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25.10.20

Gloria Steinem cita a Mary McCarthy

En su novela The Company She Keeps [La compañía que ella cultiva], Mary McCarthy describe este fenómeno en su protagonista: "Entonces, por primera vez advirtió cuán extrema era su propia situación, comprendió que era una falta de amor por sí misma lo que la obligaba a aferrarse a ciegas al amor de otros, con la esperanza de llegar a amarse a través de ellos, adoptando sus sentimientos como propios, como la luna brilla con luz prestada. También ella era un planeta muerto."


De "Revolución desde dentro"
    

9.9.20

Mary McCarthy. Memorias de una joven católica

Al lector

He recopilado estos recuerdos lentamente, en el curso de varios años. Algunos lectores, por haberlos leído en una revista, han estimado que eran relatos literarios. La creencia de que me los he "inventado" está sorprendentemente generalizada, incluso entre personas que me conocen. "Esa abuela judía...", me han dicho en tono de escéptica burla algunos amigos judíos, como queriendo expresar: "Vamos, vamos, no pretenderás que creamos que tu abuela era realmente judía..." Pues realmente lo era, y realmente tuve un tío malévolo que solía darme azotes, a pesar de lo cual más de una vez, después de haber intervenido en un acto público, se me ha acercado un sonriente desconocido que me ha invitado a confesar que el "tío Myers" era fruto de la fantasía. No comprendo cuál puede ser la base de estas dudas. 


Al principio de "Memorias de una joven católica"
   

16.12.19

Mary McCarthy. Libros de verdad

-Sacaría de la biblioteca libros de verdad.
-A qué te refieres con libros de verdad? -preguntó Norine y echó un cauteloso vistazo a su estantería.
-Literatura -repuso Helena-. Jane Austen. George Eliot. Flaubert. Lady Murasaki. Dickens. Shakespeare. Sofócles. Aristófanes. Swift.
-Pero esos no son fundamentales para el socialismo -opino Norine arrugando el ceño.
-Mejor me lo pones -contestó Helena.


De "El grupo"
    

3.10.19

Mary McCarthy. Una lúgubre cadena de consecuencias...

Por un momento, bajo la dura luz del norte, oscurecida por las largas sombras de las montañas, percibió la vida como una lúgubre cadena de consecuencias en la que nada se perdía, se olvidaba, se perdonaba ni se redimía, en la que el pasado era inalterable y el presente se le escapaba (contrariamente a lo que le dictaba su instinto, es decir, que el pasado podía cambiarse y las acciones, como las palabras, podían "retirarse"). Casi gritó de dolor cuando sintió el mordisco de aquella verdad inadmisible y comprendió que, literalmente, resultaba imposible borrar los acontecimientos de la media hora anterior. Solo había experimentado aquella impotencia, culpa y desolación en sus pesadillas y. como, por supuesto, siempre acababa por despertarse, había considerado, erróneamente, que el mal no era más que un sueño. Por primera vez, su naturaleza impulsiva y cándida se encontraba a solas en un clima frío e indolente en el que no bastaba con decir "Te he estropeado la mañana" para rebatir la verdad de que, efectivamente, así había sido.
   
   
De "El oasis"
    



26.6.19

Mary McCarthy. El grupo

En junio de 1933, una semana después de su graduación en Vassar, Kay Leiland Strong, la primera en dar la vuelta a la mesa en la cena de compañeras de curso, contraía matrimonio con Harald Petersen, graduado en Reed, promoción de 1927. 


Principio de "El grupo"
   

26.1.18

Mary McCarthy. Sobre Macbeth

A qué se debe, pues, que Lady Macbeth nos parezca un monstruo y Macbeth no? En parte a que es una mujer y se ha "de-sexuado" a sí misma, lo cual la convierte en un monstruo por definición. También a que la perspectiva del asesinato despierta en ella una excitación histérica, como el descubrir en una tienda algún objeto (un collar de esmeraldas o un visón) que Macbeth puede darle y que representará una "sublimación" de todos los deseos reprimidos que no puede satisfacer. Se comporta como si Macbeth, con su debilidad, la privara a ella de realizarse a sí misma: el ejercicio no obstaculizado de su voluntad es el voluptuoso fin que ella busca. Por esto desdeña los escrúpulos, los frenos internos para sus rugientes motores. A diferencia de Macbeth, no finge tener conciencia, aunque, curiosamente, en ella es esta actitud lo que constituye una ficción, según revela la escena del sonambulismo. Después del crimen, su voluntad, saciada, cede: el diablo la ha llevado hasta el clímax y la ha abandonado.

De "El general Macbeth"
En "Escrito en la pared y otros ensayos literarios"
    

5.10.17

Mary McCarthy. Una vida encantada

John Sinnott se hizo un corte en la mano intentando abrir una ventana atascada en el cuarto de baño de la planta baja. Hacía un mes que estaban instalados en su casa recién comprada, y john andaba todavía atareado en pequeñas reparaciones. Antes de vivir ellos, la habían alquilado para el verano, y el inquilino había dejado una hilera de quemaduras de cigarrillo en la mesilla del baño de arriba, una gran mancha de grasa en la alfombra del comedor (donde había dejado caer una fuente de steaks), un vidrio de ventana roto, y en la blanca mesa de escritorio de Martha Sinnott una mancha de tinta diga, según decía ella, de Martín Lutero.


Principio de "Una vida encantada"
   

24.7.06

Mary McCarthy

Mary McCarthy (Seattle, Washington, Estados Unidos, 21 de junio de 1912 - Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, 25 de octubre de 1989) fue una novelista y ensayista norteamericana.


Obras citadas en este blog: