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19.11.23

Erica Jong. Sensible

Despierta a las cuatro
con el viejo cerebro latiendo
su veloz tatuaje-
Yo quiero, yo quiero-
yo pienso en el amor,
en la mezcla ardiente
de miembros en la oscuridad;

de la mente 
pulsando sus secretos
en metáfora;
de sinapsis disparada
necesidad, anhelo, amor;
del cuerpo
con sus hambres de medianoche;

de la mente
atrapada entre el sueño y la vigilia,
preguntándose qué es,
auto-creándose siempre;

...

de Dios
sea lo que sea ella
haciendo preguntas:
Quién eres de todas maneras,
y cómo llegaste aquí,
y cuál es la distancia
entre dos estrellas,
entre dos células cerebrales,
entre dos amantes?

Aquí en la prometedora
oscuridad rosa-anillada
todos los pájaros
son sensible a su manera
como nosotros.
al borde
de la vigilia
y cantan.


De "Love Come First"

13.9.23

Erica Jong. You Are There*

Tú Estás Ahí

Tú estás ahí.
Tú siempre has estado
ahí.
Incluso cuando pensabas
que estabas ascendiendo
ya habías llegado.
Incluso cuando estabas
respirando fuerte,
estabas en reposo.
Incluso entonces estaba claro
tú estabas ahí.

No está en nuestra naturaleza
saber qué
es viaje y qué
llegada.
Incluso si lo supiéramos
no lo admitiríamos.
Incluso si vivimos
queremos pensar
que sólo estamos
germinando.

Vivir es ser
incierto.
La certeza viene
al final.



You Are There

You are there.
You have always been
there.
Even when you thought
you were climbing
you had already arrived.
Even when you were
breathing hard,
you were at rest.
Even then it was clear
you were there.

Not in our nature
to know what
is journey and what
arrival.
Even if we knew
we would not admit.
Even if we lived
we would think
we were just
germinating.

To live is to be
uncertain.
Certainty comes
at the end.


De "Love Come First"
    


20.4.23

Erica Jong. Holding on to the light*

Aferrarse a la luz

Planto mi corazón en la tierra.
Lo riego con luz.
Los dulces, verdes tentáculos
de la primavera lo urgen a aferrarse a la luz.
Empujan la tierra como gordos gusanos retorciéndose,
liberando luz en la oscuridad.

Ellos abren los canales y pasajes
que permiten el fluir de la vida.

La dulzura los sigue.
La dulzura del guisante,
la hoja del glinko en mayo,
los brotes pegajosos del cerezo llorón
aún no han florecido,
la pelusa del sauce
en la hora rosada
antes del amanecer,
las pequeñas flechas verdes del azafrán
empujando a través de una capa
de azulada nieve.

...

Oh, luz que alimentas la vida-
déjanos ser espejos
de tu esplendor.
Déjanos reflejar tu energía pura-
no nos desanimes.
Déjanos ser dadores de luz.

La aburrida tierra gira
sobre su eje oxidado.
Los dolorosos ecos de la muerte
llenan los oídos de dios-

quién responde plantando
corazones con luz,
corazones en la tierra removida.
Déjanos aprender a imitar
esta infinita creación de corazones nuevos.

Aire, agua, tierra es todo lo que necesitamos,
y el milagro del corazón
lleno de luz



Holding on to the light

I plant my heart in the earth.
I water it with light.
The sweet, green tentacles
of Spring urge toward the light.
They nudge the earth like fat worms wriggling,
loosening light in the darkness.

They open the channels and passages
that allow the flow of life.

Sweetness follows them.
The sweetness of the peapod,
the glinko leaf in May,
the sticky buds of the weeping cherry
not yet burst,
the fuzz of the pussy willow
in the pink hour
before dawn,
the small green arrows of the crocus
pushing through a glaze
of bluish snow.

...

Oh, light that nourishes life-
let us be mirrors
of your splendor.
Let us reflect your pure energy-
not dampen it.
Let us be givers of the light.

