Como estar estás solo, como estamos tan solos, pensamos en aquello, en aquello imposible como acariciar el mar o comerse una carta o besar un lagarto. Como estar estás solo, como estar estás harto, enciendes cigarrillos por no encender rencores que dicen que es pecado.
Jamás estamos nunca donde a veces estamos hace mucho tiempo la noche antepasada casi, de pronto siendo tarde, tristeceaba y hacía lluvia; salió una gárgola desnuda a preguntarme cosas inauditas y a decirme al paso que era el tiempo, de sembrar y mullir antes primero el corazón donde poner el grano.
...Otra noche más! Qué aburrimiento! Si al menos alguien llamase llamara o llamaría! ...La portera! Que si su nieta pare, y recordase que soy puericultora... O un borracho de amor con delírium tremendo... o alguna señorita de aborto provocado o alguna prostituta con navaja en la ingle o algún quinqui fugado...
o cualquier conocido que por fin decidiera suicidarse...
o conferencia internacional... (esto sería una bomba -pacifista-).
O que la radio dijera finamente: «La guerra del Vietnam ha terminado!» «El porqué de estar solo ya se sabe.» O «el cáncer descubierto».
Y nadie suena, o quema, o hiela o llama en esta noche, en la que, como en casi todas, soy poeta de guardia.