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15.8.26

Selma Lagerlöf. El anillo de los Löwensköld

Soy bien consciente de que en tiempos pretéritos abundaban las gentes que desconocían por completo el significado del miedo. He escuchado relatos acerca de innumerables personas que gustaban de caminar sobre el hielo apenas formado la víspera, o que no concebían mayor deleite que conducir coches tirados por corceles desbocados. Sí, había incluso quienes no titubeaban en jugar partidas de naipes con el corneta Ahlegard, aun sabedores de las trampas que este hacía para asegurarse siempre la victoria. Conozco también almas intrépidas que no temían emprender un viaje en viernes ni sentarse a una mesa preparada para trece comensales. Mas me pregunto si alguno de esos temerarios individuos habría osado colocarse en el dedo el terrible anillo que perteneció al viejo general Löwensköld, señor de Hedeby.
Hablamos del mismo anciano general que legó a los Löwensköld prestigio, hacienda y título nobiliario; aquel cuyo retrato, mientras en la finca quedó alguno de sus descendientes, presidió el gran salón de la planta superior de Hedeby.


Principio de "El anilo de los Löwensköld"
    

29.8.24

Selma Lagerlöf. El emperador de Portugalia

Por más viejo que se hiciera, Jan Andersson de Skrolycka no se cansaba de hablar del día en que su pequeña vino al mundo.


Principio de "El emperador de Portugalia"
    

24.3.23

Selma Lagerlöf. La casa de Liljecrona

El segundo día de Navidad de 1800 se desató una ventisca sobre el distrito de Lövsjö, en la región Värmland. 
Válgame Dios! Parecía que iba a arrasarlo todo.
Cierto es que antes había habido ventiscas y también que las habría después. Todos los ancianos de Lövsjö habían oído desde niños que una ventisca semejante no volvería a producirse.
Todavía hoy recordaban los muchos cercados que habían sido derribados, los tejados de paja que habían sido arrancados y los establos que se habían hundido atrapando a los animales bajo las cerchas durante varios días. Incluso podrían señalar todos los sitios donde habían empezado los incendios que fue imposible apagar por culpa de la ventisca. Unos incendios que acabaron con todo. En las colinas y las crestas de las montañas todavía se veían los árboles, caídos unos junto a otros, devorados por el fuego y que permanecían así desde entonces.


Principio de "La casa de Liljecrona"
    

20.11.22

Selma Lagerlöf. Podrá libertarse alguna vez...

 Podrá libertarse alguna vez de la propensión de impresionarse, el alma alimentada de cuentos fantásticos? El viento de la noche ruge fuera; un laurel y un caucho golpean los pilares del balcón con sus hojas fuertes; el cielo se cubre de nubes amenazadoras sobre las crestas de las montañas, y yo, sentada ante la mesa, sola, con la lámpara encendida y corridas las cortinas; yo, que soy vieja y debería ser razonable, siento correr a lo largo de mi espalda los mismos estremecimientos que la primera vez que oí referir esta historia. Involuntariamente miro a los rincones oscuros de mi estancia, para convencerme de que nadie está allí oculto.


De "La saga de Gösta Berling"

    

13.8.20

Selma Lagerlöf. Una sonrisa de dolor se dibujó en sus labios...

Una sonrisa de dolor se dibujó en sus labios; aquellas canciones encerraban una maravillosa sabiduría. 
"No creas en la felicidad, no creas en los signos de la felicidad, no creas en las rosas ni en las flores perfumadas, ni creas en la risa -decían las canciones-, y, si no, mira: la hermosa doncella de Valborg, la que pasea en coche dorado, está triste a pesar de sus rosadas mejillas, como si las herraduras de los caballos y las ruedas de su carruaje hubiesen atropellado la felicidad de su vida.
"No creas en la danza -agregan-. Más de un pie resbaló fácilmente en los pulidos entarimados y más de una cabeza se tornó losa de plomo; la joven Kerstin solía bailar alegre y animada hasta que consumió su vida entre bailes.
"No creas en las bromas -cantan-. Más de uno de los que bromearon en la mesa está a punto de morir de pena. La hermosa Adeline de la leyenda se sentó a la mesa, se dejó servir el corazón del conde Fröjdenborg partido en nueve trozos, y después necesitó de una visión semejante para que no le faltase el ánimo a la hora de su muerte."
Oh, viejas canciones! En qué debemos creer? En lágrimas y en dolores? Pocas veces solloza de pena un corazón dichoso; pero muy a menudo sonríen labios tristes. Las canciones antiguas creen en lágrimas y sollozos, en dolores y en los signos de las penas. La pena es lo cierto, lo presente, la piedra angular en la movediza arena... Sí, puede creerse en las penas y en los signos de las penas...
La alegría es pena que se disimula; sobre la tierra solo hay dolores.


De "La saga de Gösta Berling"
   

26.6.13

Selma Lagerlöf. Pero había una idea que se había fraguado en ella desde el principio...

Pero había una idea que se había fraguado en ella desde el principio, y que recurrentemente la rondaba: el lugar al que había ido a parar era un palacio encantado. A la mansión no acudía ningún visitante, ni nadie se marchaba de allí. Solo unas pocas de sus estancias eran mantenidas en orden: en las demás no entraba nunca nadie. Nadie salía al jardín, ni cuidaba de él.

De "La leyenda de una casa solariega"

16.3.13

Selma Lagerlöf. Hede no se veía capaz de manifestarle...

Hede no se veía capaz de manifestarle cuánto la amaba. Era algo que no se podía expresar con palabras, algo que solo cabría demostrar día a día, a todas horas, durante la larga vida que tenían por delante.

Final de "La leyenda de una casa solariega"

30.4.12

Selma Lagerlöf. La muchacha sintió...

   "La muchacha sintió con desesperación cómo el letargo la paralizaba de tal modo que no podía lanzarse a socorrer al estudiante. Hizo varios movimientos infructuosos para moverse, uno tras otro, pero la poderosa mano de la muerte la atenazaba. ¡Pero por fin...! ¡Por fin notó cómo su corazón empezaba a latir, cómo la sangre volvía a correr por sus venas, cómo la rigidez del cuerpo se disipaba! Se levantó y corrió a su encuentro...!

De "La leyenda de una casa solariega"

21.3.12

Selma Lagerlöf. Un hermoso día de otoño

   "Era un hermoso día de otoño a finales de la década de 1830. Por aquel entonces había en Uppsala una alta casa amarilla de dos pisos, que se erigía, extrañamente solitaria, en medio de un pequeño y muy apartado prado en las afueras de la ciudad. Era una casa bastante fea e inhóspita, pero la embellecía la frondosa enredadera que reptaba por la parte soleada de la fachada ambarina, tan alto que enmarcaba las tres ventanas del piso superior."

Principio de "La leyenda de una casa solariega"

2.9.10

Selma Lagerlöf. Jerusalén

     "Estaba ahí embobada, de muy buen humor, y como era habitual en ella empezó a componer pequeñas historias con los elementos que tenía a la vista. "La abuelita del pañuelo de seda en la cabeza es muy rica - pensó -, pero ha tenido que esperar a hacerse vieja para ir de peregrinación porque primero tuvo que casar a los hijos y después criar a los nietos. Y la viejita que camina junto a ella con un hatillo en la mano es muy pobre. Es de los que han tenido que luchar y ahorrar toda su vida para pagarse el viaje a Jerusalén"

Cita de "Jerusalén"

21.1.10

Selma Lagerlöf. El maravilloso viaje de Nils Holgerson

     "El mismo año en que Nils viajaba con los patos silvestres, había, precisamente, una persona que no dejaba de acariciar la idea de escribir un libro sobre suecia, un libro que sirviera de lectura a los niños de las escuelas. Estuvo pensando en ello desde navidad hasta el otoño; pero no llegó a escribir una sola línea. Finalmente ya cansada, se dijo:
- Tú no eres capaz de escribir ese libro. Siéntate a tu mesa y escribe cuentos e historias como hasta ahora y deja a otro el cuidado de escribir un libro que sea instructivo y moral y en el que no haya, sobre todo, una palabra que no sea verdad."

Cita de "El maravilloso viaje de Nils Holgersson"

10.4.07

Selma Lagerlöf

Selma Ottilia Lovisa Lagerlöf /ˈsɛlma ʊˈtiːlɪa lʊˈviːsa ˈlɑːgərˌløːv/, también escrito como Selma Lagerlof o Selma Lagerloef (n. Mårbacka, provincia de Värmland, Suecia meridional, 20 de noviembre de 1858 - † Mårbacka, 16 de marzo de 1940), fue una escritora sueca de fama universal y la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura (1909).



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