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27.4.24

Germaine Greer cita a Mary Wollstonecraft

"Como desde la infancia se les enseña que la belleza es el cetro de la mujer, la mente se adapta al cuerpo y, vagando por su jaula dorada, solo busca adorar su prisión."

Mary Wollstonecraft
"Vindicación de los derechos de la mujer", 1792


En el libro "La mujer eunuco"
    

27.4.21

Germaine Greer cita a Mary Wollstonecraft

"Porque mis argumentos, señor, están dictados por un espíritu desinteresado, abogo por mi sexo y no por mí misma. Desde hace tiempo he considerado la independencia como la gran bencidión de la vida, la base de toda virtud; y siempre la alcanzaré reduciendo mis necesidades, aunque tenga que vivir de una tierra estéril."


Mary Wollstonecraft
"Vindicación de los derechos de la mujer"

En el libro "La mujer Eunuco"
   

29.1.21

Germaine Greer. La seguridad no existe

La seguridad no existe. Nunca ha existido. Y, sin embargo, hablamos de ella como algo a lo que la gente tiene derecho; explicamos las neurosis y las psicosis como producto de la falta de seguridad. Aunque no se da de manera natural, inventamos estrategias para burlarnos del destino, que denominamos seguros, aseguramiento, seguridad social, según cuál sea la deidad que las haya inspirado. Utilizamos servicios de seguridad y pagamos guardias de seguridad. Y, sin embargo, sabemos que el universo sigue siendo capaz de desencadenar catástrofes imprevistas para las que no existe indemnización.


De "La mujer eunuco"
    

22.11.20

Germaine Greer. Algunas genios han roto la reacción en cadena...

Algunas genios han roto la reacción en cadena y han comprendido de qué se trataba, pero la mayor parte de las mujeres creativas llevan la marca de la inutilidad y la confusión incluso en sus mejores obras. Virginia Woolf vislumbró una parte del camino, pero con un coste demasiado alto; George Eliot fue una de las pocas que se zafaron sin miramientos de su camisa de fuerza. La diferencia puede haber sido una cuestión de energía de la psique, o de inteligencia, o simplemente que Eliot era poco agraciada y Virginia era grácil y adorable. Comoquiera que fuere, los cimientos del conflicto se habían asentado en su primera infancia.


De "La mujer eunuco"
    

20.6.20

Germaine Greer cita a Lillian Hellman

Lillian Hellman amó a Dashiel Hammett durante toda su vida y sigue amándole, aunque ya murió. Su amor por él no le impidió amar a otras personas, no se lo impuso cuando él no lo pedía, no le denigró ni le destruyó, ni siquera a través de elogios mendaces. Cuando se estaba muriendo, ella estuvo a su lado para ayudarle. Esta extraña y distante relación de amor es tan solo un ejemplo de las formas que podría adoptar el amor si tuviéramos la previsión y la imaginación para rescatarlo de los estereotipos de nuestra agonizante cultura de consumo.

   (Sé tan poco sobre la naturaleza del amor romántico como cuando tenía dieciocho años, pero ahora conozco, en cambio, el profundo placer del interés continuado, la excitación de querer saber qué piensa otra persona, qué hará, qué no hará, las estratagemas que ha usado y las que no, el corto cordón que los años convierten en una cuerda y que, en mi caso, todavía sigue ahí suspendida, con el cabo suelto, mucho después de la muerte.) 
    Y así fue como vivió conmigo durante los cuatro últimos años de su vida. No todos los momentos fueron fáciles, algunos fueron en realidad muy malos, pero el hecho de haber resistido, después de habernos encontrado tantos años atrás, y de haber destruido tantas cosas y reparado unas pocas, era un motivo de tácito placer. A veces me dolía la parte silenciada o raras veces explicitada de nuestra relación e, intuyendo que la muerte no estaba demasiado lejos, intentaba conseguir algo para conservarlo después. Un día le dije:     
  -Nos ha ido muy bien, no crees?     
  -Muy bien es una expresión demasiado grande para mí -respondió-. Por qué no decimos simplemente que nos ha ido mejor que a la mayoría?*

 *Del libro "Mujer inacabada" de Lillian Hellman.


Del libro "La mujer eunuco"
    

29.1.20

Germaine Greer. Final de La mujer eunuco

El primer descubrimiento significativo que haremos en nuestro estrepitoso avance por nuestro camino mujeril hacia la libertad será que los hombres no son libres y ellos intentarán convertirlo en un argumento para explicar que nadie debería serlo. Solo podremos responderles que los esclavos esclavizan a sus amos y que al conseguir nuestra propia manumisión tal vez podamos indicarles el camino que podrían seguir una vez que se hayan zafado de su propio yugo. Las mujeres privilegiadas te tirarán de la manga e intentarán alistarte en la "lucha" por algunas reformas, pero las reformas son regresivas. Es preciso interrumpir el antiguo proceso, no renovarlo. Las mujeres resentidas te invitarán a la rebelión, pero tienes demasiadas cosas que hacer. Cuáles estás dispuesta a hacer tú?


Final de "La mujer eunuco"
    

10.12.19

Germaine Greer cita un poema de Emily Dickinson

No puedo vivir contigo,
eso sería Vida,
y la vida está allá,
detrás de la alacena.


Poema de Emily Dickinson
citado en el libro "La mujer eunuco"
de Germaine Greer
   

2.8.19

Germaine Greer. Dada la dificultad...

Dada la dificultad del matrimonio como modo de vida y la dificultad aún mayor de la soltería, las mujeres deben concebir la felicidad como un logro positivo. En última instancia, el mayor servicio que puede hacer una mujer a su comunidad es el de ser feliz; el grado de rebelión y de irresponsabilidad que deberá manifestar para acceder a la felicidad es el único indicador seguro del sentido en el que deberán cambiar las cosas para que merezca la pena seguir siendo de algún modo una mujer.


De "La mujer eunuco"
    

7.3.06

Germaine Greer

Germaine Greer (Melbourne, 29 de enero de 1939) es una escritora feminista australiana.


Obras citadas en este blog: