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7.12.12

Willa Cather. Una muerte en el desierto

-Sí que lo amé -respondió ella, cerrando los ojos-. No se imagina el consuelo que supone para mí que usted sepa cuanto le quise; el alivio que me produce poder contárselo a alguien.
   
De "Una muerte en el desierto"
uno de los cuentos de "Juventud y la radiante Medusa"
De "Los libros de cuentos".

30.9.12

Willa Cather. La anciana señora Harris

La señora Rosen pensaba que aquella anciana era siempre majestuosa, aunque uno no sabría decir por qué. Tal vez fuera el modo tan sencillo, resignado y desvalido de sostener la cabeza o la gravedad de sus grandes y hundidos ojos pardos, de un cálido marrón rojizo, aunque su mirada, siempre directa, no parecía que pidiese ni esperase nada. No eran ojos fríos, sino inescrutables, sin el brillo encendido de oa comunicación.

de "La anciana señora Harris"
uno de los cuentos de "Oscuros destinos"
de "Los libros de cuentos"

1.8.12

Willa Cather. Antes del desayuno

   "Yo soy una nulidad en lo que a ciencia se refiere. Empecé a trabajar a los trece años y no recibí ninguna educación. Desde luego, hay hombres de negocios que leen libros de ciencia, pero yo tengo que batallar mucho con informes y números, así que cuando leo algo me gusta que sea algo humano, o sea, los viejos muchachos: Scott, Dickens y Fielding me divierten mucho."

De "Antes del desayuno"
uno de los cuentos de "La anciana belleza y otros relatos"
de "Los libros de cuentos"
  

24.7.12

Willa Cather. La anciana señora Harris

   "La señora Templeton no lo entendió inmediatamente. La habían educado en la creencia de que a un invitado hay que darle todo lo que uno tiene, incluso si es tu peor enemigo, y en la seguridad de que hacer que alguien se sienta violento es un error espantoso y humillante. Se sentía herida sin saber por qué, pero, a lo largo de la noche, fue creciendo en ella la sensación de que aquella era otra de esas embestidas del mundo exterior que no podía comprender."

de "La anciana señora Harris"
uno de los cuentos de "Oscuros destinos"
de "Los libros de cuentos"

17.7.12

Willa Cather. Consejos del médico

   "Recuerde, dos horas en la cama después de comer con todas las ventanas abiertas. Lea algo entretenido, pero no emocionante; algún autor británico sencillito; nada abandonné."

De "Escándalo"
Uno de los cuentos de "Juventud y la radiante Medusa"
de "Los libros de cuentos"
  

10.7.12

Willa Cather. Flavia y sus artistas

   "A medida que el tren se acercaba a Tarrytown, Imogen Willard empezaba a preguntarse por qué demonios había aceptado la invitación a la fiesta de Flavia. Desde que salió de la ciudad, no había sentido el más mínimo entusiasmo: notaba que su intención inicial se desvanecía y era sustituida por una corriente de fría indecisión, tras la cual buscaba en vano el motivo que le había inducido a aceptar la invitación.
   Tal vez fuera una vaga curiosidad por ver al marido de Flavia, el hombre que había sido el mago de su infancia y el héroe de innumerables cuentos de Las mil y una noches; tal vez, el deseo de ver a monsier Roux, a quien Flavia había anunciado como la atracción especial de aquella ocasión, o, quizá, el deseo de estudiar a aquella extraordinaria mujer en su propio ambiente."

De "Flavia y sus artistas"
Uno de los cuentos de "El jardín del Troll"
De "Los libros de cuentos"

23.5.12

Willa Cather. El caso de Paul

   "Era la tarde que Paul tenía que comparecer ante el profesorado del instituto Pittsburg para dar razón de sus diversas faltas. Lo habían expulsado temporalmente hacía una semana, y su padre se había presentado en el despacho del director y confesado su perplejidad respecto a su hijo. Paul entró sonriente y afable en la sala de profesores."

De "El caso de Paul"