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10.7.20

Alice Munro. Siempre había pensado que ocurriría así...

Siempre había pensado que ocurriría así, que alguien la miraría y la amaría absoluta y desesperadamente. Al mismo tiempo había pensado que no, que nadie la querría jamás, y hasta ahora nadie se había interesado en ella. No puedes hacer nada para que te quieran, es algo que se da, y cómo sabes si va a darse? Se miraba en el espejo y pensaba: "Esposa", "Cariño", esas palabras suaves, bonitas. Cómo iban a referirse a ella? Era un milagro; era un error. Era lo que siempre había soñado; no era lo que quería.


De "Quién te crees que eres?"
    

10.7.19

Alice Munro. Pensó que el amor te despoja del mundo...

Pensó que el amor te despoja del mundo, y tan infaliblemente cuando va bien como cuando va mal. Eso no debería haber sido una sorpresa para Rose, ni lo fue; la sorpresa fue comprender que si ella quería, si exigía tanto que todo estuviera a su alcance, sólido y rotundo como aquellos platos, tal vez no fuesen el desencanto, las pérdidas, la disolución de lo que había estado huyendo, sino del revés de esas cosas: la celebración y el impacto del amor, el deslumbramiento. Aunque eso fuese una certeza, no podía aceptarla. De las dos maneras te arrebatan algo: un resorte del equilibrio íntimo, unas migajas secas de integridad. O así pensaba ella.


De "Quién te crees que eres?"
    

3.5.19

Alice Munro. Quién te crees que eres?

Una soberana paliza. Esa era la promesa de Flo. "Vas a llevarte una soberana paliza "
La palabra "soberana" se arrellanaba en su lengua, revestida de boato. Rose tenía la necesidad de hacerse una imagen de las cosas, de detectar absurdos, que era más fuerte que la necesidad de no meterse en líos, y en lugar de tomarse la amenaza a pecho, meditaba: cómo es soberana una paliza? Recreó una avenida arbolada, una multitud de espectadores ceremoniosos, varios caballos blancos y esclavos negros. Alguien arrodillado, y la sangre saltando a borbotones, como estandartes. Una ocasión a la vez salvaje y espléndida. En la vida real no adquirían tanta dignidad, y era solo Flo quien intentaba dotar al suceso de cierto aire de fuerza mayor y penitencia. Rose y su padre pronto traspasaron los límites del decoro.


Principio de "Quién te crees que eres?"