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13.5.26

Mary Oliver. Luna rosa en el estanque

Crees que nunca volverá a ocurrir.
Luego, una noche de abril,
las tribus se despiertan trinando.
Bajas hasta la orilla.
Tu proximidad las calma,
pero poco a poco el silencio sube
hasta que la canción está en todas partes
y tu alma se levanta de tus huesos
y avanza a zancadas sobre el agua.
Es una locura hacerlo;
pues nadie puede vivir así,
flotando por ahí en la oscuridad
sobre el agua cristalina.
Abandonados en la orilla tus huesos
siguen gritando regresa!
pero tu alma no escucha;
a lo lejos se está desplegando 
como un par de alas, chisporroteando
como un puente de cables. Así que,
como una buena amiga,
decides seguir.
Te adentras en la orilla
y te hincas de rodillas,
te vences hacia tus muslos
y te hundes hasta los pómulos, 
y ahora te ves atrapada 
por las frías cadenas del agua,
te estás desvaneciendo mientras alrededor
las ranas siguen cantando, elevando
su música hacia tu propia garganta,
sin tan siquiera darse cuenta 
de que tú eres otra cosa.
Y ahí es cuando ocurre;
tú lo ves todo
a través de sus ojos,
su júbilo, su necesidad;
llevas sus dedos, palmeados, 
tu garganta se hincha.
Y entonces es cuando sabes
que vivirás te guste o no,
de un modo u otro,
porque todo es todo lo demás, 
un largo músculo. 
No es más misterioso que eso.
Así que te relajas, no lo combates más, 
la oscuridad descendiendo 
llamada agua, 
llamada primavera,
llamada la verde hoja, llamada 
un cuerpo de mujer 
cuando se vuelve fango y hojas,
cuando late en su jaula de agua,
cuando gira como un solitario huso
a la luz de la luna, cuando dice
sí. 


De "Doce lunas"
En "Devociones"
    

13.4.26

Mary Oliver. Por qué me levanto temprano

Hola, sol en mi cara.
Hola, tú que haces la mañana
y la extiendes sobre los campos
y en los rostros de los tulipanes
y en las oscilantes glorias matutinas,
y en las ventanas de, incluso, lo
miserable y malhumorado;
   
el mejor predicador del mundo,
querido astro, que tan solo resulta
estar donde estás en el universo
para guardarnos de la eterna tiniebla,
para aliviarnos con caluroso tacto,
para tenernos en las grandes manos de la luz,
buenos días, buenos días, buenos días.
   
Mira, ahora, cómo empiezo el día
con felicidad, con merced.


De "Por qué me levanto temprano"
En "Devociones"
    

13.3.26

Mary Oliver. Mañana en Blackwater

Ya casi amanece
y los habituales medio milagros empiezan
dentro de mi propio cuerpo personal mientras la luz
entra por las puertas de oriente y trepa
hasta los campos del cielo, y las aves alzan
sus muy insignificantes cabezas de las ramas
y empiezan a cantar; y también los insectos,
y las hojas crujientes, e incluso
lo más común de las cosas terrenales, la yerba,
no puede dejar que empiece -otra mañana- sin
hacer algún comentario alegre, respirando suaves
con la miel de sus verdes cuerpos; y las blancas 
flores de la azalea pantano, planeando justo donde
el camino y el estanque casi se tocan,
desprenden de los pliegues de sus cuerpos
tal felicidad que llena el aire como una fragancia,
la primera afirmación elegante y pálida del día.
Y a los viejos dioses les gustaba tanto, según dicen,
el dulce olor de la plegaria. 


De "Iris Spuria"
En "Devociones"
    

13.2.26

Mary Oliver. La garza blanca se alza sobre Blackwater

Me pregunto
  qué es
    lo que voy a lograr
      hoy
   
si algo
  puede llamarse
    con esa maravillosa palabra.
      No será
   
mi labor habitual
  consistente en poner
    palabras en una página,
      el lápiz
   
convocando con titubeos
  la luz del mundo
    mas nada que aparezca en el papel
      será ni la mitad de radiante
   
que la hilaridad verbal
  del sinsonte
    en el quieto arbusto deshojado
      del cementerio
   
o la blanca garza
  alzándose
    por encima de las ciénaga
      y de la oscuridad,
   
sus amarillos ojos
  y amplias alas llevando
    la luz del mundo
      en la luz del mundo
   
ah sí, lo veo.
  Es exactamente
    el poema
      que deseaba escribir.


De "Poemas nuevos y reunidos. Volumen dos"
En "Devociones"
    

13.1.26

Mary Oliver. Cuando estoy entre los árboles

Cuando estoy ahí, los árboles,
sobre todo entre los sauces y los algarrobos de miel,
también las hayas, los robles y los pinos,
sueltan tantos indicios de alegría.
Casi diría que me salvan, y a diario.
   
Disto tanto de la esperanza de mí misma
en la que tengo bondad, y criterio,
y nunca me apresuro por el mundo
  sino que ando despacio y me inclino  menudo.
   
A mi alrededor los árboles se revuelven en sus hojas
y llaman, "Quédate un rato".
La luz fluye de sus ramas.
   
Y vuelven a llamar, "Es sencillo", dicen,
"y tú también has venido
al mundo a hacer esto, ir a gusto, llenarte
de luz y resplandecer".


De "La sed"
En "Devociones"
    

13.12.25

Mary Oliver. Invitación

Oh tienes tiempo
  para quedarte
    tan solo un ratito
      de tu ajetreado
   
y muy importante día
  para los jilgueros
    que se han reunido
      en un campo de cardos
   
para una contienda musical,
  ver quién puede cantar
    la nota más alta,
      o la más baja,
   
o la más expresiva de júbilo,
  o la más tierna?
    Sus fuertes, romos picos
      beben el aire
   
mientras se afanan
  melódicos
    no por tu bien
      ni por el mío
   
ni tampoco para ganar
  sino por puro gozo y gratitud,
    creednos, dicen,
      es algo serio
   
tan solo estar vivos
  en esta fresca mañana
    en este mundo arruinado.
      Os ruego,
   
no paséis por aquí
  sin deteneros
    a atender esta
      actuación un tanto ridícula.
   
Podría significar algo.
  Podría significarlo todo.
    Podría se lo que Rilke pensaba cuando escribió:
      Debes cambiar de vida.


De "Pájaro rojo"
En "Devociones"
   

13.11.25

Mary Oliver. Deberíamos estar bien preparados

La manera en que los chorlitos gritan adiós.
La manera en que el zorro muerto sigue mirando hacia abajo en la colina con un ojo abierto.
La manera en que caen las hojas, y luego la larga espera.
La manera en que alguien dice: no nos veremos más.
La manera en que el moho mancha el pastel,
la manera en que la acidez se apodera de la crema.
La manera en que corre el agua del río para no volver.
La manera en que los días se van para no volver.
La manera en que alguien regresa, mas solo en un sueño.


De "Pájaro rojo"
En "Devociones"
    

13.10.25

Mary Oliver. Los otros reinos

Considerad los otros reinos. Los
árboles, por ejemplo, con sus títulos
de sonido meloso: roble, álamo, sauce.
O la nieve, para la que la gente del norte
tiene docenas de palabras que describen sus
diferentes llegadas. O las criaturas, con su
pelaje grueso, su mirada tímida y sin palabra. Su
sentido infalible de lo que sus vidas
están pensadas para ser. Así el mundo
crece denso, crece salaje, y tú también,
creces densa, dulcemente salvaje, tal y como tú
también naciste para ser.


De "El oso Truro y otras aventuras"
En "Devociones"
     

13.9.25

Mary Oliver. Plegaria

Que nunca deje de ser traviesa, 
que nunca deje de ser atrevida.
   
Que mis cenizas, cuando las tengas, amiga,
y las entregues al océano,
   
salten en la espuma de las olas,
amando aún el movimiento,
   
aún dispuestas, más allá de todo,
a danzar por el mundo.

De "Evidencia"
En "Devociones"
     

13.8.25

Mary Oliver. Me preocupé

Me preocupé mucho. Crecerá el jardín, fluirán los ríos
en la dirección correcta, girará la tierra
como se le enseñó, y si no, cómo voy yo
a enderezarlo?
   
Acerté, me equivoqué, se me perdonará,
puedo hacerlo mejor?
   
Podré cantar algún día, incluso los gorriones
lo hacen y yo, en fin,
no tengo remedio.
   
Estoy perdiendo vista o solo me lo imagino,
voy a tener reumatismo,
tétanos, demencia?
   
Finalmente la preocupación quedó en nada.
Y renuncié. Y cogí mi viejo cuerpo
y salí a la mañana,
y canté.


De "Cisne"
En "Devociones"
   

13.7.25

Mary Oliver. Ocurrió que estaba

No sé a dónde van las plegarias
  o qué hacen.
Rezan los gatos mientras duermen
  atontados al sol?
Reza la zarigüeya cuando
  cruza la calle?
Los girasoles? El viejo roble negro
  más viejo cada año?
Sé que puedo caminar por el mundo,
  a lo largo de la costa o bajo los árboles,
con la cabeza llena de cosas
  de poca importancia, con plena
conciencia de mí. Una condición que no puedo
  llamar de verdad estar viva.
Es la plegaria un don, o un ruego,
  o qué importa?
La llamarada de los girasoles, quizá sea su manera.
Quizá los gatos estén roque. O quizá no.
   
Mientras pensaba esto ocurrió que estaba
afuera en mi puerta, con mi libreta abierta,
que es mi manera de empezar el día.
Entonces empezó a cantar un chochín en la alheña.
   
Estaba por completo empapado de entusiasmo,
no sé bien por qué. Y bueno, por qué no.
   
No voy a tratar de persuadirte de lo que creer
o dejas de creer. Eso es asunto tuyo.
Pero del canto del pájaro pensé, qué puede ser
  eso si no es plegaria?
Así que simplemente escuché, mi pluma al aire.


De "Un millar de mañanas"
En "Devociones"

13.6.25

Mary Oliver. Bazougey

A dónde va ese perrito oscuro
  que solía bajar la calle ladrando y refulgiendo?
Se fue ya del mundo de los detalles,
  de lo singular, lo visible.
   
Así pues ese aguijón profundo: el dolor. Aun así,
  se ha ido del todo de nuestro lado, o es
parte de ese otro mundo, por doquier?
   
Ven conmigo a los bosques donde avanza
  la primavera, como lo hace, no importa qué,
pues no es singular ni único sino uno
  de los dones eternos, y en verdad visible.
   
Mira cómo se abren las violetas, y las hojas
  se despliegan, brilla los arroyos y las aves
  cantan. A qué te recuerda?
A sus rizos destellantes, sus ojos honestos, su
  bello ladrido.


De "Canciones de perro"
En "Devociones"
   

13.5.25

Mary Oliver. Soledad

Yo también he conocido la soledad.
Yo también he sabido qué es sentirse
  incomprendida,
  rechazada, y de pronto
ya en absoluto bella.
Oh, madre tierra,
  grande es tu acomodo, tus brazos nunca retienen.
Saber eso me ha salvado la vida.
Tus ríos fluyen, tus rosas se abren al alba.
Oh señales de ternura!


De "Caballos azules"
En "Devociones"

11.4.25

Mary Oliver. El don

Calma, alma mía, sé firme.
Tanto la tierra como el cielo aún miran
aunque el tiempo se desagüe en el reloj,
y tu paso, que era seguro y rápido,
sea de pronto lento.
   
Bien está que vayas, lenta, mas deja
al corazón jugar aún su auténtico papel.
Ama aún como solías, hondamente
y sin paciencia. Que Dios y el mundo
conozcan tu gratitud.
Sepan que el don se ha concedido.


De "Alegría"
("Felicity")
En "Devociones"