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7.1.25

Jeanette Winterson. Escrito en el cuerpo

Por qué la pérdida es la medida del amor?
Hace meses que no llueve. Los árboles exploran bajo tierra, envían reservas de raíces al seno de la tierra reseca, raíces como cuchillas para abrir cualquier arteria llena de agua.


Principio de "Escrito en el cuerpo"
    

24.12.24

Jeanette Winterson. Creamos nuestras propias tradiciones

"Creamos nuestras propias tradiciones."
La Nochebuena es gélida. El cielo está despejado. Las estrellas parecen campanas. El día es corto y el fuego está encendido. Reinan la paz y la ilusión. 
Así es en mi imaginación. Da igual cómo sea en realidad. Por lo general llueve, o hay atascos en el centro, o la cena no está preparada, o falta envolver los regalos, y otra vez son sales de baño para tu tía. 


De "Mi salmón ahumado de Nochebuena con champán"
En "Días de Navidad"
     

21.10.24

Jeanette Winterson. Planeta Azul

Este nuevo mundo pesa un attogramo. Sin embargo, todo tiene un tamaño experimental: es invisiblemente diminuto o ambiguamente inmenso. Hay en él hojas que han crecido como ciudades y pájaros que anidan en la concha de un berberecho. Huellas de garras de largos dedos, profundas como pesadillas, salpican la blanca arena y hay charcas rocosas en los huecos de manos surcadas por aletas de peces invisibles.


Principio de "Planeta Azul"
    

7.2.24

Jeanette Winterson. Volverás?...

"Volverás?", preguntó. Sí, mañana, bajo las farolas de sodio de la calle, bajo el tictac del reloj. Bajo el peso de mis obligaciones, mi historia, mis miedos, este ahora. Este presente gaseoso y vertiginoso que todo lo consume. No permitiré que el tiempo me mienta. No escucharé las voces muertas ni el dolor no nacido. El "Y si?" no tiene ningún poder frente al "Y si no?". En lo que a ti se refiere, el "no" es insoportable. He de tenerte. Dejemos parlotear a los antirrománticos de ojos burlones. El amor no es el aceite ni yo la máquina. El amor eres tú y aquí estoy yo. Ahora. 


De "La poética del sexo"
En "El mundo y otros lugares"
    

19.7.23

Jeanette Winterson. La mujer de púrpura

Pendle

El Norte es el lugar oscuro.
Es peligroso ser enterrado en la cara norte de la iglesia, y la Puerta Norte es el paso de los Muertos.
El norte de Inglaterra es indómito. Puede ser sometido pero no domesticado. Lancashire es la parte salvaje de lo indómito.
Pendle Forest fue en su día un terreno de caza, aunque hay quien dice que el cazador es la colina: viva bajo su capa negra y verde, recortada como la piel de un animal.


Principio de "La mujer de púrpura"
   

16.12.22

Jeanette Winterson. Gracias a Dios que su apellido era Austen...

La biblioteca contenía todos los clásicos de la literatura inglesa, y algunas sorpresas como Gertrude Stein. No tenía ni idea de qué leer ni en qué orden, así que simplemente comencé por orden alfabético. Gracias a Dios que su apellido era Austen...


De "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?"
    

5.10.22

Jeanette Winterson. La niña del faro

Mi madre me llamó Silver. Nací mitad metal precioso y mitad pirata.

No tengo padre. No hay nada extraordinario en eso. Incluso los niños que tienen padre a menudo se sorprenden al verlos. El mío llegó del mar y fue en el mar donde desapareció. Era tripulante de un barco pesquero que ancló en nuestro puerto una noche en que las olas rompían como el cristal oscuro. El descascarillado casco de su barco le permitió permanecer en tierra el tiempo suficiente para echar el ancla en el interior de mi madre.
Los bancos de bebés se lelearon por la vida.
Gané yo.


Principio de "La niña del faro"
    

4.10.22

Jeanette Winterson. Citas al principio de "La niña del faro"

Recuerda que hay que morir.
 
MURIEL SPARK


Recuerda que hay que vivir.

ALI SMITH


Citas al principio de "La niña del faro"
    

27.8.22

Jeanette Winterson cita un poema de Thomas Hardy

Yo repetía un poema de Thomas Hardy en mi mente:

Nunca decir adiós
ni susurrarme una suave llamada,
ni murmurar un deseo por una palabra, mientras yo
veía la mañana endurecerse sobre la pared,
impasible, ignorando
que tu gran partida
tenía lugar en ese momento, alterándolo todo.


De "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?"
    

27.11.21

Jeanette Winterson. 27 días de compras para Navidad

Cualquiera podía ver la pantalla electrónica. Daba más miedo que la que nunca paraba de calcular la deuda nacional. Ésta decía: FALTAN 27 DÍAS DE COMPRAS PARA NAVIDAD. 
Lo mismo podía haber dicho: FALTAN 27 DÍAS DE COMPRAS PARA EL APOCALIPSIS. El frenesí era idéntico: la precipitación para comprar un montón de cosas que ni necesitabas ni podías permitirte. Cosas tan poco deseadas que se daban como regalo, esa extraña palabra, un significante que significa "decepción que se puede sostener en la mano".


De "La primera Navidad de O'Brien"
En "Días de Navidad"
        

9.11.21

Jeanette Winterson cita un poema de Anne Sexton

Recito en mi cabeza el poema de Anne Sexton, el último de su colección The Awful Rowing toward God (1975). Es el que se titula "Se acabó el remar". Ella se sienta con Dios y...
"Adelante!", dice Él, así que
nos sentamos en las rocas junto al mar
y jugamos -puede ser cierto-
una partida de póquer.
Va con su apuesta.
Gano yo porque tengo una escalera real.
Gana Él porque tiene cinco ases.
Se anunció que había un comodín
pero no lo oí 
debido a lo intimidada que estaba
mientras Él barajaba y repartía.
Cuando Él pone sobre la mesa sus cinco ases
y yo sonrío por mi escalera real,
Él empieza a reír,
la risa sale como una espiral de Su boca
hasta la mía,
una risa tal que Él se dobla sobre mí 
riéndose con un coro de alegría por nuestros dos triunfos.
Entonces me río, el muelle de pescadores se ríe,
el mar se ríe. La Isla se ríe.
El Absurdo se ríe.

Querido crupier,
yo, con mi escalera real,
te amo por tu comodín,
esa carcajada indomable, eterna, salida de las entrañas,
y dichoso amor.

Y dichoso amor. Sí. Siempre.


De "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?"
    

28.10.21

Jeanette Winterson. Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?

Cuando mi madre se enfadaba conmigo, algo que sucedía con frecuencia, decía: "El Demonio nos llevó a la cuna equivocada".
La imagen de Satanás aparcando por un rato la Guerra Fría y el macartismo para visitar Manchester en 1960 -propósito de la visita: engañar a la señora Winterson- es de una comicidad extravagante. Mi madre era una depresiva extravagante; una mujer que guardaba un revólver en el cajón de los trapos, y las balas en una lata de abrillantador. Una mujer que permanecía toda la noche en vela preparando tartas para no tener que dormir en la misma cama que mi padre. Una mujer con prolapso, problemas de tiroides, insuficiencias cardiacas, una pierna ulcerada que nunca sanaba y dos juegos de dentaduras postizas: una mate para ponerse a diario y otra perlada para las "ocasiones".
Desconozco por qué no quiso/no pudo tener hijos. Sólo sé que me adoptó porque quería una amiga (no tenía ninguna), y porque fui para ella como una bengala lanzada al mundo -un modo de decir que ella estaba ahí-, una especia de X en el mapa.


Principio de "Por qué ser feliz cuando puedes ser normal"
   

29.12.20

Jeanette Winterson cita a Christina Rossetti

En el más admirado de todos los villancicos, la poeta Christina Rossetti plantea la cuestión de qué podemos dar que no sea dinero, ni poder, ni éxito, ni talento:

     Siendo tan pobre, qué puedo darle yo?
     Le daría un cordero si fuera pastor. 
     Y si Rey Mago fuese, le daría otro don. 
     Mas yo, qué he de darle?
     Le daré el corazón. 

Nos damos. Nos damos a los demás. Nos damos a nosotros mismos. Damos. 



De "Pascua de Navidad"
En "Días de Navidad"
       

17.6.19

Jeanette Winterson. Historia de la hermana mayor de las doce princesas bailarinas

   Mis hermanas y yo dormíamos en la misma habitación, más estrecha que un río nuevo y más larga que la barba del profeta.
   Ya te puedes imaginar el tipo de alojamiento de que disponíamos. 
   Dormíamos en lechos blancos, con sábanas blancas, la luna se colaba por la ventana y dibujaba sombras blancas en el suelo.
   Cada noche volábamos de esa habitación a una ciudad plateada en la que nadie comía ni bebía. El pueblo se dedicaba al baile. Destrozábamos nuestros vestidos y zapatillas bailando y por la mañana, cuando nuestro padre venía a despertarnos, estábamos tan dormidas que era imposible adivinar dónde habíamos estado o cómo habíamos llegado.
   Como sabes, al final un príncipe listillo nos vio salir volando por la ventana. Le habíamos dado una poción para dormir, pero en lugar de bebérsela lo simuló. Tenía once hermanos y a todas nos dieron en matrimonio, una para cada hermano. Como dicen los cuentos, vivimos felices y comimos perdices. Nosotras sí, pero no con nuestros maridos.
   Siempre me ha gustado nadar y un día que estaba en alta mar llegué a una cueva de corales y vi a una sirena que peinaba sus cabellos. Me enamoré de ella en ese instante y después de unos meses de encuentros ilícitos, durante los cuales mi marido se quejó constantemente de que yo apestaba a pescado, huí y comencé a vivir con ella en perfecta y salobre dicha.
   Durante varios años no supe de mis hermanas hasta que, por una extraña casualidad, descubrí que de un modo u otro todas nos habíamos separado de los gloriosos príncipes y vivíamos dispersas, de acuerdo con nuestros gustos.
   Compramos esta casa y la compartimos. A medida que avances encontrarás a mis hermanas. Como puedes ver, yo moro en el pozo.


De "Espejismos"
    

31.12.18

Jeanette Winterson. Felicitación navideña de la autora

Así que pon una vela a los muertos. 
Y pon una vela a los milagros, por improbables que sean, y ruega para poder reconocer el tuyo. 
Y pon una vela a los vivos; al mundo de la amistad y de la familia que tanto significa. 
Y pon una vela al futuro, que puede ocurrir y no ser engullido por la oscuridad. 
Y pon una vela al amor. 
Al amor afortunado. 


De "Felicitación navideña de la autora"
En "Días de Navidad"
     

27.8.18

Jeanette Winterson. En la biblioteca me sentí mejor...

En la biblioteca me sentí mejor, podías confiar en las palabras y mirarlas hasta comprenderlas, no cambiaban en mitad de la frase, como hace la gente, así que era más fácil detectar una mentira.


De "Fruta prohibida"
     

14.11.17

Jeanette Winterson. Fruta Prohibida

Como la mayoría de las personas, viví mucho tiempo con mi madre y con mi padre. A mi padre le gustaba ver los combates de lucha libre y a mi madre discutir de lo que fuera. Mi madre ocupaba el rincón de los inocentes y eso era lo único que contaba.
Tendía a secar las sábanas más grandes los días más ventosos. Quería que los mormones llamaran a la puerta. en una ciudad proletaria colgó de la ventana una foto del candidato conservador en plena campaña electoral.
En su vida oyó hablar de sentimientos contradictorios. Existían los amigos y los enemigos.

Los enemigos eran: El demonio (en todas sus manifestaciones)
                   Los-de-al-lado
                   El sexo (en todas sus manifestaciones)
                   Las babosas
Los amigos eran:   Dios
                   Nuestra perra
                   Tía Madge
                   Las novelas de Charlotte Brontë
                   Las pastillas contra las babosas

y yo, al menos al principio. Me habían criado para sumarme a ella en el concurso de tópicos con el Resto del Mundo. Tenía una actitud misteriosa hacia la procreación; no se trataba de que no pudiera sino, más bien, de que no quería. La amargó mucho que la virgen María se le anticipara. Por eso decidió que su mejor opción era adoptar una expósita: yo.


Principio de "Fruta prohibida"