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16.11.13

Anna de Noailles. XLV

Habría podido no conocer nunca
la dura exigencia de ya no ser.
Mas puesto que te callas para siempre,
puesto que tienes los ojos deshechos,
contemplo con un corazón radiante
Esa nada que me aterrorizaba.
-¡Puesto que todo mi miedo a morir
era la angustía de decirte adiós!
  
De "Las pasiones y las tumbas"

11.10.11

Anna de Noailles. Yo no quiero saber...

Yo no quiero saber
si el día es luminoso, o triste, si exacta,
la primavera aún va a volver a ser verde,
si el orgulloso sol lanza un cerco de oro
en los caminos leves de la pista azulada,
si la viva mañana trae su alegre resorte,
o la tarde colores de lino y de amatista,
sé que para los muertos ya ningún tiempo existe:
estoy celosa de los muertos.

De "Las pasiones y las tumbas"

11.8.11

Anna de Noailles. Tarde de verano

Una languidez tierna se extiende en el espacio;
¿Sube hacia ti el olor de la hierba cansada?
Con el húmedo viento vespertino se apena
el jardín; tiembla el agua y se escama en las olas
del estanque y parece que todo tiene miedo;
sale un sabor extraño de los tallos jugosos.
Me coges de la mano y, sin embargo, sientes
que el daño de mi sueño y la calma del tuyo
nos han hecho de golpe ajenos uno al otro;
qué inconsciente y qué débil es nuestro corazón,
las hojas que en los árboles jugaban tienen frío:
mira cómo se pliegan y tiemblan, oscurece,
es el olor a flores cortante cual cuchilla...
el pasado se alza, doloroso, en mi alma,
y andan en torno a ti mis queridos fantasmas.
Mejor era el invierno, me parece; ¿por qué
tiene que renacer siempre la primavera?
¡Qué sencilla y qué breve será la juventud...!
Se quiere tanto amor que no cabe en las manos;
se va quedando siempre en cosas del camino.
Ven a la calma oscura del dormitorio fresco;
ya ves qué duramente nos rechaza el verano;
volvamos y hallaremos un poco de paz ambos.
-Pero el olor a estío se te queda en el pelo
y persiste en mi alma la languidez del día;
¿dónde podríamos ir para estar menos tristes?

De "Las pasiones y las tumbas"

24.6.11

Anna de Noailles. Misión

A mis ojos les dio la luz joven del día
y sentí que el placer era menos sagrado
que mi misión; sin pausa, evitando el descanso,
exalté el universo y el pérfido amor.

-Me habías escogido para que transmitiera
a ese vago infinito que te intriga, oh mundo,
y al que el hombre persigue en un constante acecho,
el secreto aclarado de las cosas y seres.

Cumplía esa misión que era noble y difícil:
el sueño, el dolor, la pasión, el esfuerzo,
el teñido horizonte, las gracias naturales
me invadían el alma y confiaban que en ella
nada perecería del vehemente tesoro...
fui el asilo seguro, la actividad del puerto,
el lazo palpitante que une tierra con nubes,
el negocio divino por el que todo sigue!

-Decidme, ya que os llevo, azur, llama, océano,
ya que voy a morirme, ¿qué le diré a la nada?

De "Las pasiones y las tumbas"

    

22.1.07

Anna de Noailles

Anna, condesa Mathieu de Noailles (nacida princesa Anna Elisabeth Bibesco- Bassaraba de Brancovan; París, 15 de noviembre de 1876 – 30 de abril de 1933 (56 años), fue una poetisa francesa de origen rumano.



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