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24.4.23

Vivian Gornick cita a Willa Cather y a Katherine Anne Porter

Willa Cather apuntó en cierta ocasión que en todas las familias
la simple lucha por tener algo propio, por ser uno mismo, crea un elemento de tensión que mantiene a todos sus miembros casi en el punto de rotura. [...] hasta en las familias más armónicas hay una doble vida: la vida de grupo, que es la que podemos observar en la casa de cualquier vecino, y, por debajo de ella, otra -secreta, apasionada e intensa- que es la vida real que imprime su sombra en los rostros y da carácter a las voces de nuestros amigos. Cada uno de los miembros de esta unidad social está pensando constantemente en escapar, en huir, intentando rasgar la red con que las circunstancias y sus propios afectos lo han ido envolviendo. Vemos que las relaciones humanas son la trágica necesidad de la vida humana, [...], que cada ego pasa la mitad de su tiempo ansiándolas y la otra mitad intentando escapar de ellas.
Años más tarde, Katherine Anne Porter escribió sobre este fragmento:
Es magistral y cristalino y, en mi opinión, harto autobiográfico: me provoca ternura imaginarme a esa muchacha grandota, solitaria y parsimoniosa que acabaría siendo una artista, cuando volvía de estudiar latín y griego con un viejo tendero [en el pueblo], ayudaba con las labores de la casa, se sentaba luego al fuego para hacer callar a una asertiva prole de hermanos y hermanas, practicando su arte sobre ellos, negándose a perderse entre ellos... La hija de alas más largas, que por fin habría de volar libre.


De "Willa Cather"
uno de los ensayos de "El fin de la novela de amor"
    

18.9.22

Katherine Anne Porter sobre Eudora Welty

Creo que es exacta esa idea instintiva de Miss Welty de que el oficio de escritor no puede enseñarse, de que sólo puede aprenderse, y sólo puede aprenderlo el individuo a su manera, a su ritmo propio y en su momento, pues el proceso de aprendizaje para llegar a dominar el medio es parte del desarrollo celular de un organismo más complejo; es una forma de vida y un modo de ser imposible de separar del tipo de criatura humana que es el individuo cuando nace; y sólo obedeciendo la ley de este ser singular puede saber el artista qué direcciones y qué fines son los más adecuados para él. 


Katherine Anne Porter
 en el prólogo a "Una cortina de follaje"
    

18.9.18

Katherine Anne Porter. Pero qué era bueno y qué era malo?...

Pero ¿qué era bueno y qué era malo? Odio el amor, pensó, como si esta fuese la respuesta; odio amar y ser amada, lo odio. Y su turbada y agitada mente recibió un fuerte alivio gracias a ese derrumbamiento súbito de una vieja y dolorosa estructura de imágenes distorsionadas y conceptos erróneos.


De "Antiguas muertes"
una de las novelas cortas incluida en los "Cuentos completos"
    

12.5.16

Katherine Anne Porter. No contamos con punto alguno al que retroceder...

No contamos con punto alguno al que retroceder para volver a empezar..., no tenemos punto alguno adonde ir. El pasado nunca está donde una cree que lo dejó; una no es la misma persona que era ayer...


De "La nave del mal"

18.9.12

Katherine Anne Porter. Lentamente...

   "Lentamente, de mala gana, Miranda salió centímetro a centímetro del profundo pozo del sueño y esperó aturdida a que la vida comenzase de nuevo."

De "Pálido caballo, pálido jinete"
Una de las tres novelas cortas incluida en los "Cuentos completos"

19.4.12

Katherine Anne Porter. La cuerda

"A los tres días de haberse instalado en el campo, él regresó del pueblo andando, con una cesta de provisiones y un rollo de cuerda de veintidós metros. Ella, secándose las manos en su delantal verde, salió a su encuentro. Tenía el pelo revuelto y la nariz escarlata por el sol, él le dijo que su aspecto ya era el de una campesina de toda la vida. A él se le pegaba al cuerpo la camisa de franela gris y tenía los pesados zapatos llenos de polvo. Ella le aseguró que parecía el personaje rural de una representación teatral.
¿Se había acordado del café? Ella había estado esperando durante todo el día el café."

Fragmento de "La cuerda"
de los "Cuentos completos"

2.4.12

Katherine Anne Porter. Lo peor de la guerra

   "Lo peor de la guerra es el miedo y la sospecha y la espantosa expresión que hay en todos los ojos que encuentras... como si hubiesen bajado las persianas sobre sus mentes y sus corazones y te vigilasen desde detrás de ellas, listos para saltar si haces un gesto o dices una palabra que no entienden al instante: Me asusta. También vivo atemorizada, y nadie debería vivir así. El escondite y la mentira. La guerra hace que la mente y el corazón se escondan y mientan, pero no puedes evitarlo. El resultado de la guerra en la mente y el corazón es peor que los daños que puede causar al cuerpo."

De "Pálido caballo, pálido jinete"
una de las tres novelas cortas incluida en los "Cuentos completos"
  

4.3.12

Katherine Anne Porter. En estos tiempos...