The dull earth turns
on its rusty axis.
The dolorous echoes of the dying
fill the ears of God-

who responds by planting
hearts with light,
hearts in the moving earth.
Let us learn to imitate
this infinite making of new hearts.

Air, water, earth are all we need,
and the miracle of the heart 
alive with light.

26.3.23

Erica Jong cita a Virginia Woolf


Pero, por desgracia, el tiempo que hace germinar a los animales y a las plantas con sorprendente puntualidad, no ejerce un efecto tan simple en la mente humana.

Virginia Woolf
Orlando


Al principio de "Serenissima"
    

1.5.21

Erica Jong. Isadora tiene razón...

Isadora tiene razón. Cuando tienes miedo, debes arrullarlo hasta que se duerma.


De "No más miedo"
    

26.3.21

Erica Jong. La cornucopia

Antes,
había siempre reserva:

no muestres demasiado tu amor
o le perderás.

Da las palabras como regalitos
y nunca digas

"te quiero"
demasiado pronto.

Y siempre era
demasiado pronto.

Pero a ti te colmé de amor
y volvías siempre.

Hablé, hablé y hablé
y siempre me respondías.

Acumulé mi amor sobre ti
y tú seguías acumulando el tuyo.

Qué creíais ganar
con tanta reserva?

Por qué creíamos prudente
administrar el amor?

La cornucopia revierte
sobre sí misma.

Los frutos caen.
Nos los comemos y crecen.



De "Los poemas de amor"
Al final del libro "Isadora emprende el vuelo
o cómo salvar su propia vida"

28.1.21

Erica Jong cita a Colette


«Pero yo estaba cambiando. Lentamente, 
si quieres, pero qué importa eso? 
Cambiar es lo importante.»

Colette
     

Erica Jong cita a Colette
en su libro "Raiz de amor"
    

30.4.20

Erica Jong. Fanny. La verdadera historia de Fanny Hackabout-Jones

1

Introducción a la obra o menú de este banquete

Yo, Fanny Hackabout-Jones, habiéndoseme otorgado larga vida, lo que hace hasta a los sucesos más ingratos de la juventud tornarse insignificantes, parecer en verdad comedias, escribo esta historia de mi vida y de mis aventuras a modo de testamento para mi única hija, Belinda.


Principio de "Fanny. La verdadera historia de Fanny Hackabout-Jones"
    

28.3.20

Erica Jong sobre Virginia Woolf

Pero siempre debemos recordar que la lucha no es más que un primer paso. Como señala Virginia Woolf en Una habitación propia, muchos libros escritos por mujeres tienen un fallo primordial, causado por la ira y el rencor. La ira abre las puertas hacia el espíritu pero, después, el espíritu debe alimentarse. Esto no es fácil porque las mujeres escritoras tienden a ser condenadas hagan lo que hagan. Si somos dulces y tiernas, se nos condena por no tener suficiente "fuerza" (por no tener sangre y agallas) y si expresamos nuestra rabia se nos califica de "castradoras", amazonas, carentes de ternura. Es un verdadero dilema. 



De "Sangre y agallas: una mujer escritora a finales del siglo XX"

En el libro "Qué queremos las mujeres?"

    

10.4.19

Erica Jong. Por qué morí

Ella es la mujer que persigo.
Cada vez que entro en un cuarto
ha estado allí

      con su cabello que huele a leones y tigres,
      con su vestido más negro que la tinta del pulpo,
      con sus zapatos moviéndose como lagartos
      sobre el maíz ondulado de la alfombra.

A veces la pienso como mi madre,
pero ella murió por propia mano
antes de que yo naciera.

      Se ahogó en las olas de su propio cabello.
      Se estranguló con el chal de Isadora.
      Crió en su pecho una serpiente venenosa,
      como Cleopatra o Eva.

No es ni virgen ni madonna.
Sus párpados son púrpura.
Duerme por ahí.

      En todas partes encuentro a sus amantes.
      En todas partes escucho sus historias.
      En todas partes me cuentan
      distintas versiones de su suicidio.

Duermo con ellos por gratitud.
Duermo con ellos para que me cuenten.
Duermo con ellos como recompensa o castigo.

