Mostrando entradas con la etiqueta *Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta *Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío. Mostrar todas las entradas

15.1.20

Herta Müller. Llevas un pañuelo?

"Llevas un pañuelo?", me preguntaba mi madre todas las mañanas en la puerta de casa, antes de salir a la calle. Yo no llevaba. Y, como no llevaba, tenía que volver a mi cuarto a coger un pañuelo. No lo llevaba ningún día, porque cada mañana esperaba la pregunta. El pañuelo era la prueba de que mi madre, por la mañana, me cuidaba. En las horas que seguían y para el resto de cosas del día ya tenía que arreglármelas sola. La pregunta "Llevas un pañuelo?" era una muestra indirecta de cariño. Una muestra directa habría resultado embarazosa -eso no era cosa de campesinos-. El amor se disfrazaba de pregunta. Solo así se podía expresar en tono seco, como una orden, como cualquier instrucción sobre el trabajo. En tono hosco, incluso subrayaba la ternura. Todas las mañanas me encontraba delante de la puerta: una vez sin pañuelo y la segunda con pañuelo. Y entonces ya sí salía a la calle, como si llevando el pañuelo también se viniera mi madre conmigo.


De "Cada palabra sabe del círculo vicioso"
en el libro "Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío"
    

17.8.19

Herta Müller. Lo que escribo me lo tengo que comer...

Lo que escribo me lo tengo que comer; lo que no escribo... me devora. Por el hecho de comérmelo no desaparece. Y por el hecho de que me devore no desaparezco yo. Siempre pasa lo mismo cuando, al escribir, las palabras se convierten en algo distinto para poder ser precisas, cuando los objetos se independizan y las metáforas ladronas, se adueñan de lo que no les pertenece. Es al escribir cuando las palabras se convierten en algo distinto para poder ser precisas, cuando tal vez se hace patente que siempre son la misma nieve y el mismo tío.
     
   
De "Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío"
en el libro "Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío"
    

14.6.19

Herta Müller. Lo abominable...

Los poemas de Kramer ponen de manifiesto que lo abominable no empieza con el exterminio de los judíos en los campos de concentración, sino mucho antes, con esa privación de las cosas más normales de la vida, en las casas, los cafés, las tiendas, los tranvías o los parques, perpetrada por la inmensa mayoría que se dejó llevar por el nazismo. Y que, durante toda aquella época, no solo hacían política los nazis declarados, sino todos aquellos que se plegaron a sus mandatos haciendo como si no supieran lo que estaba pasando. Que hicieron política más personas que nunca y que en ninguna otra parte, pues para el perseguido se convirtieron irremediablemente en política viva el panadero, el lechero, el cartero, el vecino o el que pasaba por la calle, en la medida en que todos le hicieron pasar miedo. Todos los que no se apartaron de aquella política fueron parte de ella.


De "Duerme todo salvo el miedo. 
Sobre los poemas de Theodor Kramer"
en el libro "Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío"