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7.4.22

Victoria Ocampo. Con frecuencia se dice jamás

Con frecuencia se dice jamás. Y acontece con esa palabra lo que con tantas otras.
Con frecuencia se dice jamás... Sin embargo, la significación profunda de estas dos sílabas no se hace luz en nuestro espíritu hasta el día en que, a fuerza de haberlas vivido, parecen levantarse materialmente ante nosotros. Entonces, en su presencia, es el frenético ir y venir de las fieras enjauladas. Ah, las dos sílabas infranqueables, inexorables, de esta palabra que no cede, que no se mueve! 


En "De Francesca a Beatrice"
   

7.4.19

Victoria Ocampo. Gabriela Mistral y el premio Nobel.

Dudo que aquellos que no han tenido el privilegio de conversar largamente con Gabriela Mistral comprendan hasta qué punto puede uno felicitarse de la buena nueva. Los premios suelen tener poco olfato y se equivocan de destinatarios. Esta vez la elección ha sido feliz.


De "Testimonios. Tercera serie"
     

27.2.19

Victoria Ocampo. De Francesca a Beatrice

Llegado al séptimo círculo del Infierno, encuéntrase Dante en su camino con un tropel de almas -d'anime una schiera-, y una de ellas, al pasar, le ase de un cabo de la túnica. El poeta la mira y reconoce, a pesar del estrago de las llamas, a su maestro micer Brunnetto Latini. El recuerdo de las altas enseñanzas que le debe despierta entonces en el fondo de su corazón, y quisiera que su agradecida ternura rebosase en cada una de sus palabras.
Así, en tanto que el mundo entero se dispone a celebrar el centenario del 14 de septiembre, parece como si nosotros, todos los que desde hace largos años rendimos el homenaje de nuestro amor al gran padre Aligher, nos sintiéramos retenidos a él por un cabo de nuestra alma, y como si a todos, humildes y poderosos de la tierra, nos asaltase la necesidad de repetir su nombre con gratitud.


Principio del ensayo "De Francesca a Beatrice"
    

16.1.18

Victoria Ocampo cita a Susan Sontag

"Toda mujer ya 'liberada' que acepte con complacencia su situación de privilegio se hace cómplice y participa de la opresión de las demás mujeres. De esto acuso a la gran mayoría de las que han hecho una carrera en las artes y las ciencias, en las profesiones liberales y en la política."


Susan Sontag






De "Susan Sontag y una encuesta"
De "Testimonios. Décima serie: 1975-1977"
   

7.4.17

Victoria Ocampo. Para tomar un ejemplo...

Para tomar un ejemplo, en esta fecha, la muerte por inanición amenaza, aseguran, a millones de "semejantes". Esta amenaza monstruosa (que nadie ha de pasar por alto) tiene que pesar en el porvenir de todos nosotros. Que nos encontremos, por un azar, materialmente protegidos de esa inmerecida condenación no significa que nos veamos libres de sus consecuencias morales (ni que deseemos esa inmunidad, si hemos conservado o asumido nuestra responsabilidad de personas conscientes). Lo menos que nos toca hacer es formar parte del grupo que ansía adivinar, y no se contenta con darle la espalda (espejismo de evasión) a la Esfinge.



De "Sobre un pensamiento de «Lázaro»"
En "Testimonios. Novena serie: 1971-1974"
     

27.1.17

Victoria Ocampo. La mujer, sus derechos y sus responsabilidades

La revolución que significa la emancipación de la mujer es un acontecimiento destinado a tener más repercusión en el porvenir que la guerra mundial o el advenimiento del maquinismo.


De "La mujer, sus derechos y sus responsabilidades"
Testimonios. Segunda serie: 1937-1940
   

30.11.16

Colette. Está enamorado de mí!...

GIGI - Está enamorado de mí! Y quiere sin embargo arrastrarme a una vida que solo puede traerme sufrimiento? En que todo el mundo habla con malignidad de todo el mundo..., en que los diarios publican historias sórdidas... Está enamorado de mí! Pero eso no le impide un instante embarcarme en algo que debe terminar con una separación..., peleas..., revólveres..., láudano. Que debe terminar con otra mujer para usted y otro hombre para mí. Y después otra, y otra, y otra...


De "Gigi" de Colette
en versión para el teatro de Anita Loos
traducido al castellano por Victoria Ocampo
   

28.9.16

Victoria Ocampo. Al lector


Este décimo tomo de Testimonios responde, ante todo, a una necesidad de repetir ciertas cosas que no parecen haber sido escuchadas. La esperanza secreta de que me oigan hoy más que ayer es disparatada. No tengo razón valedera para apoyarme en ella. La verdad es que si me detengo a pensarlo en serio, no me hago la menor ilusión al respecto. Pero eso de predicar en el desierto es una vocación como cualquier otra.

En una carta del año 1907, después de la lectura de Corinne, le escribía yo, adolescente a Delfina Bunge, entusiasmada con la novela. Citaba una nota encontrada en aquella edición del libro: "Mme. de Staël, al escribir, quiso expresar lo que llevaba dentro mucho más que ejecutar una obra de arte". Esto me impresionó, pues en esa frase descubrí lo que yo deseaba hacer. Ese sería mi destino literario, si es que llegaba a tener alguno. Lucidez, por lo visto, no me faltaba a los 16 años, si bien me faltaban entonces, y después, otras dotes o posibilidades de desarrollar plenamente las que tenía. Las mujeres de mi juventud recibían una educación reducida a lo que del sexo femenino se esperaba: que brillara por su ignorancia.
No sé si la nota citada por mí en 1907 se ajusta a la realidad de la obra de Mme. de Staël. Se ajusta a la mía, en gran parte.



Abril 1977


De "Testimonios. Décima serie: 1975-1977"

6.5.16

Victoria Ocampo. Este reencuentro con una pasada sensación de felicidad...


Este reencuentro con una pasada sensación de felicidad (quizá imperceptible cuando la vivimos) ante las imágenes del Combray de Proust o de nuestros Combrays particulares (que se llamen Adrogué, Tigre o San Isidro) llegan a darnos algo semejante a la alegría de la certidumbre. Certidumbre de qué, nos preguntamos. Sin embargo así es y todos conocemos esos relámpagos de dicha inexplicable, como todos soñamos al dormir aunque algunos no lo recuerdan. El hallazgo inesperado de un olvidado instante de nuestra vida es como la pièce  à conviction (prueba justificatoria) de la inmortalidad de nuestras emociones, cuya súbita irrupción, aniquiladora del presente, hace que nos sintamos doblemente vivos, en comunicación con el pasado del que nos creíamos amputados para siempre. Queda establecida la comunicación con cosas y seres desvanecidos que de repente cobran una torrencial actualidad. Comprendemos que el silencio de todo esto se debe a nuestra incapacidad de abarcarlo simultáneamente. En sucesión, cuando una cosa borra a las otras nos es dado soportarla sin que estalle el corazón. Pero siempre están en nosotros, agazapadas en las tinieblas, y cuando inesperadamente surge alguna de ellas de la nada, traída a la superficie por la frasecita de la sonata de Vinteuil, o por el sabor de la "magdalena", a veces nos deleita, pero a veces nos aterra. Pues esos asaltos de la memoria no ofrecen forzosamente cada uno, el pasaporte visado para desembarcar en un islote de dicha momentánea. Ante el anuncio de la frasecita de la sonata, por ejemplo, sólo atinamos a taparnos los oídos y a gritarnos: "No escuches. Son los compases de la sonata y te morirás de nostalgia".


De "Proust"
En "Testimonios. Novena serie: 1971-1974"

7.4.16

Victoria Ocampo. Algunas reflexiones sobre la lectura

Hay libros, libros hermosos y verdaderos, que nos dan una impresión de relectura, aunque estemos recorriendolos por primera vez. Los pensamientos, los sentimientos, la expresión misma de los pensamientos y sentimientos que en esos libros nos salen al paso, estaban en nosotros latentes. Poseiamos, sin tener conciencia de ello, los tesoros ocultos entre sus páginas, y no tenemos que hacer esfuerzo alguno para convertirlos en posesión nuestra. El libro no hizo más que despertarnos a esa posesión, hacernos conscientes de ella.


De "Al margen de Ruskin. Algunas reflexiones sobre la lectura"
En "Testimonios
Primera serie: 1920-1934"

19.11.15

Victoria Ocampo. La condición inhumana


A veces se juntan acontecimientos, lecturas, películas que ponen en relieve ante nuestros ojos hechos irritantes (aunque de inadvertida monstruosidad por sus características cotidianas). Comprobamos, por ejemplo, que tal novela, aparentemente inverosímil por lo descabellada y absurda, lo es menos que la realidad diaria. O nos salta a la vista que el way of life feudal, humillante, tiránico, cruel, intolerable, especialmente para la mujer, no está tan lejos del siglo XX como nos halaga suponer. Que Occidente no puede achacarle a Oriente, ni viceversa, comportamientos que tienen equivalentes en ambas partes del mundo.


De "La condición inhumana"
En "Testimonios. Octava serie: 1968 - 1970"

11.6.15

Victoria Ocampo. Salvoconducto de Pasternak

Pasternak, en uno de sus libros de memorias, Salvoconducto, afirma dos hechos importantes, verdades irrefutables para mí. Dice en primer término: "Todos nos hemos convertido en seres humanos en la medida en que hemos amado -o tenido la ocasión de amar- a otros seres humanos... De amar con total entrega, sin reservas, con una fuerza igual al cuadrado de la distancia, sólo somos capaces en la niñez."


De "De la cartilla al libro"
En "Testimonios. Sexta serie: 1957-1962"

28.3.15

Victoria Ocampo. Carta a Virginia Woolf

Usted da gran importancia a que las mujeres se expresen, y a que se expresen por escrito. Las anima a que escriban all kinds of books, hesitating at no subject however trivial or however vast [Toda suerte de libros, sin vacilar ante ningún asunto, por trivial o vasto que parezca]. Según dice usted, les da este consejo por egoísmo: Like most uneducated englishwoman, I like reading -I like reading books in the bulk [Como a la mayoría de las inglesas incultas, me gusta leer -me gusta leer libros a granel], declara usted. Y la producción masculina no le basta. Encuentra usted que los libros de los hombres no nos explican sino muy parcialmente la psicología femenina. Hasta encuentra usted que los libros de los hombres no nos informan sino bastante imperfectamente sobre ellos mismos. En la parte posterior de nuestra cabeza, dice usted, hay un punto, del tamaño de un chelín, que no alcanzamos a ver con nuestros propios ojos. Cada sexo debe encargarse de describir, para provecho del otro, ese punto. A ese respecto, no podemos quejarnos de los hombres. Desde los tiempos más remotos, nos han prestado siempre ese servicio. Convendría, pues, que no nos mostrasemos ingratas y les pagásemos en la misma moneda.

De "Carta a Virginia Woolf"
En "Testimonios. Primera serie"

12.3.15

Victoria Ocampo. Pie de página a una cita de Ortega y Gasset


"(...) ya que la política no aspira nunca a entender las cosas*"


*Aprovecho la oportunidad para afirmar que opino, como Ortega, que la política no aspira casi nunca a enterarse de las cosas. El espectáculo de desbarajuste perfecto que ofrece nuestro país (y el mundo en general, en ciertos aspectos) lo prueba con una abrumadora elocuencia. La política se parece a las discusiones: cada cual alega razones contra los opinión del contrincante. Poco a poco (y a veces de golpe) se caldea la atmósfera hasta el momento en que toda verdad se altera y desfigura; aparece a través del vidrio de aumento del amor propio personal o nacional, de los intereses personales o partidarios, y en el mejor de los casos, de la pura pasión política. El mosquito se convierte en elefante, o el elefante en mosquito, de acuerdo con las necesidades de "la causa". Político es sinónimo de discutidor (práctico en disputas) salvo honrosas excepciones.


De "Saludo a la Revista de Occidente"
En "Testimonios. Séptima serie"

15.10.14

Victoria Ocampo. Guerra y Paz y Doctor Jivago

Alguna vez conté como había bajado, en Nueva York, de un barco que llegaba de Londres, para correr derechito a Bretano. A bordo, había comenzado la lectura de La guerra y la paz, en un volumen que pertenecía a la biblioteca del Queen Mary y que tuve que devolver. No podía soltar el libro. Era más real que la estatua de la Libertad y la Quinta Avenida. Su atmósfera me envolvía y me encerré con la novela en mi cuarto del hotel. Con El doctor Jivago he vuelto a ese clima. Me he encontrado de nuevo con amigos y enemigos rusos que dejé al cerrar Anna Karenina o El idiota. Ellos han seguido su camino, como yo el mío, parecería. Y ahora se me aparecen, cambiados e idénticos, como suelen ser los hijos de padres que conocimos.


De "Pasternak"
En "Testimonios. Sexta serie: 1967-1962"

24.9.14

Victoria Ocampo. Al lector

La publicación del sexto tomo de Testimonios responde en mí, a un deseo de ordenar papeles. Podría ordenarlos metiéndolos a una chimenea encendida, como hice con tantos otros. Pero los artículos de esta nueva serie y las conferencias (inéditas) no están solamente en mis cajones: están en diarios, en revistas y en manos de algunos amigos. No es totalmente improbable que se le ocurra a alguien, el día de mi ausencia definitiva, recoger estas páginas dispersas. Prefiero adelantarme y publicarlas yo misma, por insuficientes que me parezcan. 


De "Testimonios. Sexta serie: 1957-1962"

5.6.14

Victoria Ocampo. Qué queda de Lepanto, a fin de cuentas?...


Y esta sensación de volver a un lugar en realidad desconocido se la debemos exclusivamente a los grandes artistas. Ellos solos son capaces de hacer ese milagro para sus semejantes. Aclimatarnos a un mundo nuevo, a un mundo ajeno. No creo que exista forma más eficaz se acercamiento entre los pueblos. Hemos reconocido la cara de Inglaterra a través de Dickens y no de Trafalgar, a través de Shakespeare y no de Agincourt. Cito a Dickens por ser él un recuerdo tan vivo de mi infancia, que no retenía en cambio, las fechas ni casi los nombres de las famosas batallas. Y con sobrada razón. Qué queda de Lepanto, a fin de cuentas? Un manco.


De "A manera de epílogo"
Testimonios: Quinta serie: 1950-1957

15.4.14

Victoria Ocampo. La frasecita de la sonata de Vinteuil

Proust ha analizado este tremendo poder de la música en sus páginas no igualadas sobre la frasecita de la sonata de Vinteuil. Una vez impregnada del perfume de ciertas circunstancias esta frasecita oída de improviso es Odette, para Swann: "... y esta aparición le produjo un dolor tan desgarrador que tuvo que llevarse la mano al corazón".
   
De "Soledad sonora"
"Testimonios. Cuarta serie"

25.2.14

Victoria Ocampo. Más vale no hablar de ello...

Nunca había comprendido por qué ciertas gentes se empeñan en amontonar dinero. Hoy lo comprendo por las librerías. Pero quizá las gentes que juntan dinero no juntan libros. He visto una edición de Shakespeare que no olvidaré hasta el día del Juicio Final. Más vale no hablar de ello.
De "Soledad sonora"
"Testimonios. Cuarta serie"

14.12.13

Victoria Ocampo. San Isidro

Así lo siento yo. Así lo siente Silvina Ocampo, hermana mía no sólo por haber jugado algunos años más tarde en el mismo jardín, a la sombra de los mismos árboles y de las mismas paredes, bajo la vigilancia de los mismos ojos, sino por una hermandad de emoción ante el mismo paisaje.
   
De "Testimonios. Tercera serie"