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15.3.24

Rebecca West. No puedo amar a nadie más...

-Aunque, por supuesto, también tengo otras razones para pensar que fuimos felices -dijo Oliver.
-Sí, lo entiendo -asentí.
-Acaso si amas a alguien, no dura para siempre? -preguntó Oliver.
-Para mí sí -dije.
-Para mí también -respondió Oliver-. Tú y yo somos del mismo tipo de persona. Celia está muerta, pero yo todavía la amo. No puedo amar a nadie más.


De "La prima Rosamund"
         

15.3.23

Rebecca West. La sensación de pérdida

Era tan aguda la sensación de esa pérdida que se le cerraron los ojos fuertemente sobre el bolso para que este no se le perdiera también. Era como si no tuviera ya nada en el cuerpo excepto el corazón, al que sentía como de cristal y que se le había roto en mil cortantes fragmentos, los cuales se mantenían juntos como el cristal de la despensa de Radnage Square


De "Cuando los pájaros caen"

21.12.22

Rebecca West. No somos capaces...

No somos capaces de hablar de nuestros amores, no somos capaces de hablar de nuestras propias almas. Es notable que las relaciones humanas no sean más dolorosas de lo que son.


De "La prima Rosamund"
    

5.1.22

Rebecca West. La prima Rosamund

Nada volvió a ser igual de fascinante tras la muerte de mamá y Richard Quin. No puedo pensar en dos personas más felices y entretenidas que Mary y yo tras la boda de Cordelia, cuando nos quedamos solas con nuestra madre, nuestro hermano y Kate, pero aunque perder aquel calor, aquel asombro, aquella alegría fue una tragedia peor que el hambre y la sed, también nos libró de los elementos más crueles del dolor. No nos preguntábamos adónde habían ido nuestros muertos ni pensábamos en que su destino podría haber sido otro que la podredumbre, no aborrecíamos aquella terrible pérdida. Nuestros muertos eran como las constelaciones, tal vez no pudiéramos tocarlos, pero no por eso dudábamos de su existencia.


Principio de "La prima Rosamund"
    

15.3.21

Rebecca West. Me di cuenta también...

Me di cuenta también de que el drama de mi familia había sido escrito por otra persona y que la obra ya había empezado hacía un rato, no tenía por tanto ningún sentido que yo me subiera al escenario y protestara diciendo que no se había dicho la verdad, porque todo el público ya se había hecho una idea por lo que había oído.


De "La familia Aubrey"
    

30.12.20

Rebecca West. La noche interrumpida

El día era tan agradable que me hizo fantasear con la posibilidad de vivir lentamente, igual que se puede tocar un instrumento con lentitud. Fue hace unos cincuenta años, en un barrio de las afueras de Londres, una calurosa tarde de finales de mayo. Yo estaba con mis dos hermanas -Cordelia y mi gemela Mary- y nuestra prima Rosamund, sentada en el cuarto de estar de nuestra casa de Lovegrove. Hacía un calor de pleno verano y la luz se reflejaba en unas tiras color miel en el suelo, el aire que había sobre ellas titilaba repleto de motas de polvo y las abejas zumbaban alrededor de una rama violeta de viburno que había en un florero sobre la repisa de la chimenea. Las cuatro estábamos sumidas en una sensación de tranquilidad que nunca habíamos experimentado antes y que nunca volveríamos a experimentar después, porque al final de aquel trimestre iba a acabar nuestro paso por el colegio y ya habíamos hecho todos los exámenes que habilitaban nuestra entrada al mundo de los adultos. Nos sentíamos tan felices como unas prisioneras que acaban de huir de la cárcel, y es que todas habíamos odiado la infancia. 


