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14.5.24

Jean Rhys. No le importaba la soledad...

No le importaba la soledad. Todo lo contrario. Tenía libros, gracias a Dios, montones de libros. De todo tipo.


De "Cuarteto"
    

23.1.23

Jean Rhys. Cada día escribe un poco

Cada día escribe un poco. No te rías de estas sugerencias. Escribir puede ser (entre otras cosas) una válvula de escape.


En una carta a su hija Maryvonne Moerman
del lunes, 24 de octubre [1949]
Beckenbam
En el libro "Las cartas de Jean Rhys"
    

23.7.19

Jean Rhys sobre lo que sabía Charlotte Brontë

   Siento una admiración grande y profunda por las hermanas Brontë. (Aunque a veces Charlotte predicaba.) (Y otras cosas.) Y quizá a menudo era aburrida. (Yo también lo soy!)
   Cómo puedo atreverme a afirmar que ella estaba equivocada? O que su Bertha es un personaje terrible? Aunque de hecho lo es. O conseguir publicidad barata con su libro que (en partes) es espléndido?
   Ella (me refiero a Charlotte) escribió:
Sé esto: el escritor... posee algo de lo cual no siempre es dueño... quizá durante años estará sometido... después sin una advertencia de rebelión hay un momento... en que se pone a trabajar... Tú tienes muy poco de dónde elegir, excepto la aceptación tranquila (?). En cuanto a ti, el artista insignificante, te corresponde trabajar pasivamente, bajo órdenes que tú no das ni puedes cuestionar, que no podrían conseguirse respondiendo a tus ruegos, ni ser cambiadas a tu capricho. Si el resultado es atractivo el mundo te elogiará, tú que mereces poco elogio. Si es repulsivo, el mundo te culpará, tú que tienes poca culpa.
   Lo ve, ella lo sabía. Sin duda. Indudablemente. (En cuanto a Emily, no debemos regatearle elogios. Espero que el señor W.S. le haya ofrecido una copa y una gran beso en el Valhalla.)
   Lo intentaré. Ahora tengo mi libro. 


En una carta a Francis Wyndham
un jueves de 1964
desde Cherinton Fitz Paine

En el libro "Las cartas de Jean Rhys"
    

14.5.18

Jean Rhys. El mundo de los insectos

"Los libros son casi todos mejores que la vida", pensaba Audrey. O, al menos, mejores que la vida tal como ella la vivía. Por supuesto, la vida cambiaría pronto, ensancharía sus horizontes, sería algo muy diferente. Nadie podría seguir viviendo si así no lo esperara. Pero por el momento no cabía duda de que era grato evadirse de la realidad. Y los libros le permitía a ella tal huida.


De "El mundo de los insectos"
uno de los relatos de la antología "Viajes indiscretos"
    

13.4.18

Jean Rhys. Pero nunca imaginé...

-Nos reconocimos el uno al otro, no?
Ella no respondió. Pensó: "Sí, te reconocí casi inmediatamente. Pero nunca imaginé que tú me hubieras reconocido a mí."



De "Quién sabe que hay arriba en el desván?"
En "Cálidos, pérfidos fulgores"
    

24.8.17

Jean Rhys. Era el horror

Era el horror oculto, el horror que todo el mundo hacía como si no existiera, el horror que tenía la culpa de todos los demás horrores.


De "El mundo de los insectos"
uno de los relatos de la antología "Viajes indiscretos"
    

14.5.17

Jean Rhys. Deja de pensar...

No hables, no pienses, deja de pensar. Claro: de eso se trata. Olvídate de todo, deja de pensar...


De "Buenos días, medianoche"
     

11.3.17

Jean Rhys. Nivelarlo todo y a todos...


Uno aprende, siendo tan joven, la amarga lección de que la humanidad nunca se contenta con ser diferente a ti y dejarlo ahí. Nunca. Deben interferir, activa y resueltamente, entre tus pensamientos y tú -impulsados por el ferviente deseo de nivelarlo todo y a todos.



De "El arte de preparar cócteles"
En "Cálidos, pérfidos fulgores"
    

14.5.16

Jean Rhys. La verdad

Tendemos a pensar que lo que se nos presenta tan bien preparado, tan bien presentado, es la verdad. Y resulta que es todo lo contrario. La verdad es improbable, la verdad es fantástica; la verdad está en lo que tomamos por un espejo que distorsiona.

De "Buenos días, medianoche"

14.11.15

Jean Rhys. Naturalmente...

Naturalmente, uno se acostumbra a las cosas; uno se acostumbra a todo. Tenía la sensación de haber vivido siempre así. Solo a veces, cuando ya estaba en mi cuarto, desnudándome para meterme en la cama, pensaba: "Dios mío, qué vida tan rara. Dios mío, qué me ha pasado?"
De "Viaje a la oscuridad"

24.8.15

Jean Rhys. El placer y la dulzura de la vida...

El placer y la dulzura de la vida producían un dolor atroz cuando uno no podía disfrutar de ellos.


De "Cuarteto"

21.1.15

Jean Rhys. Tropiezos

Uno va andando tranquilamente por una carretera. Tropieza. Cae en la negrura. Es el pasado, o tal vez el futuro. Y sabe que no hay pasado ni futuro; tan solo esa negrura que cambia levemente, muy despacio, pero que siempre es la misma.


De "Buenos días, medianoche"

24.8.14

Jean Rhys. Miedo por nada

Esta fue la primera vez que tuviste miedo por nada -aquel día en que cazabas mariposas-, cuando llegaste a la zona iluminada por el sol. No temías a las sombras, pero temías al sol.
La luz del sol se estaba quieta, y era árida y desolada. Y sabías que algo muy grande estaba a tu espalda. Corriste. Te caíste y te hiciste un corte en una rodilla. Te levantaste y volviste a correr, jadeando, latiendote muy fuertemente el corazón, y con tanto miedo que ni llorar podías.
Pero cuando llegaste a casa, lloraste. Lloraste largo rato. Y a nadie dijiste por qué.
La última vez que fuiste feliz por nada. La primera vez que tuviste miedo por nada. Cuál de las dos ocurrió antes?

De "Después de dejar al señor Mackenzie"

8.4.14

Jean Rhys. Los cumpleaños

Suspendida momentáneamente entre dos años -el transcurrido y el venidero- se sentía como sin edad. Los cumpleaños eran una tregua, un descanso.
    
De "Que usted la duerma bien, señora"

6.2.14

Jean Rhys. Buenos días, medianoche

"Como en los primeros tiempos -dice la habitación-. Sí? No?" Hay dos camas, una grande para la señora y otra más pequeña enfrente, para el señor. El lavabo está escondido detrás de una cortina. Es una habitación espaciosa; el olor de los hoteles baratos muy tenue, apenas apreciable. Se encuentra en una calle de adoquines, estrecha y empinada, que termina en un tramo de escaleras. Lo que aquí se llama un impase.
Principio de "Buenos días, medianoche"

10.12.13

Jean Rhys. Cuarteto

Eran alrededor de las cinco y media de una tarde de octubre cuando Marya Zelli salió del café Lavenue, un lugar elegante y relativamente caro del boulevard de Montparnasse. Estuvo allí casi una hora y media, y entretanto se tomó dos tazas de café solo, se fumó seis cigarrillos Caporal y leyó el Candide de esa semana.
Principio de "Cuarteto"

3.11.13

Jean Rhys. Canción a su último amor

It's the rain
Without the roses
It's the sky
That's never blue
It's nuts
Without the chocolate
It's life
Without you.

Es la lluvia
sin las rosas
Es el cielo
nunca azul
Son almendras
sin chocolate
Es una vida
sin ti.


Canción de Jean Rhys a su último amor: George Nelly
Al principio del libro "Una vida sin ti"

15.10.13

Jean Rhys. Viaje a la oscuridad

   Fue como si cayese una cortina y ocultara todo lo que conocía. Fue casi como volver a nacer. Los colores eran distintos, los olores distintos, la sensación que producían las cosas en lo más hondo era distinta. Y no era solo la diferencia entre calor y frío, entre luz y oscuridad, entre púrpura y gris, sino la diferencia en cómo me asustaba y en cómo era feliz.
Principio de "Viaje a la oscuridad"

24.8.13

Jean Rhys. A veces...

-A veces una tiene que hacer ciertas cosas. Nunca has tenido esta sensación? Pues si no la has tenido eres un hombre afortunado. De todas maneras, si nunca has tenido esta sensación, es inútil que intente explicártelo. No, porque no lo creerías.
De "Después de dejar al señor Mackenzie"

11.6.13

Jean Rhys. Almayer's Folly

Y anoche, cogió el libro que había en la mesilla de noche -Almayer's Folly- y comenzó a leer:
"La esclava carecía de esperanzas y nada cambiaba jamás en su condición. No conocía otros cielos, ni otras aguas, ni otros bosques, ni otra vida. No tenía deseos, ni esperanzas, ni amor... No padecer dolor ni hambre era su felicidad, y cuando se sentía desdichada estaba ya cansada, más de lo usual, después de la jornada de trabajo."


De "Después de dejar al señor Mackenzie"