-En estos tiempos hay demasiado de todo en todas partes -dijo Miranda-. Me gustaría sentarme ahí en el bordillo, Chuck, morirme y no volver a ver... Desearía perder la memoria y olvidar mi propio nombre... Desearía...

De "Pálido caballo, pálido jinete"
una de las tres novelas cortas incluida en los "Cuentos completos"

10.2.12

Katherine Anne Porter. Todo lo que necesitas es...

"Todo lo que necesitas es echarte a llorar para rematar y terminar con esto", se dijo, pero no sintió lástima de sí mismo, porque en ese momento supo que en este mundo no podría aferrarse a nada.

De "La torre inclinada"
uno de cuentos de los "Cuentos completos"

4.2.12

Katherine Anne Porter. Subió las escaleras corriendo...

   "Subió las escaleras corriendo y se volvió al llegar arriba. Él estaba todavía mirándola y levantó la mano sin sonreir. Miranda casi nunca veía a nadie que mirase atrás después de haberse despedido. Ella a veces no podía evitar volverse paa echar una última ojeada a la persona con la que había estado hablando, como si eso evitase un corte demasiado brusco y repentino hasta del vínculo más ligero. Pero la gente se alejaba apresuradamente, con otros gesto en sus caras, ya fijas, en su esfuerzo hacia la próxima parada, ya absortos en planear su próximo acto o encuentro. Adam estaba esperando como si supiese que ella iba a volverse, y bajo sus cejas fruncidas, en un ceño tenso, sus ojos parecían muy negros."

De "Pálido caballo, pálido jinete"
una de las tres novelas cortas incluida en los "Cuentos completos"

26.1.12

Katherine Anne Porter. Un día de fiesta

   "En esa época yo era demasiado joven para sentir alguna de las aflicciones que me dominaban y todavía no había aprendido que hacer con ellas. Ya no importaba qué clase de aflicciones fueran ni cómo acabaron. Creía que lo único que podía hacer era escapar de ellas; mi tradición, mi pasado y mi educación me habían enseñado de forma incontestable que huir es propio de cobardes. ¡Qué tontería! Deberían haberme enseñado la diferencia entre valentía y temeridad, en lugar de dejar que tuviera que descubrirlo por mi cuenta. Al final aprendí que si conservaba el sentido común que me había sido otorgado al nacer saldría disparada como un gamo ante el primer aviso de ciertos peligros. Pero esta historia que estoy a punto de contar sucedió antes de que esta verdad hiciera mella en mí; nunca huimos de las aflicciones y peligros que son intrínsecamente nuestros, que es mejor discernir cuáles son lo antes posible y, que, en cuento a los demás, si no huimos es que estamos locos."

De "Un día de fiesta"
uno de los cuentos incluidos en los "Cuentos completos"
  

19.1.12

Katherine Anne Porter. ¿Cuál es la verdad?

   "¿Cuál es la verdad?, se preguntó con tanta gravedad como nadie se lo hubiese cuestionado jamás. ¿La verdad que tengo que averiguar incluso acerca de lo más insignificante? ¿Y dónde empezaré a buscarla? Su mente se negaba tercamente a recordar no ya el pasado sino la leyenda del pasado, el recuerdo del pasado que tenían otras personas; el que se había pasado la vida contemplando asombrada como un niño el espectáculo de la linterna mágica. Ah, pero queda mi propia vida por venir, pensó, mi propia vida presente y futura. No quiero promesas, no tendré falsas esperanzas, no seré romántica respecto a mí misma, no puedo vivir en su mundo por más tiempo, se dijo, escuchando las voces que continuaban hablando detrás de ella. Que se cuenten sus historias entre ellos. Que continuen explicándose cómo sucedieron las cosas: No me importa. Por lo menos podré saber la verdad acerca de lo que me ocurra a mí, afirmó en silencio y, esperanzada e ignorante, se lo prometió firmemente a sí misma."

De "Antiguas muertes"
una de las novelas cortas incluida en los "Cuentos completos"
  

13.1.12

Katherine Anne Porter. El robo

   "En ese momento sintió que le había sido robado un enorme número de cosas valiosas, materiales o intangibles: objetos perdidos o rotos por su culpa; objetos que había olvidado o dejado en las casas después de una mudanza; libros prestados y no devueltos; viajes que había planeado y no había hecho; palabras que había esperado oír y no había oído, y las palabras con que se proponía responder; alternativas amargas y sustitutos intolerables peores que nada pero ineludibles; el largo y paciente sufrimiento de la amistad moribunda y la oscura e inexplicable muerte del amor... todo lo que ella había tenido y todo lo que había echado de menos se había perdido junto y se perdía doblemente en ese derrumbe de evocación de pérdidas."

Fragmento de "El robo"
de los "Cuentos completos"

7.3.07

Katherine Anne Porter

Katherine Anne Porter (15 de mayo de 1890 – 18 de septiembre de 1980) fue una periodista, escritora de novelas y cuentos, ensayista y activista estadounidense ganadora del Premio Pulitzer.


Obras citadas en este blog: