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29.1.24

Gertrudis Gómez de Avellaneda. Significado de la palabra yo amé

Imitación de Parny 

Con yo amé dice cualquiera
Esa verdad desolante:
-Todo el mundo es quimera,
No hay ventura verdadera
Ni sentimiento constante.-
Yo amé significa: -"Nada
Le basta al hombre jamás:
La pasión más delicada,
La promesa más sagrada, 
Son humo y viento y no más!"


De "Poesía"


23.3.23

Gertrudis Gómez de Avellaneda. Deseo de venganza

   Del huracán espíritu potente,
Rudo como la pena que me agita!
Ven, con el tuyo mi furor excita!
Ven con tu aliento a enardecer mi mente!
   Que zumbe el rayo y con fragor reviente,
Mientras -cual a hoja seca o flor marchita-
Tu fuerte soplo al roble precipita
Roto y deshecho al bramador torrente!
   Del alma que te invoca y acompaña,
Envidiando tu fuerza destructora,
Lanza a la par la confusión extraña.
   Ven..., al dolor que insano la devora
Haz suceder tu poderosa saña,
Y el llanto seca que cobarde llora!


Del libro "La dolorida pasión"

23.3.19

Gertrudis Gómez de Avellaneda. A Él

No existe lazo ya: todo está roto:
plúgole al cielo así: bendito sea!
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos:
nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos años de amarguras llenos
trague el olvido: el corazón respire.

Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
Mas nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De graves flatas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quísolo Dios y fue: gloria a su nombre!
Todo se terminó, recobro aliento:
Ángel de las venganzas!, ya eres hombre...
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Más, ay!, cuán triste libertad respiro...
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada
y en honda y vasta soledad me miro.

Vive dichoso tú! Si en algún día
ves este adión que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.


En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"
    

23.3.18

Carmen Martín Gaite cita un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda

El siglo XIX es la época por excelencia de la novela pasional leída por mujeres más conscientes que nunca de la banalidad de su existencia. Y que, deseosas de identificarse con aquellas heroínas pálidas, enamoradas y audaces de la ficción, aborrecían las cuatro paredes de su casa, se sentían incomprendidas, colmadas de vagos anhelos sin cauce, y empezaban a ser víctimas inconscientes de lo que años más tarde Betty Friedan diagnosticó como "el indefinible malestar".
Pero este malestar, por mucho que constituyera el tema principal de las lucubraciones masculinas, nunca lo he visto descrito de una forma tan sincera y precisa como en un texto de mujer que lo había padecido. Se trata del poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda que se titula "Mi mal" y dice así:

   En vano ansiosa tu amistad procura
   adivinar el mal que me atormenta.
   En vano, amigo, conmovida intenta
   revelarlo mi voz a tu ternura.
   Puede explicarse el ansia, la locura
   con que el amor sus fuegos alimenta,
   puede el dolor la saña más violenta
   exhalar por el labio su amargura.
   Más de decir mi voz, mi pensamiento, medio,
   al indagar su origen me confundo.
   Pero es un mal terrible, sin remedio,
   que hace odiosa la vida, odioso el mundo,
   que seca el corazón; en fin, es tedio!


De "Desde la ventana"
    

24.5.12

Gertrudis Gómez de Avellaneda. A las estrellas

   Reina el silencio: fúlgidas en tanto,
Luces de paz, purísimas estrellas,
De la noche feliz lámparas bellas,
Bordais con oro su luctuoso manto.
   Duerme el placer, mas vela mi quebranto,
Y rompen el silencio mis querellas,
Volviendo al eco, unísono con ellas,
De aves nocturnas el siniestro canto.
   Estrellas, cuya luz modesta y pura
Del mar duplica el azulado espejo;
Si a compasión os mueve la amargura
   Del intenso penar porque me quejo,
Como para aclarar mi noche oscura
No tenéis, ay!, ni un pálido reflejo?


Del libro "La dolorida pasión"

14.3.12

Gertrudis Gómez de Avellaneda. Soneto (imitando una oda de Safo)

¡Feliz quien junto a ti por ti suspira!
¡Quien oye el eco de tu voz sonora!
¡Quien el halago de tu risa adora
Y el blando aroma de tu aliento aspira!

Ventura tanta -que envidioso admira
El querubín que en el empíreo mora-
El alma turba, al corazón devora,
Y el torpe acento, al expresarla, espira.

Ante mis ojos desaparece el mundo,
Y por mis venas circula ligero
El fuego siento del amor profundo.

Trémula, en vano resistirte quiero...
De ardiente llanto mi mejilla inundo,
¡Deliro, gozo, te bendigo y muero!


De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
de la editorial Torremozas
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

24.4.07

Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey; 23 de marzo de 1814 - Madrid; 1 de febrero de 1873), llamada coloquialmente «Tula», fue una escritora y poetisa cubana.

