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6.2.23

María Zambrano. Mi alma o un lucero?...

Mi alma o un lucero?
Qué oscura galería me espera,
por qué agujeros he de deslizarme,
qué laberinto me está ya preparado, 
qué cepo, qué cadenas, qué grillos,
qué humo siniestro ha de envolverme, qué paredes de niebla me dislocan.
Y no podré llorar. Dónde están las manos que recogen el llanto?, la mano, la caricia.
Atrás queda el misterio.
Despierta. Todo está ahí de nuevo. No hay secreto.


De "Poemas"
    

22.9.22

María Zambrano. El espejo de la aurora

En la noche más cerrada y oscura del firmamento que llamamos cielo, sin que se sepa el porqué, se trasforma su lisa negrura en un espejo. Ni luna ni estrellas andan en ello, y no hay que preguntarse, en este caso, por qué esta noche, del alma también, y ante todo, es el espejo, el fondo de un espejo, de una vida, de vida y de ser; espejo ni tan siquiera velado, rasgado velo de la luz que no cesa. Y entonces palabra no hay; aunque fuera en el más hondo abismo de la tierra, en el más afligido corazón, se da el espejo de la luz que no cesa. Y como no permanece, mas ha de volver, es también una aurora allí en el polo, en el centro de la oscuridad y la mudez, del silencio, del olvido del no-ser.


En "De la Aurora"
    

27.8.21

María Zambrano cita un poema de Antonio Machado...

   Es una tarde cenicienta y mustia,
   destartalada, como el alma mía;
   y es esta vieja angustia
   que habita en mi usual hipocondría.
   La causa de esta angustia no consigo
   ni vagamente comprender siquiera;
   pero recuerdo y, recordando, digo:
   sí, yo era un niño y tú mi compañera.


Versos de Antonio Machado
citados en "Machado y Unamuno, precursores de Heidegger"
en el libro "Los intelectuales en el drama de España"
    

6.2.21

María Zambrano. Delirio del Paraíso

Es con este dolor, con este llanto.
Sombra del Paraíso. 


De "Poemas"
    

28.7.20

María Zambrano. Por qué se escribe

Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas.
Pero es una soledad que necesita ser defendida, que es lo mismo que necesitar de justificación. El escritor defiende su soledad, mostrando lo que en ella, y únicamente en ella, encuentra.


De "Por qué se escribe"
uno de los ensayos del libro "Hacia un saber sobre el alma"
    

6.2.20

María Zambrano. Delirio de Antígona

Entra en la tumba de piedra; viva, separada de los vivos. Sigue repitiendo obstinada la última frase que Sofócles pone en su boca: "Dioses: muero por haber sostenido la Piedad".

   1°. Muero viva. Acude la niñez, la madre y el hermano. Acaso le amaba? A quién amaba? Había vivido? Sus sueños; sus juegos. Sus temores. Su novio, qué era?
   2°. El Amor y la Piedad.
   Rebelión. Acaso tenía yo un voto? Oh Padre! El incesto, hija del incesto, voy a, hacia los muertos, hacia la inmortalidad.
   Tema de la virginidad.
   La luna.


De "Poemas"
    

17.3.19

María Zambrano. Sí, ya la vida es sueño...

Sí, ya la vida es sueño. Y la verdad en ella no puede estar vista ni conocida, sino soñada. Mas soñada según la verdad. Soñar según la verdad es vivir verdaderamente.


De "Poemas"
    

1.9.17

María Zambrano. Filosofía y poesía

Pensamiento y poesía

A pesar de que en algunos mortales afortunados, poesía y pensamiento hayan podido darse al mismo tiempo y paralelamente, a pesa de que en otros más afortunados todavía, poesía y pensamiento hayan podido trabarse en una sola forma expresiva, la verdad es que pensamiento y poesía se enfrentan con toda gravedad a lo largo de nuestra cultura. Cada una de ellas quiere para sí eternamente el alma donde anida. Y su doble tirón puede ser la causa de algunas vocaciones malogradas y de mucha angustia sin término anegada en la esterilidad.


Principio de "Filosofía y poesía"
    

22.4.17

María Zambrano. Sobre "Claros del Bosque"

"Claros del bosque dentro de mi pensamiento vertido en lo impreso, salvo alguna excepción, aparece como algo inédito salido de ese escribir irreprimible que brota por sí mismo y que ha ido a parar a cuadernos y hojas que nadie conoce, ni yo misma, reacia que soy a releerme. Tenía que suceder por fuerza. Mas creo que el carácter de ofrenda de Claros del bosque a la persona a quien va dedicado en su tránsito tiene que ver en ello, acentuando así el carácter de ofrenda que todo lo que he publicado tiene desde siempre. Nada es de extrañar que la razón discursiva apenas aparezca. Con anterioridad esboce una "Crítica de la razón discursiva" que no podría prometer que salga de ese estado. Creo, pues, que como libro es el que más responde a esa 'idea' hace tiempo formulada de que "pensar es ante todo -como raíz, como acto- descifrar lo que se siente", entendiendo por sentir el "sentir originario", expresión usada por mí desde hace años. Y también que "el hombre es el ser que padece su propia trascendencia" en un incesante proceso de unificación entre pasividad y conocimiento, entre ser y vida. Vida verdadera, sorprendida tan sólo en algunos claros que se abren en la espesura inicial entre cielo y tierra. Y en el remoto horizonte donde cielo y tierra, ser y vida, vida y muerte se anegan".


Sobre "Claros del bosque"

14.4.15

María Zambrano. Claros del bosque

El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese sólo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos. Nada determinado, prefigurado, consabido. Y la analogía del claro con el templo puede desviar la atención.


Principio de "Claros del bosque"
  

6.2.15

María Zambrano. Del escribir

El escritor es imprescindible para que aún aquello que en la ciudad ocurra, y clame al cielo, no se quede oculto bajo el silencio opaco, para que salte clamando a los cielos


De "Del escribir"
De "Las palabras del regreso"


17.11.14

María Zambrano. El amor debe de ser...

El amor debe de ser la búsqueda del adentrarse más allá de la conciencia, en el mundo del sueño, acercarse cogidos de la mano a las puertas del jardín inexorablemente amurallado, y solo entreabierto; un instante en que se rebosa de certidumbre, en que la duda parece abolida para siempre, en que se viaja hacia dentro del ser -ese secreto intacto- en que nada transcurre.


De "Delirio y destino"

2.10.14

María Zambrano. Presentación de Delirio y destino


Parece imposible presentar este libro, inédito en su mayor parte, cerca de cuarenta años después de que fuera escrito y más imposible y prodigioso aún el que se publique ahora. A qué razón obedece el que en este momento lo saque a la luz cuando tantas ocasiones y tan largo tiempo he tenido para hacerlo?, me pregunto. Acaso me mueve el afán de poner en claro mi vida o, quizá, se esconde en él algún secreto que yo quería celar? No, no hay nada que yo haya deseado ocultar. Tal vez sea necesario para personas que yo no conozco, de otras generaciones ya, para que se miren en una perspectiva histórica, para que lleven el latido de la vida en el que estoy todavía, en el anhelo de revivir el texto y no dejarlo abandonado a conjeturas y posibles investigadores históricos. Estoy aquí y ahora todavía para responder de lo por mí escrito.


De la presentación de "Delirio y destino"

23.6.14

María Zambrano. El cine como sueño

Si todo arte tiene mucho de sueño realizado, el cine por su carácter huidizo, por estar hecho con la materia misma de los sueños, con sombras, y por su continuidad alcanza más que ninguno este carácter de ser el pan, el pan de cada día para la necesidad de ver, de imaginar, de hilar y deshacer ensueños.




De "El cine como sueño"
De "Las palabras del regreso"

2.4.14

María Zambrano. El saber de la experiencia

Ha de haber muchos caminos. Ha de haber varios para cada persona, pues que varios son los tiempos; y no me refiero a las circunstancias, sino al modo de vivir el tiempo y al modo de sufrirlo.



De "El saber de la experiencia"
De "Las palabras del regreso"

5.3.13

María Zambrano. La harpía

¿Eres tú el sueño de alguien? ¿No te has pasado la vida soñando, soñando a alguien sin reconocerlo? Y ahora, aquí, ¿sabes si contigo sueña alguien?

De "La tumba de Antígona"
  

11.7.12

María Zambrano. Método

   "Hay que dormirse arriba en la luz.
   Hay que estar despierto abajo en la oscuridad intraterrestre, intracorporal de los diversos cuerpos que el hombre terrestre habita: el de la tierra, el del universo, el suyo propio.
   Allá en "los profundos", en los ínferos el corazón vela, se desvela, se reenciende en sí mismo.
   Arriba, en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge. Se aduerme al fin ya sin pena. En la luz que acoge donde no se padece violencia alguna, pues que se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aun sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección.

De "Claros del bosque"

25.6.12

María Zambrano. Sordo y mudo...

   "Se queda sordo y mudo en ocasiones, circunstancialmente, el corazón. Se sustrae encerrándose en impenetrable silencio o se va lejos. Deja entonces todo el lugar a las operaciones de la mente que se mueven así sin asistencia alguna, abandonadas a sí mismas."

De "Claros del bosque"
  

22.6.12

María Zambrano. La palabra perdida

   "No sólo el lenguaje sino las palabras todas, por únicas que se nos aparezcan, por solas que vayan y por inesperada que sea su aparición, aluden a una palabra perdida, lo que se siente y se sabe de inmediato en angustia a veces, y en una especie de alborear que la anuncia palpitando por momentos. Y también se la siente latiendo en el fondo de la respiración misma, del corazón que la guarda, prenda de lo que la esperanza no acierta a imaginar. Y en la garganta misma, cerrando con su presencia el paso de la palabra que iba a salir. Esa puerta que el alba cierra cuando se abre. El amor que nunca llega, desfallece al filo de la aurora, lo inasible que parte de los que van a moror o están muriendo ya, y que luchan -tormento de la agonía- por dejarla aquí y derramarla y ni les es posible ya."
    
De "Claros del bosque"
   

4.12.11

María Zambrano. La pintura en Ramón Gaya

   "De la pintura, como de todas las cosas visibles, lo más decisivo es el modo de su presencia; lo más "superficial" es lo que puede darnos la clave de lo que encierra. Pues que lo visible nunca lo es ya desde siempre y del todo, sino que alcanza a serlo, y más si de una humana creación se trata, por manifestar al fin algo que no puede seguir oculto. Pero como nada logra hacerse manifiesto enteramente, el juego entre ocultación y visibilidad marca el modo de la presencia, lo que implica una manera de entrar en el espacio y de fluir en el tiempo."

Fragmento de "La pintura en Ramón Gaya"
del libro "España, sueño y verdad"