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9.2.14

Amy Lowell. Madonna de las flores vespertinas

Estuve trabajando todo el día,
ahora estoy cansada.
Digo ¿dónde estás?
Pero sólo se oyen los robles susurrando en el viento.
La casa está en silencio,
el sol brilla sobre tus libros,
sobre tus tijeras y tu dedal que acabas de dejar,
pero tú no estás ahí.
De repente estoy sola.
¿Dónde estás?
Voy a buscarte.

De pronto te veo
bajo la enramada azul de espuelas de caballero,
con una cesta de rosas en tu brazo.
Estás fresca como la plata,
y sonríes.
Pienso que las campanas de Canterbury
están tocando suaves tañidos.

Me dices que las peonías necesitan regarse,
que las aguileñas han invadido los límites,
que la pyrus japónica debería ser podada y redondeada.
Me dices estas cosas.
Pero yo te miro, corazón de plata,
corazón en llamas de bruñida plata,
ardiendo bajo las agujas azules de las espuelas de caballero.
Y deseo postrarme de inmediato a tus pies,
mientras a nuestro alrededor repican los fuertes
y dulces Te Deums
de las campanas de Canterbury.

De "El jardín de Sevenels"

10.10.11

Amy Lowell. Me inquieta que la mañana sea mañana...

Me inquieta que la mañana sea mañana
pero también el día después?
Pienso que el aire es una dádiva,
la tierra una cortesía,
el cielo un regalo digno de agradecer?
así tú: aire, tierra, cielo...
no te doy las gracias,
te tomo,
vivo.
Y estas cosas que digo son, por tanto,
rubíes engarzados en una puerta de piedra.

Del "Jardín de Sevenels"

22.5.11

Amy Lowell. Alborada

Del mismo modo que sacaría a la blanca almendra
de su cáscara verde,
así te despojaría yo de tus ropas,
amada.
Y acariciando la suave y pulida almendra
vería una gema de valor incalculable
resplandeciendo en mis manos.

Del poemario "El jardín de Sevenels"

9.5.11

Amy Lowell. El taxi

Cuando me alejo de ti
el mundo palpita enmudecido
como un tambor sin tensar.
Te busco entre las estrellas que nacen
y grito en las quebradas del viento.
Las calles que avanzan veloces,
una tras otra,
te van alejando de mí,
y las farolas de la ciudad dañan mis ojos
de tal modo que no puedo ver tu rostro.
¿Por qué habría de abandonarte,
para herirme con los afilados bordes de la noche?

Del "Jardín de Sevenels"

30.4.11

Amy Lowell. Ausencia

Mi copa está vacía esta noche,
fríos y secos están sus bordes,
helada por el viento de la ventana abierta.
Vacía y vana, blanca reluce a la luz de la luna.
La estancia está llena del extraño aroma
de los racimos de glicinas,
que se mecen al resplandor de la luna
y golpean contra la pared.
Pero la copa de mi corazón está inmóvil,
y fría y vacía.

Cuando vienes, rebosa
roja y trémula de sangre,
sagre de corazón para que tú la bebas,
para llenar tu boca de amor
y del sabor agridulce de mi alma.

De "El jardín de Sevenels"


18.1.07

Amy Lowell

Amy Lawrence Lowell (Boston, 9 de febrero de 1874 – 12 de mayo de 1925), poetisa estadounidense perteneciente a la estética del imagismo. En 1926 se le concedió el Premio Pulitzer de poesía a título póstumo.



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