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19.9.19

Penelope Mortimer. No pienses en si has hecho bien

No pienses en si has hecho bien. Nada está bien. Lo peor de todo es esperar demasiado y no saber, que nadie te diga, por qué recibes tan poco. Ser fiel al amor está bien.


De "Papá se ha ido de caza"

19.9.18

Penelope Mortimer. La primera fase de la pesadilla...

La primera fase de la pesadilla consiste en perder la capacidad de creer en lo insignificante. La consciencia se aguza hasta el punto de que nada es trivial, sino que cada momento, cada detalle posee la misma insoportable cualidad de generar pavor. En este estado de desesperación no hay crisis. El bondadoso censor de la memoria ha perdido el control y todo se recuerda con el mismo horror, la uña partida se transforma en la irregular delatora del sinsentido de la existencia, el comentario más inocente da rienda suelta, sin previo aviso, al dolor o al terror de toda una vida. Pero aun así los días se amontonan, uno encima de otro, de manera ordenada; las semanas siguen marcadas por un domingo en rojo y los meses tienen nombre. Es necesario comer y dormir. Es necesario disponerlo todo para el futuro, aun cuando ello consista únicamente en tomar aliento con el fin de que este pueda, en algún momento, exhalarse y respirarse de nuevo.


De "Papá se ha ido de caza"
    

9.8.18

Penelope Mortimer. Papá se ha ido de caza

Ruth Whiting se apeó del tren en cuento este se detuvo. Había recogido todos sus paquetes, las bolsas ornamentadas y los discretos embalajes de Knightsbridge cuando el tren pasaba por delante del cementerio. Se había apostado junto a la puerta, el billete remetido en el guante, los paquetes dispuestos sobre el asiento, con los lazos y las asas bien derechos para no perder ni un instante. Ramsbridge era la última estación. Aun si se hubiese quedado encerrada en el compartimento, no habría corrido peligro. De haber tenido prisa, quizá su aspecto habría delatado cierta ansiedad, una figura cargada con una montaña de bultos, preparándose para saltar al andén con torpeza. No tenía prisa. Sencillamente se encontraba allí, en el polvoriento y solitario compartimento, escenario fugaz de escoriales, ladrillos negros, anuncios de Té Mazawattee y de Virol, tratando de poner las cosas en orden.


Principio de "Papá se ha ido de caza"