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3.2.13

Katherine Mansfield. Por qué el amor es ciego

El niño cupido, cansado del día invernal,
sollozaba clamando cielos claros, abiertos,
hasta que ¡niño tonto! perdió los ojos de tanto llorar-
y las violetas nacieron.

De "Té de camomila y otros poemas"

21.8.12

Katherine Mansfield. El abismo

Un abismo de silencio nos separa
yo estoy de un lado del abismo -tú del otro-
no puedo verte ni oírte -pero sé que estás allí-
suelo llamarte por tu nombre infantil
y finjo que el eco de mi grito es tu voz.
Cómo podemos franquear el abismo -nunca hablándonos, tocándonos-
antes pensaba que podríamos llenarlo con nuestras lágrimas,
ahora quiero destrozarlo con nuestra risa.

De "Té de camomila y otros poemas"

5.1.12

Katherine Mansfield. El anillo

Sólo un minúsculo anillo de oro
un eslabón apenas
úsalo y habrás vendido tu corazón
-extraña idea!

Mientras no destelle en tu mano
serás libre.
Lo arrojaré en la arena,
lo echaré al mar?

Cúal fue el mayor pecado de judas,
el beso o el oro?
El amor debe acabar donde empiezan las ventas,
según me han dicho.

No tendremos anillo, ni beso
que traicionar.
Cuando escuches silbar la serpiente
piensa en Eva.


De "Té de camomila y otros poemas"

1.11.11

Katherine Mansfield. Té de manzanilla

Afuera el cielo está encendido de estrellas
un hueco bramido llega del mar
y qué pena las pequeñas flores del almendro.

Nunca imaginé un año atrás
en aquella horrible casucha en la ladera
que bogey y yo estaríamos sentados así
tomando una taza de té de manzanilla.

Leves como plumas vuelan las brujas
el cuerpo de la luna es fácil de ver
sobre una luciérnaga debajo de un junquillo
un duende tuesta una abeja.

Podríamos tener cinco o cincuenta años
estamos tan cómodos, juiciosos, cercanos!
bajo la mesa de la cocina
la rodilla de jack oprime la mía.

Pero los postigos están cerrado el fuego está bajo
gotea la camilla con suavidad
las sombras de la olla en la pared
son negras y redondas y fáciles de ver.


De "Té de camomila y otros poemas"

30.9.11

Katherine Mansfield. Llegada

Parece que me paso la mitad de la vida llegando a hoteles extraños-
y preguntando si puedo irme a la cama enseguida.
Y le molestaría llenarme la bolsa de agua caliente
gracias, es delicioso.
No, no necesitaré nada más-
la puerta extraña se cierra tras la extraña
y entonces me meto entre las sábanas
esperando que las sombras salgan de los rincones
y tejan una telaraña lenta, lenta,
sobre el empapelado más horrible de todos.

De "Té de camomila y otros poemas"

23.9.11

Katherine Mansfield. Soledad

Ahora es la soledad quien viene de noche
en vez del sueño, a sentarse junto a mi cama.
Como una niña cansada espero oír sus pasos,
y la miro mientras sopla la vela suavemente.

Se sienta sin moverse, ni a izquierda ni a derecha
gira, y rendida, rendida deja caer la cabeza.
También ella es vieja; también ella ha peleado la pelea.
Así, con laureles está adornada.

A través de la triste sombra la marea que baja lenta
surca una costa estéril, insatisfecha.
Sopla un viento extraño... después silencio. Estoy lista
para aceptar la soledad, tomarle la mano,
aferrarme a ella, esperando, hasta que la tierra estéril
se llene con el terrible monótono de la lluvia.


De "Té de camomila y otros poemas"