***

Gertrudis Gómez de Avellaneda nació en Santa María de Puerto Príncipe (hoy, Camagüey, Cuba) que entonces era una colonia española, el 23 de marzo del año 1814 y dicen que allí pasó su niñez.
Dicen que su padre se llamaba Manuel Gómez de Avellaneda, que era español y comandante de la Marina destinado en Cuba; y que su madre se llamaba Francisca (o Felisa, depende de a quien preguntes) de Arteaga y Betancourt, cubana y perteneciente a una familia ilustre y acaudalada.

Dicen que su educación fue esmerada (como correspondía a su clase social), que le encantaba leer y escribir, y que su infancia pasó sin contratiempos hasta que en 1923 murió su padre, y poco después, volvió a casarse su madre (matrimonio que dicen que nunca aceptó).

Dicen que en 1830 (con apenas catorce años) se negó al matrimonio que le habían concertado, y perdió la herencia de su abuelo.

Dicen que en el año 1836 partió con su familia para España (aunque pasarón un tiempo recorriendo el sur de Francia); y dicen también que en ese viaje compuso algunos de sus versos más conocidos…

Dicen también que cuando llegaron a España, se establecieron en La Coruña, y de allí se trasladaron a Sevilla, dónde empezó a publicar versos en algunos periódicos con el pseudónimo de “La Peregrina”.

Dicen que fue en el año 1839, cuando conoció en Sevilla a Ignacio de Cepeda y Alcalde, que por entonces estudiaba leyes, y que hay quien dice que fue el gran amor de su vida… con el que dicen también que mantuvo una relación tormentosa, y que no era correspondida como ella habría querido… A la muerte de él, publicó sus cartas.

Dicen que en 1840 se estrenó en Sevilla su comedia “Leoncia”, y que tuvo una buena acogida… ese mismo año se trasladó a Madrid, donde conoció a otros escritores de la época, y que allí publicó su primer libro titulado: “Poesías”.

Dicen que en el año 1841 se publicó “Sab” (su primera novela), a la que siguieron “Dos mujeres” y “Guatimozín”…

Dicen que en el año 1844 estrena por primera vez en Madrid, la obra “Munio Alfonso”… y dicen que ese mismo año conoció al también poeta Gabriel García Tassara, con el que mantuvo una relación, cuanto menos complicada, y que se complicaría mas, al quedarse ella embarazada y no querer él casarse con ella, lo que en el Madrid de la época, no era lo más recomendable, y menos para una escritora (de hecho hay quien dice que con el poema “Adiós a la lira”, se está despidiendo de la poesía, convencida de que su carrera como escritora se termina, pero no será así…)

Dicen que en 1845 ganó los dos primeros premios de un certamen poético organizado por el Liceo artístico y literario de Madrid, y que fue a partir de ese momento, en el que empezó a figurar entre los escritores de renombre.

Dicen que en abril de ese mismo año nace su hija María (a la que dicen que ella llamaba Brenhilde), que murió con apenas siete meses de vida…

Dicen que un año después, en 1846 se casó con Pedro Sabater, que enfermó al poco tiempo y murió en Burdeos, donde habían viajado buscando una cura… Y entonces Gertrudis se metió en el convento de Nuestra Señora de Loreto, donde residió durante un tiempo.

Dicen que uno de sus mayores éxitos en el teatro lo obtuvo en el año 1849 con el drama bíblico: “Saul”… entre este año y el 1853 estrenó seis obras más de teatro: “Flavio Recaredo” en el 1851; “La verdad vence a las apariencias”, “Errores del corazón”, “El donativo del diablo” y “La hija de las flores” en el 1852; y “La aventurera” en 1853…

Dicen que en el año 1853 presentó su candidatura para uno de los sillones de la Real Academia Española, pero al final el sillón, fue ocupado por un hombre…

Dicen que en 1855 estrenó “Simpatía”, “La hija del rey René” y “Oráculos de Talía o los duendes de palacio”.

Dicen también que en el año 1856 volvió a casarse, con don Domingo Verdugo (político de gran influencia en su época).

En 1848 estrenó “Baltasar” y “Los tres amores”, y dicen que su marido fue herido en una disputa a raíz del estreno de ésta última y que viajaron juntos a Cuba en el año 1859 esperando que en el Caribe, por el clima, se curara.

Dicen que su llegada a Cuba fue muy celebrada, y que incluso la nombraron poetisa nacional en una velada en el Liceo de la Habana. Allí dirigió durante seis meses la revista “Álbum cubano de lo bueno y lo bello”.

Dicen que tras pasar por Nueva York, Londres y París, volvió a Madrid en el año 1863, y que a finales de ese año murió su esposo.

Dicen que coloquialmente la llamaban “Tula”.

Murió en Sevilla el 1 de febrero de 1873, sus restos reposan en el cementerio de San Fernando.





Obras citadas en este blog: