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6.12.17

Sharon Olds. Cosas peores que la muerte

     (Para Margaret Randall)

Me hablas de Chile,
de la mujer que fue arrestada
con su marido y su hijo de cinco años.
Cuentas cómo los guardias torturaban a la mujer, al hombre, al niño,
viendo todos todo,
"como les gusta a ellos".
Me imagino cogiendo entre mis dedos el pelo rubio ceniza de mi hijo,
echándole la cabeza hacia atrás antes de que se entere de lo que pasa,
degollándole, degollándome a mí misma
para evitarnos eso. Cosas peores que la muerte:
esta nueva idea invade mi vida. El guardián invade mi vida, el desagüe de su cuerpo, "como les gusta a ellos". Los ojos del chaval. Dago,
viéndoles encima de su madre. Los ojos de la madre
viéndoles con Dago. En mi salón igual que un niño,
la palabra, Dago. Y nada que viví fue peor que la muerte,
la vida era hermosa como nuestra sangre en el terrazo,
para evitarnos eso -los ojos de mi hijo en mí,
los míos en él- el cerdo en nuestros cuerpos,
obligándonos a mirar a nuestro enemigo ancestral y reverenciarlo,
la eterna muerte misericordiosa
que nos deja marchar.



De "De los muertos y los vivos"
    

5.8.16

Sharon Olds. La muerte de Marilyn Monroe

Palparon los de la ambulancia el cuerpo,
frío, lo subieron, pesado como el hierro,
a la camilla, le intentaron cerrar 
la boca, le cerraron los ojos, ataron
los brazos a los lados, apartaron un mechón
de pelo enredado, como si importara,
vieron la forma de sus pechos, aplastados por
la gravedad, bajo la sábana,
se la llevaron, como si se tratara de ella,
escaleras abajo.

Esos hombres nunca fueron los mismos. Salieron
después, igual que hacían siempre,
a tomar una copa o dos, pero no podían
mirarse a los ojos.
                   Dieron sus vidas
un vuelco - uno sufría pesadillas, dolores
extraños, impotencia, depresión. A otro
no le gustaba su trabajo, su mujer le parecía
diferente, sus hijos. Incluso la muerte
se le antojaba distinta -un lugar donde ella
le estaría esperando,

y el otro se encontró a sí mismo por la noche
en el umbral de la habitación del sueño, escuchando
a una mujer respirar, tan sólo una mujer
normal
respirando.



De "De los muertos y los vivos"