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20.5.26

Sara Mesa. Silencio administrativo

Nota inicial

Este libro surge de un encuentro. Del día en que mi amiga Nuria y yo nos paramos a hablar con una mujer que mendigaba en una calle de Sevilla, y de todo lo que vino después. Es, ante todo, una crónica personal que relata un viaje hacia un mundo que yo desconocía: el de la extrema pobreza y el endemoniado laberinto burocrático por el que se hace pasar a los más necesitados.


Nota inicial del libro "Silencio administrativo"

20.5.25

Sara Mesa. La familia

Mírala desde el ojo del sueño. El pasillo como centro geográfico y frontera. Estancias a los lados. Recórrelo sin ser vista, de una punta a otra. Cruza, de una habitación a la de enfrente, mediante un salto limpio. Arriésgate a entrar. Quizá ya hay alguien dentro, no lo sabes. En caso de que sí, calla, recula. En caso contrario, no eches el cerrojo. No hay cerrojo.


Principio de "La familia"
    

26.5.24

Sara Mesa. El Cárabo

La chica volvió la cabeza desde lo alto de la lona y los vio a todos alrededor de la mesa de pícnic. En la distancia, la conversación era un murmullo inintemigible, como un zumbar de abejas. El sol estaba cayendo y la luz se retiraba de los pinos revelando verdes oscuros y cavidades que habían permanecido ocultas todo el día. 


Principio de "El cárabo"
En el libro "Mala letra"
    

23.5.23

Sara Mesa. Cara de pan

La primera vez la coge tan desprevenida que se sobresalta al verlo. La niña está apoyada en el tronco del árbol, leyendo una revista, cuando oye sus pasos acercándose, el chasquido de las hojas secas al quebrarse, y después lo ve, de pie delante de ella, quizá un poco turbado pero no sorprendido por encontrarla allí, oculta tras los setos. El viejo pide perdón -no quise asustarte!, dice- y después le pregunta qué está leyendo, pero entre una cosa y otra -entre la disculpa y la pregunta- a la niña le da tiempo a reaccionar. Esto, responde mostrándole la revista para chicas. Quizá así -piensa ella-, al ver esa revista que obviamente no es para niñas, creerá que es mayor de lo que es y evitará la temida pregunta -qué haces aquí, a estas horas-, aunque lo cierto es que el viejo se limita a sonreír y a mirar la revista, vacilante. Al principio parece que va a cogerla -sus dedos dudan, se estiran en su dirección-, pero el gesto se deshace y la mano cae a un lado, como muerta. El viejo mira ahora a la niña, otra vez la revista, la niña, el árbol, el pequeño refugio entre los setos, y finalmente habla, y dice: qué cuenta la revista, de qué va. 


Principio de "Cara de pan"
    

25.5.22

Sara Mesa. Cicatriz

Ahí está, dice él. Señala el edificio más alto de la avenida, un bloque de dieciséis plantas viejo y rojizo, con desproporcionados alerones y pequeñas ventanas que espejean bajo el sol.
Se detienen en la acera de enfrente y alzan la cabeza para mirarlo.
Junto a las señales de abandono -cristales rotos, persianas descabalgadas, antiguos anuncios de alquiler-, se distinguen carteles de oficinas aún en funcionamiento


Principio de "Cicatriz"
   

25.5.21

Sara Mesa. Un amor

Al hacerse de noche es cuando cae el peso sobre ella, tan grande que tiene que sentarse para coger aliento.


Principio de "Un amor"