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18.3.18

Amélie Nothomb. Llevar a alguien a mi casa...


Llevar a alguien a mi casa siempre ha constituido una prueba terrible para mí. Por definición, y por motivos que no alcanzo a comprender, mi casa no es un lugar frecuentable.
Desde que me independicé, un lugar habitado por mí se parece, de entrada, a un trastero ocupado por refugiados políticos dispuestos a salir por piernas a la mínima redada policial.





De "Ni de Eva ni de Adán"
    

3.3.18

Amélie Nothomb. Sobre Marguerite Duras

Es Marguerite Duras. Su encanto es que sientes las cosas sin que necesariamente las entiendas.


De "Ni de Eva ni de Adán"
    

14.12.16

Amélie Nothomb. Ni de Eva ni de Adán


Me pareció que enseñar francés sería el método más eficaz para aprender japonés. Dejé un anuncio en el tablón del supermercado: «Clases particulares de francés, precio interesante».
Aquella misma noche, sonó el teléfono. Quedamos para el día siguiente, en un café de Omote-Sando. No entendí su nombre, él tampoco el mío. Después de colgar, me di cuenta de que no sabía cómo lo reconocería, él tampoco a mí. Y como no se me había ocurrido pedirle su número, ya no tenía remedio. «Quizás vuelva a llamarme para aclararlo», pensé.
No volvió a llamarme. La voz me había parecido joven. Tampoco era un dato muy significativo. En 1989, no eran precisamente jóvenes lo que faltaba en Tokio. Y menos en un café de Omote-Sando, el 26 de enero, hacia las tres de la tarde.
Yo no era, ni mucho menos, la única extranjera. Él, sin embargo, se dirigió sin dudarlo hacia mí.


Principio de "Ni de Eva ni de Adán"