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5.2.12

Wislawa Szymborska. Pensamientos que me asaltan en las calles transitadas

Caras.
Miles de millones de caras en la superficie del mundo.
Aparentemente todas diferentes
de aquellas que ha habido y habrá.
Pero la naturaleza – cualquiera la entiende –
quizá cansada del incesante trabajo
repite sus antiguas ideas
y nos pone caras
de segunda mano.

Igual te cruzas con Arquímedes en vaqueros,
Catalina la Grande con ropa de rebajas,
un faraón con gafas y maletín.

La viuda de un zapatero sin zapatos
de una Varsovia aún pequeña,
el maestro de las cuevas de Altamira
con sus nietas camino del ZOO,
un vándalo peludo yendo al museo
a extasiarse un poco.

Caídos de hace doscientos siglos,
de hace cinco siglos
y de hace medio siglo.
Alguien transportado por aquí en una carroza dorada,
otro en un vagón al exterminio,

Moctezuma, Confucio, Nabucodonosor,
sus ayas, sus lavanderas y Semíramis
hablando sólo en inglés.

Miles de millones de caras en la superficie del mundo.
Tu cara, la mía, la de quién –
no lo sabrás nunca.
Quizá la naturaleza tenga que engañar,
y para llegar a tiempo, y para dar abasto
empieza a pescar lo que anda sepultado
en el espejo del olvido.


De "Aquí"

30.11.11

Wislawa Szymborska. Identificación

Qué bien que hayas venido –dice.
¿Oíste que el jueves se estrelló un avión?
Ajá, pues precisamente por ese asunto
vinieron a buscarme.
Parece que él estaba en la lista de pasajeros.
Y qué, igual se arrepintió.
Me dieron una pastilla para que no me desmayara.
Todo negro, quemado, menos un brazo.
Un jirón de la camisa, el reloj, la alianza.
Me enfurecí, porque seguro que no era de él.
Nunca me haría eso, tener ese aspecto.
Y de esas camisas están llenas las tiendas.
Y ese reloj es un reloj corriente.
Y nuestros nombres en su alianza
son nombres muy comunes.
Qué bien que hayas venido. Siéntate aquí a mi lado.
Es cierto, tendría que haber vuelto el jueves.
Pero quedan muchos jueves todavía este año.
Ahora mismo pongo agua para el té.
Me lavo el pelo, y luego, luego qué,
intentaré despertarme de todo esto.
Qué bien que hayas venido, porque allí hacía frío,
y él en ese saco de dormir de goma,
él, quiero decir, ese pobre infeliz.
Ahora mismo pongo agua para el jueves, me lavo el té,
es que claro, con lo comunes que son nuestros nombres-


De "Aquí"

13.11.11

Wislawa Szymborska. Aquí

No sé cómo será en otras partes
pero aquí en la Tierra hay bastante de todo.
Aquí se fabrican sillas y tristezas,
tijeras, violines, ternura, transistores,
diques, bromas, tazas.

Puede que en otro sitio haya más de todo,
pero por algún motivo no hay pinturas,
cinescopios, empanadillas, pañuelos para las lágrimas.

Aquí hay un sinfín de lugares con sus alrededores.
Algunos te pueden gustar especialmente,
puedes llamarlos a tu manera,
y librarlos del mal.

Puede que en otro sitio haya lugares así,
aunque nadie los encuentre bonitos.

Quizá como en ningún sitio, o en pocos sitios,
aquí tengas un torso separado
y con él los instrumentos necesarios
para añadir los propios a los niños de otros.
Y además brazos, piernas y una cabeza sorprendida.

La ignorancia tiene aquí mucho trabajo,
todo el tiempo cuenta, compara, mide,
saca de ello conclusiones y raíces cuadradas.

Ya, ya sé lo que estás pensando.
Aquí no hay nada duradero,
porque desde siempre hasta siempre está en manos
[de los elementos.
Pero date cuenta: los elementos se cansan rápido
y a veces tienen que descansar mucho
hasta la próxima vez.

Y sé qué más estás pensando.
Guerras, guerras, guerras.
Pero incluso entre las guerras a veces hay pausas.
Firmes – la gente es mala.
Descansen – la gente es buena.
A la voz de firmes se produce devastación.
A la voz de descansen se construyen casas sin descanso
y rápidamente se habitan.

La vida en la tierra sale bastante barata.
Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo.
Por las ilusiones, sólo cuando se pierden.
Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo.

Y por si eso fuera poco,
giras sin billete en un carrusel de planetas,
y junto a éste, de gorra, en un torbellino de galaxias,
en unos tiempos tan vertiginosos
que nada aquí en la Tierra llega ni siquiera a moverse.

Porque mira bien:
la mesa está donde estaba,
en la mesa una carta, colocada como estaba,
a través de la ventana un soplo solamente de aire,
y en las paredes ninguna terrorífica fisura
por la que el viento se te lleve a ninguna parte.


De "Aquí"
   

14.9.11

Wislawa Szymborska. Vermeer

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el mundo
el fin del mundo.

Del poemario "Aquí"