Principio de "La noche interrumpida"
    

7.2.20

Rebecca West. La familia Aubrey

Hubo una pausa tan larga que me pregunté si mamá y papá iban a dejarse de hablar para siempre. No es que temiera que se hubiesen peleado, sólo nosotras, las niñas, nos peleábamos, pero se habían quedado ensimismados. Luego papá añadió dubitativo:
-Ya sabes lo mucho que siento todo lo que ha ocurrido este año, querida.
Mamá respondió casi antes de que él terminara.
-No importa en absoluto, dado que en este momento va todo bien. Y seguirá yendo bien, verdad?


Principio de "La familia Aubrey"
    

21.12.19

Rebecca West. El espantoso e incomparable logro de Hitler...

El espantoso e incomparable logro de Hitler fue obligar a Occidente a tomar parte en la más terrible de las guerras sin el sostén de la fe en la victoria.


De "El significado de la traición"
    

21.12.18

Rebecca West. Pero no mirarse significa...

Pero no mirarse significa que ya no hay necesidad de buscarse con los ojos, de alargar las manos ni de juntar los labios, porque la unión es tal que los enamorados ya no son conscientes de ser dos cuerpos.


De "El regreso del soldado"
     

29.12.16

Rebecca West. Sabía que uno debe conocer la verdad

Sabía que uno debe conocer la verdad. Sabía muy bien que cuando uno es adulto debe llevarse a los labios la copa del vino de la verdad que, sin ser dulce como la leche, inunda la boca con su intensidad, y comulgar con la realidad o de lo contrario caminar por siempre encorvado y empequeñecido como un enano.


De "El regreso del soldado"

7.5.15

Rebecca West. Cuando los pájaros caen

Una tarde de uno de los primeros veranos de este siglo, cuando Laura Rowan acababa de cumplir los dieciocho años, estaba sentada bordando un pañuelo en la escalinata entre la terraza de la casa de su padre y los jardines que pertenecían a los residentes de la plaza Radnage. Le gustaba bordar. Era un entretenimiento solitario en el que nadie interfería.


Principio de "Cuando los pájaros caen"

21.12.13

Rebecca West. Recuerda ese dicho de Charles Dickens...

Recuerda ese dicho de Charles Dickens que tan hondamente impresionó a Tolstoi, a saber: "Sea cual sea el poder que nos ha dado la vida, y con independencia de para qué fin, tenía la certeza de que se nos había dado a condición de que la defendiéramos hasta el último aliento".
   
De "El significado de la traición"

2.10.13

Rebecca West. El significado de la traición

Pasé la Segunda Guerra Mundial en una casa de campo, cuidando con cierta inquietud de las tierras de mi marido, una propiedad que nos enfrentó a problemas que hasta entonces no habíamos tenido, y haciendo pequeños trabajos literarios, con los que intenté (con una ambición que hoy me conmueve) que la gran calamidad fuera menos calamitosa. A una hora fija de la noche -no recuerdo la hora exacta-, me sentaba junto a la chimenea del salón y me tomaba la única ginebra con limón que me permitían nuestros suministros, escuchando a un traidor británico llamado William Joyce, que transmitía desde Alemania un boletín por medio del cual pretendía que los británicos dejaran de oponer resistencia a Hitler.
De "El significado de la traición"

21.12.12

Rebecca West. Supongo...

   Supongo que algo que se ha contemplado en compañía de alguien a quien se ama adquiere para siempre una significación especial.

Fragmento de "El regreso del soldado"

29.6.10

Rebecca West. El regreso del soldado

     "Sentí- lo recuerdo ahora con la pequeña punzada de complacencia con la que uno recuerda cualquier premonición que resulta ser cierta, aunque ello suponga un desastre- que una mano fría me oprimía el corazón cuando doblamos la esquina de la casa."

Fragmento de "El regreso del soldado"

6.4.07

Rebecca West

Rebecca West (nacida el 21 de diciembre de 1892 en Kerry, Irlanda y fallecida el 15 de marzo de 1983 en Londres) es el seudónimo de la escritora y periodista Cecily Isabel Fairfield, adoptado de la obra de Ibsen, Rosmersholm.




Obras citadas en este blog: