escribiera, ¿que haría yo con mi tiempo, de mí misma? ¡El amor ocupa tanto espacio en la vida! Cuando ya no está, es cuando se nota el peso de los interminables minutos que transcurren sin él; cuando lo hemos perdido es cuando vemos que era el motivo de todas nuestras acciones, el encanto de todos nuestros pensamientos; solamente entonces comprendemos debidamente sus verdaderas delicias y, privados de la más querida mitad de nosotros mismos, vamos errando en el vacío de nuestra alma, y ya sólo echamos a nuestro alrededor miradas tristes y desencantadas. Esto es lo que yo siento. Ya no me amáis, todo ha cambiado para mí; ni tan sólo soy lo que era antes de haberos conocido. No tengo ya fuerza, aquella valentía que, según decían, me distingía de las demás mujeres. He perdido incluso aquel noble orgullo que tantas veces hizo que me hirviera la sangre ante la sola idea de una afrenta, a menudo imaginaria. Me abandonáis, y lloro; me ofendéis, y deseo morir. Desposeida de las grandezas del amor, me hallo también desposeida de mí misma, regreso a la ruta común de la vida, ya sólo soy una mujer corriente."
Una de las cuarenta y seis cartas de "Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible"
7.9.11
Constance de Salm. Carta I
Miércoles, a la una de la madrugada
Amor, ángel de mi vida, ¡todo es turbación y confusión en este alma mía! Desde hace una hora cumplida, espero, confío. No logro persuadirme de que no hayas venido, de que por lo menos no me hayas escrito algunas líneas tras esta velada fatídica. Es la una de la mañana... ¡Tal vez estés aún en casa de esa mujer...! ¡qué noche me espera! ¡ah, Dios mío! Ni uno sólo de mis pensamientos no es de dolor. Sabe el cielo que la mínima duda sobre tu cariño se me aparecería como una horrible profanación; sin embargo, ¿no hay nada más que no sean estas largas horas de desesperación?
Primera carta de "Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible"
8.1.07
Constance de Salm
Constance de Salm (Constance Marie de Théis, princesa de Salm-Dyck por
matrimonio), (Nantes 7 de septiembre de 1767 - 13 de abril de 1845), fue poetisa
y mujer de letras francesa.
***
Constance Marie de Theis, nació en Nantes, el 7 de septiembre 1767.
Hija del conde de Nantes, alto funcionario que le proporcionó un ambiente cultural inmejorable; después princesa por matrimonio, en 1802 con el príncipe Joseph de Salm-Reifferscheidt-Dyck, (un aristócrata que gozaba de las simpatías de Bonaparte) tras su divorcio del cirujano Jean-Baptiste Pipelet de Leury, su primer marido, con el que que tuvo a su única hija, Agathe.
Dicen que recibió una educación excelente y que con dieciocho años ya era conocida por la aparición de sus poemas en el Almanaque de las Musas (en especial por su romance titulado "Rosebud")
Dicen que fue llamada "La musa de la razón" y que fue también la primera mujer admitida en el Lycée des Arts.
Dicen que se casó en 1789 con un cirujano rico y distinguido llamado Pipelet de Leury, y se instaló en París. Aunque tuvo que dejar la capital durante el Terror en 1793...
También dicen que en 1802 se divorció de Pipelet y que se casó al año siguiente con el conde de Salm-Dyck.
Dicen que en 1809 se establecieron en el Hôtel de Segur, en el número 97 en la Rue du Bac, donde mantuvo hasta 1824 un salón literario muy brillante. Dicen que en su salón recibía a Alejandro Dumas, a Madame de La Fayette y a artistas como Girodet, Houdon y Guérin
Murió el 13 de abril de 1845.
Pd. El mismo Stendhal la citó en su obra autobiográfica "Vida de Henri Brulard". Y dicen que podría haber inspirado la "Corine" de Madame de Staël.
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