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18.5.21

Christina Rossetti. Culminación

   Duerme, pena constante, duerme un poco,
deja siquiera un rato para fingir que olvido;
que restañen la herida tus impacientes dedos
porque pueda de nuevo mirar en torno mío.
   
   Y sonreír al sol; que no perturben lágrimas
el gozo de esta hora, que no espinas conscientes
abruman mi camino; duerme, oh dolor, aún
un instante; no dejes que se excite el mortecino fuego.
   
   Así despertarás con renovado aliento,
oh, pena inalterable, atizarás de nuevo
las llamas que dormían, el calmado dolor será mudado
   
   En aguda tortura, en sutil filo.
Rómpese al fin la cuerda tensa; bajo la cuña
gime el roble robusto y cae rendido al fin.


De "Florilegio"
    

20.11.19

Christina Rossetti. Ida la juventud

   Ida la juventud, la belleza perdida,
si alguna vez la tuvo un rostro tan vulgar;
sin ellas, qué me queda de restos de placer?
no trenzaré yo rosas en torno a mis cabellos
   
   que avergüencen mejillas de dudosa hermosura;
(quede la juventud con sus rosas y espinas),
no buscaré yo flores por ningún sitio, excepto
esas humildes flores que brotan con el trigo.
   
   Qué queda, sin belleza, también juventud ida?
Un corazón ansioso, encerrado y perdido.
Un corazón callado que ama y ansía en silencio;
   
   callar de un corazón que cantó sus canciones
cuando eran día de estío juventud y belleza;
silencio de un amor que no puede cantar.


De "Florilegio"
    

17.8.11

Christina Rossetti. Dormida al fin

Dormida al fin; las penas y el tumulto acabados,
dormida al fin; la lucha y el horror olvidados,
pálida y fría, lejos de la vista de amigos y amantes,
dormida al fin.

No más cansado corazón deprimido o nublado,
no más dolor que oprime o miedos que amenazan,
al fin, en un profundo sueño sin sueños duerme.

Hondamente dormida. no pueden despertarla
pájaros cantores en su rama, ni moverla el vendaval furioso.
Bajo tomillo y trébol de púrpura teñidos,
dormida al fin.

De "Florilegio"

18.7.11

Christina Rossetti. Deseo

Quisiera ser un pajarillo
que se pierde en el viento;
quisiera ser una canción
que insiste en la memoria,
o sombra de azucena estremecida
por el viento en el sueño;
de palabras de amor hacerme el eco
más valioso que todo lo pasado,
o recuerdo de pospuestas esperanzas
que ya no han de volver.

De "Florilegio"

29.6.11

Christina Rossetti. Eco

Ven a mí en el silencio de la noche;
en el sonoro silencio de los sueños ven;
con mejillas redondas y suaves, con los ojos
brillantes como el sol sobre el arroyo;
vuelve entre lágrimas,
oh, memoria, esperanza, amor de los años pasados.

Oh, que sueño tan dulce en demasía, demasiado agridulce,
cuyo despertar hubiera debido ser en el paraiso
donde almas rebosantes de amor residen y se encuentran;
y donde ojos ansiosos y sedientos
miran la lenta puerta
que se abre y deja entrar para no salir jamás.

Acude, pues, a mí en sueños y pueda yo vivir
de nuevo ésta mi vida, aun helada en la muerte;
regresa hasta mí en sueños, para que pueda dar
pulso por pulso y aliento por aliento;
habla bajito, inclínate hacia mí,
como hace tanto tiempo, amor, cúan largo tiempo.

De "Florilegio"

21.6.11

Christina Rossetti. ¿Decirte mi secreto?

¿Decirte mi secreto? Ni lo pienses.
¿Quién sabe si, acaso, en otro día...?
Mas no lo esperes hoy; ha helado, sopla el viento, nieva,
y es curioso en demasía, anda, aparta.
¿Qué quieres escucharlo? Bueno:
mas mi secreto es mío y no lo he de decir...

Tal vez en lánguido día veraniego
cuando apenas si cantan adormecidos pájaros,
y las frutas doradas se pasan de maduras,
si no hace mucho sol ni hay muchas nubes,
y los cálidos vientos ni paran ni son fuertes,
acaso, entonces, pueda desvelar mi secreto,
o, acaso, lo adivines.

De "Florilegio"
   

18.6.11

Christina Rossetti. En el estudio de un pintor

Un solo rostro mira desde todos sus lienzos,
sentada, o caminando, o reclinada, es la misma figura;
la encontramos oculta detrás de esas cortinas,
ese espejo nos daba ecos de su belleza.

Una reina vestida de ópalos o rubíes,
una mujer sin nombre vestida con los tonos verdes del verano,
un ángel, una santa; en cada lienzo escrito
está un sólo sentido, nada más, nada menos.

Él vive de su rostro día y noche,
y ella con ojos dulces devuelve la mirada,
bella como la luna, como la luz alegre;

no pálida de esperas, no nublada de angustias,
no como es, mas como fue cuando lucía la esperanza;
no como es, sino como ella se le aparece en sueños.

De "Florilegio"

17.6.11

Christina Rossetti. Recuerda

Acuérdate de mí cuando yo haya partido,
cuando me aleje al mundo donde reina el silencio;
cuando tú ya no puedas sujetarme la mano,
ni yo me medio vuelva y al volverme me quede.

Acuérdate de mí cuando día tras día,
ya no puedas hablarme del futuro soñado.
Recuérdame tan sólo; comprenderás entonces
que el tiempo ya no admite plegarias o consejos.

Y si acaso ocurriere que un tiempo me olvidares
y luego me recuerdas, no te me pongas triste:
que, si acaso me dejan corrupción y tinieblas

un vestigio de aquellos pensamientos que tuve
preferiré mil veces que olvides y sonrías
antes que me recuerdes con ojos de tristeza.

De "Florilegio"
  

1.2.07

Christina Rossetti

Christina Georgina Rossetti (* Londres, 5 de diciembre de 1830 - † ídem, 29 de diciembre de 1894); poetisa británica, una de las más importantes en el siglo XIX en su país.




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