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12.10.21

Virginia Woolf. Belleza, de todos modos

Belleza, de todos modos. No la burda belleza de la visión. No era belleza pura y simple, Bedford Place conduciendo a Russell Square. Era rectitud y vaciedad, desde luego; la simetría de un corredor; pero también eran ventanas iluminadas, el sonido de un piano, de un gramófono; una sensación de fuente de placer escondida, pero que una y otra vez aparecía, cuando a través de una ventana sin cortina, de una ventana abierta, uno veía a gente sentada alrededor de una mesa, a jóvenes trazando círculos lentamente, conversaciones entre hombres y mujeres, criadas mirando ociosas la calle (extraños comentarios los suyos, cuando el trabajo ha terminado), medias secándose en alféizares, un loro, unas cuantas plantas. Absorbente, misteriosa, de infinita riqueza, esta vida. 


De "La señora Dalloway"
    

25.1.19

Virginia Woolf. Perpetuar el sufrimiento...

Uno no puede traer hijos a un mundo como éste. Uno no puede perpetuar el sufrimiento, ni aumentar la raza de estos lujuriosos animales, que no tienen emociones duraderas, sino tan sólo caprichos y vanidades que ahora les llevan hacia un lado y luego hacia otro.


Fragmento de "La señora Dalloway"
   

12.6.18

Virginia Woolf. Qué fiesta!...

Qué fiesta! Qué aventura! Siempre tuvo esta impresión cuando, con un leve gemido de las bisagras, que ahora le pareció oír, abría de par en par el balcón, en Bourton, y salía al aire libre. Qué fresco, qué calmo, más silencioso que éste, desde luego, era el aire a primera hora de la mañana...! como el golpe de una ola, como el beso de una ola; fresco y penetrante, y sin embargo (para una muchacha de dieciocho años, que eran los que entonces contaba) solemne, con la sensación que la embargaba, mientras estaba en pie ante el balcón abierto, de que algo horroroso estaba a punto de ocurrir


De "La señora Dalloway"
     

28.3.13

Virginia Woolf. Caminando hacia Bond Street...

   Caminando hacia Bond Street, se preguntó si acaso importaba que forzosamente tuviera que dejar de existir por entero; todo esto tendría que proseguir sin ella, se sintió molesta. o quizá se transformaba en un consuelo el pensar que la muerte no terminaba nada, sino que, en cierta manera, en las calles de Londres, en el ir y venir de las cosas, ella sobreviviría, Peter sobreviviría, vivían el uno en el otro, y ella era parte, tenía la certeza, de los árboles de su casa, de la casa misma, a pesar de ser fea y destartalada; parte de la gente a la que no conocía, que formaba como una niebla entre la gente que mejor conocía, que la alzaban hasta dejarla posada en sus ramas, cual había visto que los árboles alzan la niebla, y que su vida y ella misma se extendían hasta muy lejos?

Fragmento de "La señora Dalloway"

9.4.12

Virginia Woolf. Luego estaba el terror...

   "Luego (Clarissa lo había sentido precisamente aquella mañana), estaba el terror; la abrumadora incapacidad de vivir hasta el fin esta vida puesta por los padres en nuestras manos, de andarla con serenidad; en las profundidades del corazón había un miedo terrible. Incluso ahora, muy a menudo, si Richard no hubiera estado allí, leyendo el Times, de manera que ella podía recogerse sobre sí misma, como un pájaro, y revivir poco a poco, lanzando rugiente a lo alto aquel inconmensurable deleite, frotando palo con palo, una cosa con otra, Clarissa hubiera muerto sin remedio. Ella había escapado. Pero aquel joven se había matado."

Fragmento de "La señora Dalloway"

4.8.11

Virginia Woolf. Pensó que amar...

"Pensó que amar la convierte a una en un ser solitario."

De "La señora Dalloway"

9.4.11

Virginia Woolf. Como el golpe de una ola...

     "Como el golpe de una ola; como el beso de una ola; fresco y penetrante, y sin embargo (para una muchacha de dieciocho años, que eran los que entonces contaba) solemne, con la sensación que la embargaba, mientras estaba en pie ante el balcón abierto, de que algo horroroso estaba a punto de ocurrir"

Fragmento de "La señora Dalloway"

  

5.4.11

Virginia Woolf. La paz envolvió a Clarissa...

     "La paz envolvió a Clarissa, la calma, la satisfacción, mientras la aguja, juntando suavemente la seda de elegante caída, unía los verdes pliegues y los cosía, muy lentamente, a la cintura. De la misma manera en los días de verano las olas se juntan, se abalanzan y caen; se juntan y caen; y el mundo entero parece decir "esto es todo" con más y más gravedad, hasta que incluso el corazón en el cuerpo que yace al sol en la playa también dice esto es todo. No temas más, dice el corazón. No temas más, dice el corazón, confiando su carga a algún mar que suspira colectivamente por todas las penas, y remueva, comienza, junta, deja caer."

Fragmento de "La señora Dalloway"

24.3.11

Virginia Woolf. Mrs. Dalloway

     "Mrs. Dalloway said she would buy the flowers herself."
     (La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores.)

El principio de "La Señora Dalloway"


17.4.07

Virginia Woolf

Adeline Virginia Woolf (Stephen de soltera; Londres, 25 de enero de 1882 – Lewes , Sussex, 28 de marzo de 1941) fue una novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica, considerada como una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX.




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