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15.7.25

Joan Didion. Apuntes para John

29 de diciembre de 1999

En relación a no tomar Zoloft, dije que durante unas horas después de tomarlo me hacía sentirme como si hubiera perdido mi principio organizador, como si me hubiera tomado un planters punch antes de comer en el trópico. Dije que había intentado analizarlo, porque racionalmente sabía que no podía ser cierto, puesto que el vademécum decía que incluso el doble de la dosis no tiene ningún efecto durante varias horas y alzanza el pico después de entre tres y cinco días de dosis continuada. Me di cuenta de que tenía una idea muy calibrada de mi bienestar físico, que me daba mucho miedo perder el control, que mi personalidad giraba en torno a cierto nivel de movilización o ansiedad.


Principio de "Apuntes para John"
    

8.2.24

Joan Didion. Cuando estoy cansada recuerdo lo que me enseñaron en Colorado

Cuando estoy cansada recuerdo lo que me enseñaron en Colorado. El día menos uno en Boca Grande, Charlotte se acordó de traerme una gardenia para el viaje. Su madre se lo había enseñado. Marin y yo somos inseparables. Unas vacaciones de Pascua, Marin se puso un sombrero de paja y un vestido de linón floreado. Dígale a Charlotte que se equivocaba. Dígale a Marin que se equivocaba. Dígaselo de mi parte. Ella recuerda todo. Ella recuerda que sangraba. Se ha levantado el viento y yo no tardaré mucho en morir y lo único que sé empíricamente es "lo que me han contado".
Lo que me han contado, así lo dijo ella.
Me enteré después.
Según su pasaporte. Informaron de ello.
Al parecer.
No he sido la testigo que deseaba ser.


Final de "Una liturgia común"
    

27.12.22

Joan Didion. El tiempo pasa

El tiempo pasa.
Los recuerdos se borran, la memoria se adapta, la memoria se ajusta a lo que creemos recordar.


De "Noches azules"
   

3.6.22

Joan Didion. De donde soy

Mi tatara-tatara-tatara-tatarabuela Elizabeth Scott nació en 1766, creció en las fronteras de Virginia y Carolina, se casó a los dieciséis con un veterano de dieciocho años de la Revolución y de las expediciones en terreno cherokee llamado Benjamin Hardin IV, se mudó en él a Tennessee y Kentucky y murió en otra frontera, en Oil Trough Bottom, una población situada en la ribera sur del White River, en lo que hoy es Arkansas pero por entonces pertenecía a Missouri. De Elizabeth Scott Hardin se recordaba que solía esconderse en una cueva con sus hijos (se dice que eran once, aunque solo hay registros de ocho) durante los combates con los indios, y que era tan buena nadadora que podía vadear un río en plena crecida con un bebé en brazos.


Principio de "De donde soy"
    

17.5.22

Joan Didion. Por qué seguía yo...

Por qué seguía yo haciendo hincapié en qué era normal y qué no lo era, cuando ya nada lo era?


De "El año del pensamiento mágico"
        

21.2.22

Joan Didion. El dolor por la pérdida de un ser querido...

El dolor por la pérdida de un ser querido resulta ser una situación que nadie conoce hasta que llega a ella. Nos imaginamos (sabemos) que alguien cercano a nosotros podría morir, pero no nos planteamos más que los pocos días o semanas inmediatamente posteriores a esa muerte imaginada. Y hasta malinterpretamos la naturaleza de esos pocos días o semanas. Si la muerte es repentina, podemos suponer que nos quedaremos en shock. Pero no nos esperamos que ese shock sea aniquilador, que nos transforme tanto el cuerpo como la mente. Podemos suponer que nos quedaremos postrados, inconsolables, enloquecidos por la perdida. Pero no esperamos enloquecer literalmente, convertirnos en "mujeres muy fuertes" que están convencidas de que su marido va a regresar y le van a hacer falta sus zapatos. En la versión del dolor por la pérdida de un ser querido que nos imaginamos, el modelo es la "curación". En ella siempre prevalece cierto progreso. Los peores días serán los primeros. Nos imaginamos que el momento que nos supondrá la prueba más dura será el funeral y que después vendrá esa hipotética curación. Cuando nos imaginamos el funeral, nos preguntamos si acaso conseguiremos "superarlo", si estaremos a la altura de la situación, si mostraremos esa "fortaleza" que invariablemente se menciona como la reacción correcta a la muerte. Suponemos que tendremos que echarle agallas a ese momento: seré capaz de saludar a la gente, seré capaz de salir de escena, seré capaz siquiera de vestirme ese día? No tenemos forma de saber que el problema no será ese. No tenemos forma de saber que el funeral en si será anodino, una especie de regresión narcótica en la cual nos veremos envueltos en el cariño de los demás y en la gravedad y el sentido de la ocasión. Ni tampoco podemos conocer por anticipado (y aquí reside la diferencia esencial entre el dolor por la muerte de un ser querido tal como nos lo imaginamos y tal como es en realidad) la ausencia interminable que vendrá después, el vacío, que es justamente lo contrario del sentido, la sucesión implacable de momentos durante los cuales afrontaremos la experiencia del sinsentido mismo.


De "El año del pensamiento mágico"
    

31.12.21

Joan Didion me explica porqué no quiero terminar el año

No quiero terminar el año porque sé que a medida que pasen los días, a medida que enero se convierta en febrero y febrero dé paso al verano, pasarán ciertas cosas. La imagen que tengo de John en el instante de su muerte se volverá menos inmediata y menos cruda. Se convertirá en algo que pasó en un año distinto. Mi noción del mismo John, de John vivo, se volverá más remota, más "difusa", desdibujada, transmutada en lo que sea que sirva mejor para vivir sin él. 


De "El año del pensamiento mágico"
    

25.10.21

Joan Didion. En muchos sentidos, escribir es el acto de decir yo...

En muchos sentidos, escribir es el acto de decir yo, de imponerse a otra gente, de decir "Escúchame, ve las cosas como yo, cambia de opinión". Es un acto agresivo, incluso hostil. Su agresividad se puede disfrazar tanto como uno quiera, usando velos de cláusulas subordinadas y calificativos y subjuntivos indefinidos, con elipsis y evasiones; usando todo el espectro de insinuaciones en vez de afirmaciones, usando alusiones en vez de declaraciones; pero no se puede ocultar el hecho de que poner palabras sobre el papel es una táctica de matón subrepticio, una invasión, una imposición de la sensibilidad del escritor en el espacio más privado del lector.


De "Por qué escribo"
En el libro "Lo que quiero decir"
    

5.12.20

Joan Didion. Para que conste en acta, soy yo quien habla

Para que conste en acta, soy yo quien habla.
Ya me conocéis, o creéis conocerme.
La autora no del todo omnisciente.
Que ya no se mueve deprisa.
Ya no viaja sin equipaje.
Cuando en 1994 decidí contar por fin esta historia, registrar los indicios que se me habían pasado por alto diez años atrás, procesar la información antes de que desapareciera del todo, me planteé reinventarme en forma de comisionada de asuntos públicos en la embajada en cuestión, de funcionaria de carrera del servicio diplomático operando bajo el paraguas de la USICA. "Lilianne Owen" era mi nombre en aquel constructo, una estrategia que terminé abandonando por resultarme limitadora y reduccionista, un artificio sin objetivo. "Me lo contó más tarde", habría tenido que estar diciendo todo el tiempo Lilianne Owen, y "Me enteré después de que pasara". En calidad de Lilianne Owen me resultaba poco convincente incluso a mí misma. En calidad de Lilianne Owen no os podría haber contado ni la mitad de lo que sabía.
Mi intención era poner las cartas sobre la mesa.
Mi intención era traeros mi equipaje personal y abrirlo delante de vosotros.
Cuando oí por primera vez esta historia, hubo elementos que me parecieron cuestionables, detalles de los que no me fie. Los datos de la vida de Elena McMahon no terminaban de concordar entre sí. Les faltaba coherencia. Se echaban de menos conexiones lógicas, de causa y efecto. Yo quería que esas conexiones se materializaran ante vosotros igual que se terminaron materializando ante mí. La mejor historia que llegué a contar era un reconfortante sueño tropical. Esto es algo distinto.

La primera vez que Treat Morrison vio a Elena McMahon la vio sentada sola en la cafetería del hotel Intercon.


De "Su último deseo"
    

5.9.20

Joan Didion cita un poema de W. H. Auden

   
   Parad los relojes, desconectar el teléfono,
   dadle un hueso al perro para que no ladre,
   acallad los pianos y con tambores amortiguados
   sacad el ataúd, traed al cortejo fúnebre.
   
   Que los aviones vuelen lastimeramente en círculos
   escribiendo en el cielo el mensaje «Él ha muerto»,
   rodead con crespones los blancos cuellos de las palomas,
   que los policías de tráfico lleven guantes negros.
   
   Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
   mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
   mi mediodía, mi medianoche, mi conversación y mi canción;
   yo creía que el amor duraba para siempre: me equivocaba.
   
   Las estrellas ya no hacen falta; apagadlas todas.
   Guardad la luna y desmontad el sol,
   vaciad el océano y barred los bosques;
   porque ya nada puede servir para nada.

   
Eso dice el «Blues funerario» de W. H. Auden, dieciséis versos que, en los días y semanas inmediatamente posteriores a la muerte de John, apelaron directamente a la rabia -la furia ciega e irracional- que yo sentía.


De "Noches azules"
     

22.1.20

Joan Didion. El dolor por la muerte de un ser querido...

El dolor por la muerte de un ser querido, cuando llega, no es en absoluto como esperamos que sea.


De "El año del pensamiento mágico"
    

5.12.19

Joan Didion. Como si no lo hubiera sido siempre...

"Un poco tarde para elegir", le había dicho ella a Everett, como si no lo hubiera sido siempre. Acaso había en la vida de alguien un momento fuera del tiempo, despojado de memoria, un momento en el que la elección fuera otra cosa que la suma de todas las elecciones ya pasadas? 


De "Río revuelto"
     

28.9.19

Joan Didion. Su último deseo

Últimamente han pasado cosas reales. Durante una temporada nos sentimos ricos y luego ya no. Durante una temporada creímos que el tiempo era dinero, que si encontrabas el tiempo también encontrabas el dinero. Podías ganar dinero, por ejemplo, volando en el Concorde. Moviéndote deprisa. Alquilar una suite grande, los teléfonos multilínea, pedir servicio de habitaciones por una línea, pedir al aparcacoches por la otra, servicio Premium, salida las nueve y volver a la una. Descargar todos los datos. Abrir enlace con Praga, poner unas cuantas conferencias. Vender Allied Signal, comprar Cypress Minerals, hacer las jugadas directivas necesarias. Enchufarse a este ciclo de noticias, ir directamente a los teletipos, concentrarse en dejar fuera el ruido. "Pásame audio -estaba diciendo siempre alguien en aquel estado enchufado nuestro-. Esta historia la está moviendo Agence Presse." En alguna parte del estado enchufado estábamos perdiendo cargamento. En alguna parte del estado enchufado estábamos perdiendo infraestructura, perdiendo sistemas redundantes, perdiendo gravedad específica. Por entonces la ingravidez parecía el modo más seguro. Por entonces la ingravidez parecía el modo en el que podíamos derrotar simultáneamente al reloj y a sus efectos, pero ahora veo que no lo era. Ahora veo que el reloj estaba haciendo tictac. Ahora veo que no estábamos experimentando ingravidez sino el interesante fenómeno que en la página 1.513 del Manual Médico Merck (15.ª edición) se denomina depresión reactiva sostenida, una reacción de dolor emocional al hecho de abandonar un entorno familiar. Y ahora veo que el entorno que estábamos abandonando era la sensación de ser ricos. Ahora veo que el Fondo de Cancelaciones no va a venir a liquidar esta quiebra por impago, pero entonces no lo veía.


Principio de "Su último deseo"
    

11.4.19

Joan Didion. Una cosa en mi defensa

Una cosa en mi defensa, aunque no importa: yo sé algo que Carter nunca ha sabido, ni Helene, ni tal vez tú. Sé lo que significa "nada", y sigo jugando.
Por qué, diría BZ.
Por qué no, digo yo.


Final de "Según venga el juego"
    

22.2.19

Joan Didion. Un verso de un poema de Edna St. Vincent Millay

«La infancia es el reino donde no muere nadie» es un verso del poema de Edna St. Vincent Millay que no se me ha ido de la cabeza desde que lo leí por primera vez, cuando yo era literalmente una niña y no se moría nadie.


De "Después de Henry"

En "Los que sueñan el sueño dorado"
      

5.12.18

Joan Didion. En la cama

Tres, cuatro y hasta cinco días al mes me los paso en la cama con migraña, insensible al mundo que me rodea. Y casi todos los días de todos los meses, entre ataque y ataque, siento esa repentina irritación irracional y ese flujo de sangre a las arterias cerebrales que me hacen saber que la migraña está de camino, y entonces me tomo ciertos fármacos para impedir que llegue. Si no me tomara esos fármacos, sería capaz de funcionar tal vez un día de cada cuatro. En otras palabras, ese error fisiológico llamado migraña es un hecho central en la vida que me ha tocado.



De "En la cama"

En "Los que sueñan el sueño dorado"
    

18.10.18

Joan Didion. Apuntes sobre el Sur

John y yo estábamos viviendo en la avenida Franklin de Los Ángeles. Yo llevaba tiempo queriendo revisitar el Sur, de forma que en 1970 tomamos un avión para pasar allí un mes. Habíamos pensado empezar por Nueva Orleans y a partir de ahí no había nada planeado. Íbamos a donde nos llevara la jornada. Creo recordar que conducía John. Yo no había vuelto al Sur desde 1942-1943, cuando mi padre estaba destacado en Durham, Carolina del Norte, pero no parecía que hubiera cambiado mucho. En aquel momento, yo pensaba que quizá de ahí saldría un reportaje.


De "Apuntes sobre el Sur"
En el libro "Sur y oeste"
    

4.4.18

Joan Didion. Río revuelto

Lily oyó el disparo a la una menos diecisiete. Supo qué hora era con exactitud porque, en vez de mirar por la ventana la oscuridad donde el disparo todavía reverberaba, siguió abrochándose el cierre del reloj de pulsera de diamantes que Everett le había regalado hacía dos años, para su decimoséptimo aniversario; se quedó mirando la esfera un largo rato y luego, sentada en el borde de la cama, se puso a darle cuerda.


Principio de "Río revuelto"
    

5.12.17

Joan Didion. Este es mi intento de asimilar el periodo que vino a continuación

Este es mi intento de asimilar el periodo que vino a continuación: las semanas y después los meses que se llevaron por delante cualquier idea fija que yo pudiera tener de la muerte, de la enfermedad, de la probabilidad y de la suerte, tanto buena como mala; del matrimonio, de los hijos y los recuerdos; del dolor y las formas en que la gente afronta y no afronta el hecho de que la vida se termina; de lo superficial que es la cordura, de la vida en sí misma.


De "El año del pensamiento mágico"
     

16.10.17

Joan Didion. Sobre tener un cuaderno de notas

Todo vuelve. Tal vez sea difícil entender que valor tiene el rememorarse a uno mismo en ese estado de ánimo, pero yo sí que lo entiendo. Creo que siempre es aconsejable mantener una relación cordial con la persona que éramos en el pasado, da igual que nos resulte una compañía atractiva o no. De otra manera, esa persona aparece sin avisar y por sorpresa, se pone a aporrear la puerta con la mano a las cuatro de la madrugada de una mala noche y exige saber quién la abandonó, quién la traicionó y quién va a reparar el daño causado. Nos olvidamos demasiado deprisa de las cosas que nos creíamos incapaces de olvidar. Nos olvidamos de los amores y de las traiciones por igual, nos olvidamos de lo que susurramos y de lo que gritamos, nos olvidamos de quiénes éramos.



De "Sobre tener un cuaderno de notas"
En "Los que sueñan el sueño dorado"