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22.3.20

Eunice Odio. Recepción a un amigo

Lo sigo,
lo precedo en la voz
porque tengo,
como el humo en despoblado,
vocación de acuarela.
   
Cuénteme
cómo son ahí las cosas de consumo:
libros,
rosas,
tintineos de golondrina.
   
Aparte de todo eso
le pregunto
por los mangos geológicos
bordeándolo de pulpa,
y por un río nuevo,
sin mirarlo,
con pueblos de sonido
y longitud de Arcángel. 
   
Dígame algo también sobre el pequeño litoral
donde recientemente el día,
como un celeste animal bifronte,
acampó en dos acuarios
y se llenó de peces.
   
O si lo recibieron unánimes los árboles
como cuando eligieron a la primera alondra del año
y el día de florecer.
   
Resúmame ahora que tiemblo
benignamente
detrás de una golondrina,
ahora que me proponen públicamente
para desnudo de mariposa
y estoy como las rosas
desordenado el aire.
   
   
(De Zona en territorio del alba, 1953)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
   

18.10.17

Eunice Odio. II


   Y será como el árbol plantado
    junto a arroyos de aguas,
    que da su fruto en su tiempo,
    y su hija no cae; y todo lo que
    hace, prosperará.
                                Salmo 1-3

Al borde estoy de herirme y escucharme
ahora que le propongo al polvo una ecuación
para el deslizamiento de la garganta,

Ahora que inauguro mi regreso
junto a mi pequeñez iluminada,

Ahora que me busco revelada
y transida en otros nombres,

Cuando por mí descienden y se agrupan
anchas temperaturas matinales,

Y hay gran fiesta cerval en los caminos.



De "Los elementos terrestres"
En una Antología

18.3.16

Eunice Odio. Aprisionada por la espuma

I

Aprisionada en cárceles de espuma,
en la medida de tu cuerpo,
no veo pasar la noche,
sólo veo el día
que entra por tus axilas transparentes
y te desnuda.

Veo, amor mío,
el lecho donde estamos
y compartimos
las dádivas,
los cielos...
Todo lo que nos negó y afirmó como lo que somos:
mil años de alegría corporal
y materia sin sombra
y palabras
que se dicen diurnamente porque vienen del aire
y hay que oírlas y decirlas
a través de los árboles
y en lo que no se escribe porque aún no se inventa su nombre;
porque su júbilo
todavía no ha sido descubierto
y las flores de su alrededor
aún no son cosas del viento
(aún no han ido a un invierno ni regresado a la primavera).


Poemas publicados en zona franca
En una antología

3.8.14

Eunice Odio. Consumación

Tus brazos
como blancos animales nocturnos
afluyen donde mi alma suavemente golpea.

A mi lado,
como un piano de plata profunda 
parpadea tu voz,
sencilla como el mar cuando está solo
y organiza naufragios de peces y de vino
para la próxima estación del agua.

Luego,
mi amor bajo tu voz resbala,

Mi sexo como el mundo
diluvia y tiene pájaros,

Y me estallan al pecho palomas y desnudos.

Y ya dentro de ti
yo no puedo encontrarme,
cayendo en el camino de mi cuerpo,

Con sumergida y tierna
vocación de espesura,

Con derrumbado aliento
y forma última.

Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.




De la antología "Breviario de los sentidos"

18.10.13

Eunice Odio. Poema séptimo

Germinación


II

Alguien pasa rozándome las venas
y se abre el surco entre la flor y el labio.

Es que llega la noche
en columna de amor y ruiseñores;
su casco azul, lacustre, enjuaga el alba,
baja la niebla por su piel y huyen
roces de pluma herida y madrugada.

Y antes de ser,
para futuro arribo de planeta
tiniebla inaugural,
cristal esquivo,
quietud de sumergidos resplandores,
la noche es de aire y tallo oscurecido.


De "Los elementos terrestres"

23.3.13

Eunice Odio. Poema segundo

Ausencia de amor

I

Amado
en cuyo cuerpo yo reposo,

Cómo será tu sueño
cuando yo te he buscado sin hallarte.

Oh,
amado mío, dulcísimo
como alusión de nardo
entre aromas morenos y distantes,

Cómo será tu pecho cuando te amo.

Cómo será encontrarte cuando es amor tu cuerpo
y tu voz,
un manojo de lámparas.

Amado,
Hoy te he buscado
por entre mi ciudad
y tu ciudad extraña,
donde los edificios
no se alegran al sol,
como frutales conchas
y celestes cabañas.

Y andaba yo
con un crepúsculo enredado entre la lengua,

Con aire de laguna
y ropa de peligro.

Me vio desde su torre
un auriga de jaspe,

Yo te andaba buscando
por entre el verde olor de sus caballos,

Por entre las matronas
con pañales y pájaros;

Y pensando en tu boca
reposan mis ojos,
como palomas diurnas
entre hierbas amargas.

Y te buscaba entonces
por las inmediaciones de mi cuerpo.

Tú me podías llegar
desde el suceso cálido.


II

Amado
Hoy te he buscado sin hallarte
por entre mi ciudad
y tu ciudad extraña,

Junto a alquerías errantes
guardadas por el campo
y de agitado pasto vencidas y entornadas.

Y de pronto llegaste,
huésped de mi alegría,
y me poble de islas
con tu brillante dádiva.

Desde la brisa fresca llegaste
como un niño con un pañuelo blanco

Y la noche volo de sueño entre las ramas,
junto al gozo del agua y el rastro de la abeja.

Amado,
en cuyo cuerpo yo reposo
y en cuyos brazos desemboca mi alma,

Cómo será no hallarte en la distancia,
y llegar a tu cuerpo como los alimentos
reanudados al calor de la gracia
necesaria y perdida.

Estar donde no estoy más que de paso,
no estar donde tu aliento me contiene
y me desgarra
como una piedra el alma.

Cómo será tener,
de golpe, el cuerpo dividido
y el corazón entre las manos
congregado y solo.

Amado
Hoy te he buscado sin hallarte
por entre mi ciudad y ru ciudad extraña
y no te he hallado.

Cómo será buscarte en la distancia.

De "Los elementos terrestres"

12.12.12

Eunice Odio. Poema primero

Posesión en el sueño


Ven
Amado

Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.

Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.

Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.

Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo,

Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,

Tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,

Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.

Ven

Te probaré con alegría.

Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.

Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fue descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

Ven
te probaré con alegría.

Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.

Te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.
  
De "Los elementos terrestres"
  

3.6.07

Eunice Odio

Eunice Odio (Yolanda Eunice Odio Infante) (San José, Costa Rica, 18 de octubre de 1919 - México, D. F., 23 de marzo de 1974) fue una reconocida poeta latinoamericana.



Obras citadas en este blog: