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25.11.23

María de Zayas. A un diluvio la tierra condenada

A un diluvio la tierra condenada, 
que toda se anegaba en sus enojos,
ríos fuera de madre eran sus ojos,
porque ya son las nubes mar airada.
La dulce Filomena retirada,
como no ve del sol los rayos rojos,
no le rinde canciones en despojos,
por verse sin su luz desconsolada.
Progne lamenta, el ruiseñor no canta,
sin belleza y olor están las flores,
y estando todo triste de este modo,
con tanta luz, que al mismo sol espanta,
toda donaire, discreción y amores,
salió Belisa, y se serenó todo.


En "Poéticas. Antología de mujeres del siglo XVII"
    

12.11.18

Carmen Martín Gaite. Dos citas de María de Zayas y Sotomayor

Precisamente en la literatura escrita por mujeres se encuentran a veces protestas más o menos veladas contra las dificultades que los hombres ponían a su instrucción. En el siglo XVII, María de Zayas y Sotomayor dejó escrito:
Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de honra y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas y por libros almohadillas.
Y en otro lugar de sus Novelas amorosas y ejemplares, se quejaba en los siguiente términos:
La verdadera causa de no ser las mujeres doctas no es defecto de caudal sino falta de aplicación, porque si en nuestra crianza, como nos ponen el cambray en las almohadillas y los dibujos en el bastidor, nos dieran libros y preceptores, fuéramos tan aptas para los puestos como los hombres.


De "Desde la ventana"
     

21.5.18

María de Zayas y Sotomayor. Goce su libertad

Goce su libertad el que ha tenido
voluntad y sentidos en cadena;
y el condenado en amorosa pena
el dudoso favor que ha prevenido.

En dulces lazos, pues leal ha sido,
de mil gustos de amor el alma llena
el que tuvo su bien en tierra ajena
triunfe de ausencia, sin temor de olvido.

Vida el amado sin favor celoso;
y venza su desdén el despreciado,
logre sus esperanzas el que espera.

Con su dicha se alegre el venturoso
y con su prenda el victorioso amado;
y el que amare imposible cual yo, muera.


En "Safo en Castilla"
     

2.5.16

María de Zayas. Amar el día...

Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.

Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
tener valiente entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.

Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.

Tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.


De la Antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez

25.12.12

María de Zayas. Introducción

   Juntaronse a entretener a Lisis, hermoso milagro de la naturaleza y prodigioso asombro de esta corte, a quien mas atrevidas cuartadas tenían rendidas sus hermosas prendas, la hermosa Lisarda, la discreta Matilde, la graciosa Nise y la sabia Filis, todas nobles, ricas, hermosas y amigas, una tarde de las cortas de diciembre, cuando los hielos y terribles nieves dan causa a guardar las casas y gozar de los prevenidos braseros, que en competencia del mes de julio quieren hacer tiro a las cantimploras y lisonjear las damas para que no echen menos el prado, el río y las demás holguras que en Madrid se usan. Pues como fuese tan cerca de Navidad, tiempo alegre y digno de solenizarse con fiestas, juegos y burlas, habiendo gastado la tarde en honestos y regocijados coloquios, por que Lisis con la agradable conversación de sus amigas no sintiese el enfadoso mal concertaron entre sí un sarao [y] entretenimiento para la Nochebuena y los demás días de Pascua
Principio de las "Novelas amorosas y ejemplares"

12.11.12

María de Zayas. Qué rigores y castigos son estos, amor...

   ¿Qué rigores y castigos son éstos, amor, con que así consumes y acabas mi paciencia? ¿Cómo tratas tan mal a los que te sirven y atormentas a los que te obedecen? ¿En qué te ofende mi constancia? ¿En qué te desagrada mi firmeza, que así gustaste de traerme al punto en que estoy, derribándone del dichoso estado que gozaba, cuando con las inocencias de la niñez no me privabas de lo que ahora, que la discreción sabe conocer y estimar, me hizo perder mi desdicha? ¿Con qué te alientas esperanza mía?
De "Novelas amorosas y ejemplares"

19.10.12

María de Zayas. Al que leyere


   Quien duda, lector mío, que te causará admiración que una mujer tenga despejo no sólo para escribir un libro, sino para darle a la estampa, que es el crisol donde se averigua la pureza de los ingenios. Porque hasta que los escritores se gozan en las letras de plomo, no tienen valor cierto, por ser tan fáciles de engañar los sentidos, que la fragilidad de la vista suele pasar por oro macizo lo que a la luz del fuego es solamente un pedazo de bronce afeitado. Quien duda, digo otra vez, que habrá muchos que atribuyan a locura esta virtuosa osadía de sacar a la luz mis borrones, siendo mujer, que en opinión de algunos necios es lo mismo que una cosa incapaz. Pero cualquiera, como sea no más de buen cortesano, ni lo tendrá por novedad ni lo murmurara por desatino. Porque si esta materia de que nos componemos los hombres y las mujeres, ya sea una trabazón de fuego y barro, o ya una masa de espíritus y terrones, no tiene más nobleza en ellos que en nosotras; si es una misma la sangre; los sentidos, las potencias y los órganos por donde se obran sus efectos, son unos mismos; la misma alma que ellos, porque las almas no son hombres ni mujeres: qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?


Prólogo a las "Novelas amorosas y ejemplares"

28.5.12

María de Zayas. No es justo...

(...) no es justo que yo fie de mi dicha, porque no me siento más firme que la hermosa doña Isabel, a quien no le aprovecharon tantos trabajos como en el discurso de su desengaño nos refirió, de que mis temores han tenido principio. Considero a Camila, que no le bastó para librarse de una desdicha ser virtuosa, sino que, por no avisar a su esposo, sobre morir, quedó culpada. Roselera, que le avisó, tampoco se libro del castigo. Elena sufrió inocente y murió atormentada. Doña Inés no le valió el privarla el mágico con sus enredos y encantos el juicio; ni a Laurela el engañarla un traidor. Ni a doña Blanca le sirvió de nada su virtud ni candidez. Ni a doña Mencia el ser su amor sin culpa. Ni a doña Ana el no tenerla, ni haber pecado, pues solo por pobre perdió la vida. Beatriz hubo menester todo el favor de la madre de Dios para salvar la vida, acosada de tantos trabajos, y esto no todas le merecemos. Doña Magdalena no le sirvió el ser honesta y virtuosa para librarse de la traición de una infame sierva, de que ninguna en el mundo se puede librar; porque si somos buenas, nos levantan un testimonio, y si ruines, descubren nuestros delitos.

De los "Desengaños amorosos"

27.5.12

María de Zayas. Sanó Lisis...

   "Sano Lisis, convaleció Lisis, y volvió el sol de su hermosura a recobrar nuevos rayos; y apenas la vió don Diego con entera salud, cuando volvió de nuevo a sus pretensiones, hablando a Laura y pidiendo cumpliese la palabra de darle a Lisis por esposa. Comunicó la discreta señora con su hermosa hija lo que don Diego le había propuesto, y la sabia dama dio a su madre la respuesta que se podía esperar de su obediente proceder, añadiendo que, pues se allegaban los alegres días de las carnestolendas y en ellos se habían de celebrar sus bodas, que tenía gusto de que se mantuviese otro entretenido recreo como el pasado, empezando el domingo, para que el último día se desposase, y que le diese licencia para que lo dispusiese. Mucho se alegró su madre con la fiesta que quería hacer Lisis. Concedida facultad para ordenarlo, se dispuso de esta suerte: en primer lugar, que habían de ser las damas las que novelasen (y en esto acertó con la opinión de los hombres, pues siempre tienen a las mujeres por noveleras), y en segundo, que los que refiriesen fuesen casos verdaderos, y que tuviesen nombre de desengaños (en esto no sé si los satisfizo, porque como ellos procuran siempre engañarlas, sienten mucho se desengañen). Fue la pretensión de Lisis en esto volver por la fama de las mujeres (tan postrada y abatida por su mal juicio, que apenas hay quien hable bien de ellas). Y como son los hombres los que presiden en todo, jamás cuentan los malos pagos que dan, sino los que les dan."

De los "Desengaños amorosos"
  

26.5.12

María de Zayas. Para el primer día del año...

   "Para el primer día del año quedó, en la Primera Parte de mi "Entretenido Sarao", concertadas las bodas de la gallarda Lisis con el galán don Diego, tan dichoso en haber merecido esta suerte, como prometían las bellas partes de la hermosa dama, y nuevas fiestas para solemnizarlas con más aplauso."

Principio de los "Desengaños amorosos"

2.5.07

María de Zayas


María de Zayas Sotomayor, (Madrid, 12 de noviembre de 1590 - 1661) fue una novelista española del Siglo de Oro.

***

María de Zayas Sotomayor, nació en Madrid en el año 1590 (hay quien data su nacimiento el 12 noviembre), y poco más sabemos de ella.
Dicen que su madre se llamaba María Barrasa y su padre Fernando de Zayas y Sotomayor y que fue capitán de infantería.
Dicen que es probable que viviera durante su infancia en Nápoles, y también se cree que vivió en Zaragoza ya que allí se publicó parte de su obra, y en Sevilla y en Granada. Incluso hay quien dice que pudo residir un tiempo en Barcelona.
Dicen que como en toda obra literaria, puede haber algo de biográfico, puede que sus obras cuenten su historia... lo que es cierto es que en su obra existe cierta denuncia sobre la opresión que sufrían las mujeres en su época, y el trato que recibían de los hombres.
Dicen que fue en el año 1637, cuando publicó en Zaragoza la primera parte de sus "Novelas amorosas y ejemplares" (diez novelas a la manera del "Decamerón" de Bocaccio, o el "Heptameron" de Margarita de Valois, ya que son historias que cuentan distintos personajes que acuden a una reunión o a una fiesta), y en las que dicen que se nota la influencia de Miguel de Cervantes.
La "Parte segunda del sarao y entretenimientos honestos" (que se reeditaron mas tarde bajo el título de "Desengaños amorosos") se publicó en Barcelona en el año 1647.
Hay quien dice que como Lisis (la protagonista de las novelas de María de Zayas), al final de los Desengaños, decide entrar en un convento, puede que éste fuera el destino de la propia autora... pero se trata de conjeturas, ya que no hay noticias de su entrada en ninguno.
Lo que es seguro es que Doña María de Zayas, fue la primera novelista española de la que tenemos noticia.
No sabemos ni cuando ni donde murió… aunque se suele datar su muerte en torno al año 1661.
Sus novelas siguieron editándose tras su muerte, hasta que en el siglo XVIII, la inquisición las prohibió.

Pd. Dicen que fue Emilia Pardo Bazán, una de las primeras que reivindicó su obra, rescatándola del olvido...




Obras citadas en este blog: