8.6.26

Wislawa Szymborska. El silencio de las plantas

La relación unilateral entre vosotras y yo
no va mal de todo.
  
Sé lo que es hoja, pétalo, espiga, piña, tallo
y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.
  
Aunque mi curiosidad no es correspondida,
sobre algunas de vosotras me tengo que inclinar
y hacia otras levanto la cabeza.
  
Tengo nombres para vosotras:
arce, lampazo, anémona, brezo,
enebro, muérdago, nomeolvides,
y vosotras no tenéis ninguno para mí.
  
Hacemos el viaje juntas.
Y durante los viajes se conversa, digo yo,
se intercambian comentarios, aunque solo sea sobre el tiempo
o sobre las estaciones que pasan a toda velocidad.
  
Temas no faltarían porque nos unen muchas cosas.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Proyectamos sombras según las mismas leyes.
Intentamos saber cosas cada una a su manera
y lo que no sabemos también nos asemeja.
  
Lo aclararé como pueda, no tenéis más que preguntar:
qué es eso de ver con los ojos,
para qué me late el corazón
y por qué mi cuerpo no echa raíces.
  
Pero cómo contestar a preguntas no hechas,
si además se es alguien
para vosotras tan nadie.
  
Musgos, sotos, prados y juncales,
todo lo que os digo es un monólogo
y no sois vosotras quienes lo escucháis.
  
Hablar con vosotras es necesario e imposible.
Urgente en una vida apresurada
y aplazado hasta nunca.


De "Instante"
En "Poesía completa"
    

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