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28.5.24

Elizabeth von Arnim. Todos los perros de mi vida

Para empezar, me gustaría decir que, aunque los padres, los maridos, los hijos, los amantes y los amigos están muy bien, no son perros. En el transcurso de mi vida he sido todo ello -excepto que en lugar de marido he sido esposa-, y sé de lo que hablo, conozco muy bien los altibajos, esos altibajos diarios, que a veces se dan casi a cada hora en los que son más sensibles, y que parecen acompañar inevitablemente a los amores humanos.
Los perros están libres de esas fluctuaciones. Cuando aman, aman con todas sus fuerzas, sin vacilaciones, hasta su último aliento.
Así es como quiero ser amada.
Por ello, voy a escribir sobre perros.


Principio de "Todos los perros de mi vida"
    

5.10.23

Elizabeth von Arnim. Expiación

Milly estaba sentada en una silla, sin moverse, con la cara redonda y pálida vacía de toda expresión. No dejaba de mirarse las manos, que le caían -como si no le perteneciesen- entrelazadas, rollizas e inertes sobre el regazo negro. Llevaba así, sentada en silencio y mirándose las manos, desde que ocurrió. 
-Espabílenla -habia dicho el médico cuando los parientes del pobre Ernest le hicieron notar tal conducta. Pero en vano lo intentaron todas sus cuñadas en grupo; ella siguió muda, inmóvil, mirándose las manos entrelazadas sobre el regazo negro.
-Si al menos llorase... -se decían los Bott unos a otros.
-Llorar le vendría muy bien -convenían los demás.
Pero Milly no lloraba. Tampoco hablaba, salvo para murmurar con su dulce voz cada vez que un familiar compasivo y doliente le acariciaba el brazo o, desde detrás de su silla, le rozaba la cabeza gacha.
-Qué amables sois todos.
Quién no iba a ser amable con la pobre Milly en su duelo?


Principio de "Expiación"
    

21.6.19

Elizabeth von Arnim. Amor

La primera vez que se vieron, aunque no lo sabían porque no eran conscientes de la presencia del otro, fue en La hora inmortal, que se representaba entonces con escasísimo público allá en King's Cross; pero ambos iban tan a menudo y la audiencia era en aquella época tan visible por lo poco numerosa, y había tanto espacio para que se acomodasen, que muy pronto la gente que iba con frecuencia empezó a conocerse de vista, y se sentían amables e inclinados a saludarse con la cabeza y sonreír, y esto también les ocurría a Christopher y Catherine.


Principio de "Amor"
    

2.10.18

Elizabeth von Arnim. El señor Skeffington

Fanny, que se había casado con un tal señor Skeffington y de quien hacía ya tiempo se había divorciado por razones que a ella le parecían de peso, después de largos años sin haberle dedicado un solo pensamiento comenzó, para su sorpresa, a pensar en él con mucha frecuencia. Si cerraba los ojos lo veía detrás de la fuente de pescado del desayuno y no pasó mucho tiempo antes de que, aun sin cerrarlos, lo viera detrás de casi cualquier cosa.


Principio de "El señor Skeffington"
     

24.12.17

Elizabeth von Arnim. Creo que ahora está de moda ver la Navidad como un aburrimiento bastante vulgar...

Creo que ahora está de moda ver la Navidad como un aburrimiento bastante vulgar y como una época del año en que se supone que debes atiborrarte y estar feliz sin causa justificada. De hecho, a mí me parece una de las tradiciones más bonitas y poéticas si se mira desde el punto de vista adecuado y, después de haber sido más o menos desagradable con otra gente durante todo el año, es una bendición verse obligada a ser amistosa en ese día concreto, y resulta verdaderamente delicioso poder hacer regalos sin verse acosada por la sensación de que estás malacostumbrando a quienes los reciben y que sufrirán por ello en el futuro.


De "Elizabeth y su jardín alemán"
   

31.8.17

Elizabeth von Arnim. Extremadamente excéntrica

La gente que me rodea está convencida de que soy, para ponerlo de la manera más suave posible, extremadamente excéntrica, pues ya corre la voz de que me paso el día fuera con un libro y que no hay un mortal que me haya visto cosiendo o cocinando. Pero para qué cocinar cuando se puede conseguir a alguien que te cocine? Y en lo que respecta a coser, las criadas pondrán el dobladillo a las sábanas mejor y con más presteza de como yo pudiera hacerlo; además, todos esos complicados trabajos de aguja no son más que inventos del diablo para impedir que las necias pongan sus sentidos en cosas más sabias.


De "Elizabeth y su jardín alemán"
    

30.1.17

Elizabeth von Arnim. Elizabeth y su jardín alemán


7 de mayo

Adoro mi jardín. Ahora estoy en él, escribiendo en el encanto del atardecer, interrumpida continuamente por los mosquitos y por la tentación de pararme a contemplar la maravilla de las tiernas hojas verdes recién bañadas por una fría lluvia.


Principio de "Elizabeth y su jardín alemán"
   

18.6.15

Elizabeth von Arnim. Los libros que leía la gente...

De pronto la señorita Entwhistle se sintió incómoda. Dejó el libro que tenía en las manos y las apoyó sobre las piernas. Echó una mirada por la ventana, hacia las colinas del otro lado del río. Sintió como si hubiera estado husmeando en lo ajeno de forma imperdonable. Los libros que leía la gente... había algo que resultara más revelador? No, se negó a seguir examinando los libros de Vera.


De "Vera"

27.11.14

Elizabeth von Arnim. Abril encantado

Comenzó en un club de mujeres en Londres una tarde de febrero -un club desagradable y una tarde triste-, cuando Mrs. Wilkins, que había bajado desde Hampstead de compras y había almorzado en su club, cogió The Times de la mesa situada en el salón de fumar y, al recorrer con mirada indiferente la columna de los Anuncios Personales, vio lo siguiente: 
Para aquellos que aprecian las glicinas y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano amueblado durante el mes de abril. Permanecen los sirvientes necesarios. Z, Apartado 100, The Times. 

 Principio de "Abril encantado"

27.9.07

Elizabeth von Arnim

Elizabeth von Arnim, de soltera Mary Annette Beauchamp (Sídney, Australia, 31 de agosto de 1866 - Estados Unidos, 9 de febrero de 1941) fue una escritora británica.