     Ella es la mujer que persigo.
     Uso las ropas que desechó.
     Ella es mi madre, mi hija.
     Está escribiendo esta nota de suicidio.




De "Vidas a medias"
    

9.3.19

Erica Jong. Aura

Me siento en la silla de cuero negro
meditando
en la pluma de humo que se eleva
en el aire,
hojeando las páginas de mi vida
como si fuera un libro de poemas,
volando a través
del pasado y el futuro.

Si miro hacia atrás, atrás, atrás,
cabalgando la pluma de humo,
descubro que he muerto
en la infancia de otra vida,
he muerto por el fuego en la vida anterior
y dos o más veces por el agua.

Elijo días
y los revivo
como si me estuviera probando vestidos.

Cuando el futuro me llama
lo sigo,
cabalgando en otra pluma de humo,
sintiendo evaporarse
la barrera
entre la piel y el aire,
y mi cuerpo desaparece
cual mito que es.
Mis mejillas arden contra el aire,
quemándose allí donde dos elementos chocan
y se mezclan,
transformándose en uno.

Ay, explosión al filo del cuerpo!
Vivo al borde del tiempo
contemplando
el infinito.




De "Al filo del cuerpo"

4.10.18

Erica Jong sobre la muerte de Jeannie Morton (que en realidad es Anne Sexton)

Nueva York, a principios de octubre. Estoy en un taxi (que me lleva, como no, a la consulta de mi analista), cuando de pronto oigo por la radio que Jeannie Morton, "la poetisa casera" como la llama el locutor, ha muerto. Un garaje cerrado con llave. Un automóvil abandonado. Un vaso de vodka en la mano. La sangre llena de litio, o de Valium, o de algún otro fármaco moderno de los que sirven para combatir el miedo, el hastío, la angustia. El locutor dice unas cuantas estupideces acerca de su "muerte prematura" (tenía cuarenta y cinco años) y después pasa a citar a algún malévolo y envidioso gurú literario y habla de su "arte limitado, introvertido", "a medio camino entre el sanatorio mental y la consulta ginecológica". El gurú en cuestión se pasa la vida a medio camino entre los Alcohólicos Anónimos y los congresos universitarios en los que tiene ocasión de tirarse a inocentes muchachas de diecinueve años. Pero no importa. Es él quien está juzgando a Jeannie, y no al revés. Además, Jeannie no acostumbraba a juzgar a nadie que no fuese ella misma. Era la generosidad personificada con todo el mundo excepto con Jeannie.
Pero no tenía talento para la felicidad. Se habría podido decir que tenía un talento especial para la desdicha, aunque yo preferiría considerar ésta como la ausencia de felicidad más que como una situación deliberadamente buscada. Pero esto es discutible. Algunos poetas cultivan la infelicidad del mismo modo que los virtuosos del banjo cultivan sus largas uñas. Pero Jeannie no era de estos. Su desdicha era honesta, honestamente conseguida. La muerte era su compañera de cuarto, su amante ocasional, su madre, su amiga.
No nos habíamos tratado mucho, pero nuestra amistad era de esas que florecen instantáneamente. Nos enamoramos mutuamente desde el primer momento. Desde el principio me llamó "Queridísima Isadora" en sus cartas y terminó éstas con "Un abrazo". Nada de "Afectuosamente" ni de "Querida mía". Jeannie no era judía, pero era withmaniana. Y maníacodepresiva. Siempre estuvo claro que algún día se mataría. Sus poemas eran simples paliativos. De haber escapado al suicidio, habría sido por un accidente. Con todo, la noticia me sorprendió. Y me hizo sentir culpable. Le debía carta desde hacía tres meses.


De "Isadora emprende el vuelo
o cómo salvar su propia vida"
     

3.8.18

Erica Jong. Sobre la imposibilidad de vivir sin poesía

La poesía no tiene que ser necesariamente hermosa 
para quedarse grabada en las profundidades de la memoria.
Colette

La gente cree que puede vivir sin la poesía. Y puede. Al menos hasta que se enamora, pierde un amigo, un hijo o un padre, o pierde el camino en el oscuro bosque de la vida. La gente cree que no necesita la poesía. Y no la necesita. Al menos hasta que caen moralmente enfermos, tienen un hijo o se enamoran desesperadamente.




De "El claro del bosque en Yeats y la abeja de Basho: la imposibilidad de vivir sin la poesía"

En el libro "Qué queremos las mujeres"
     

21.4.18

Erica Jong. Sobre Charlotte Brontë

La brillantez de Charlotte Brontë consiste en haber creado un mito que encarna la realización de los deseos femeninos. El universo de Jane Eyre se rige por leyes femeninas. El éxito de Jane como heroína radica en su ruptura de todas las reglas decretadas para las mujeres del siglo XIX. Franca cuando debía ser sumisa, atrevida cuando debía ser agradecida, parece que a Jane Eyre nunca le dijeron que era tan poco agraciada como las hermanastras de Cenicienta y que no tenía por qué rechazar a un pretendiente rico antes de enterarse de que ella misma había heredado una fortuna. Es un cuento de hadas que invierte todas las reglas de los cuentos de hadas. No me extraña que haya impresionado a los lectores con las misma fuerza que un estallido de luz en medio de la noche más oscura.



De "La voluntad indómita de Jane Eyre"

En el libro "Qué queremos las mujeres"

    

26.3.18

Erica Jong. Ya que escribir constituye...

Ya que escribir constituye mi principal instrumento para mantenerme cuerda, necesito escribir para saber lo que pienso.


De "Mi madre, mi hija y yo"

    En el libro "Qué queremos las mujeres"
      

19.2.18

Erica Jong cita a Carson McCullers

-«El amor -cita Jeffrey- es una experiencia conjunta de dos personas, pero el hecho de que sea una experiencia conjunta no implica que sea similar para las dos personas en cuestión. La persona que ama y la que es amada proceden de dos países diferentes. A menudo, la persona amada es sólo un estímulo...»
-Carson McCullers?



De "Isadora emprende el vuelo
o cómo salvar su propia vida"
     

28.1.18

Erica Jong cita a Colette


«Hay dos hábitos que me enseñaron a tragarme las lágrimas: el hábito de esconder mis pensamientos y el de oscurecer mis pestañas con rímmel.»


Colette


En el libro "Vidas a medias"
    

14.1.18

Erica Jong sobre Anaïs Nin

Las generaciones futuras la descubrirán con el mismo entusiasmo que sentimos nosotras al descubrir a Virginia Woolf, a Colette, a Simone de Beauvoir, a Edna St. Vincent Millay, a Jean Rhys, a Zora Neale Hurston, a Angela Carter, a Sylvia Plath y a Anne Sexton.
Otorgará confianza a aquellas escritoras que necesiten validar un tema propio en su obra.



De "El incesto y Anaïs Nin"

En el libro "Qué queremos las mujeres"
    

30.12.17

Erica Jong. Durante aquel invierno no dejó de nevar...

Durante aquel invierno no dejó de nevar. La ciudad estaba constantemente cubierta de nieve. Se caían los árboles. Se iba la electricidad. Había más sal en Nueva York que en el mar Muerto. Había llegado el cambio climático, o El Niño, o ambos. La nieve caía sin cesar, como si quisiera enterrar a sus propios fantasmas. Yo pensaba todo el tiempo en Los muertos, el cuento de Joyce, acordándome de cómo describe «la nieve que cae levemente [...], como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y los muertos». El clima transmitía la sensación de que estaba llegando el fin del mundo.


De "No más miedo"
    

26.11.17

Erica Jong. Vuela, y vive para contarlo!...

Libros así había más que suficientes. En todas las grandes novelas modernas aparecían mujeres que caían en manos de viles seductores y morían a consecuencia de ello. Morían en el mar, atropelladas por trenes, de parto. Alguien tenía que romper la maldición; alguien tenía que despertar a la Bella Durmiente sin enviarla después a la destrucción; alguien tenía que decirle de una vez por todas: "Vuela, y vive para contarlo!"


De "Isadora emprende el vuelo
o cómo salvar su propia vida"