24.2.24

María Rosa de Gálvez. La vanidad de los placeres (fragmento)

Oigo del mundo el eco lisonjero 
sonar gozoso en torno de mi mente,
y la insensata gente
veo correr en vano
sin poder alhagar ningún sentido:
Será, que la fortuna a los mortales
jamás otorgue algún placer cumplido;
o que el fastidio siga a las pasiones,
que no pueden saciar sus corazones?
Genio, que inspiras sin cesar mi canto,
yo me abandono a ti; guía mi acento;
vuela en pos del contento
que el hombre te presenta en su grandeza,
cuando engañado su vivir fatiga,
y sus tesoros por gozar prodiga.
Jamás el espectáculo pomposo
vio del sol al nacer, ni sus oídos 
el canto de las aves melodioso 
gozaron, cuando el orbe se ilumina;
sumido en ocio, de velar cansado,
la noche se avecina
cuando el lecho dejando lentamente, 
torna de los placeres al bullicio 
con que el mundo le encubre el precipicio.
(...)


En "Poéticas. Antología de mujeres del siglo XVIII"
    

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