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29.5.25

Charlotte Mew. La llamada

Desde nuestro asiento junto al fuego
donde hemos dormitado, soñado, observado el resplandor
o amontonado las cenizas, tan quietos que
apenas intuíamos el sol o la lluvia,
allí arriba, brillando mucho las alto
que este fuego nuestro, silencioso y casi apagado.
La pasada noche escuchamos una llamada,
y unos golpecitos en el cristal de la ventana,
y una voz aguda en el aire
y sentí un aliento que nos revolvía los cabellos
y una llama en nuestro interior: algo veloz y sutil,
que nos estremeció por dentro y por fuera: eso fue todo.
Era un ángel brillante, un ángel oscuro? Quién puede saberlo
si no dejó ninguna marca en la nieve,
pero la cadena se rompió de repente,
y la puerta se abrió de par en par
y supimos que no volvería a cerrarse 
y que no podíamos seguir aquí sentados.
Debemos levantarnos e irnos:
el mundo está frío y vacío, 
y oscuro y envuelto 
de misterio, de enemistades y dudas;
pero debemos acudir 
aunque todavía no sepamos 
quién nos llama ni qué marcas dejaremos en la nieve.


En la antología "Amores eternos"
    

21.11.18

Charlotte Mew. A la luz, o a la oscuridad, de todo lo que ha ocurrido...

Es difícil a esta distancia y a la luz, o a la oscuridad, de todo lo que ha ocurrido estar segura de si ella pensaba de él todo lo que decía; de si, en vista de la actitud evasiva de Darch y de mi fingido antagonismo (era simplemente eso), ella no se "enfrentaba" a nosotros por mera perversidad. Me inclino a pensar que sí. Tenemos tendencia, al mirar atrás, a pintar el cristal con el color de nuestras experiencias posteriores y ver las cosas a través de ese cristal, no con la blanca luz de los hechos.


De "La esposa de Mark Stafford"
En el libro "Algunas formas de amor"
     

15.9.14

Charlotte Mew. Elinor

"El ser humano se forja su destino -decían las letras que escribió-. Ningún dios vigila su obra. Sólo él acepta su esclavitud o libera su espíritu. Su único enemigo es la debilidad y su peor fracaso, el miedo. Atan el alma humana curiosas cadenas: son de muchos tipos, delicadamente fraguadas, y a veces invisibles, hasta que hacen daño: la más cruel, el orgullo; la más sutil, el sufrimiento; y la más temible, la que acaricia mientras estrangula, la que los hombres llaman amor.


De "Elinor"
De "Cuando se abrió la puerta"

31.3.14

Charlotte Mew. Una noche blanca

-El suceso -dijo Cameron-, se estropea sin remedio al contarlo debido a su carácter melodramático que le es meramente fortuito, su sensacional tramoya, sobre la que cualquiera que no hubiera sido testigo de aquello, sería propenso a desdibujar los trazos más hermosos de la escena.

De "Una noche blanca"
uno de los relatos de "Fin de siècle:
relatos de mujeres en lengua inglesa"