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26.10.22

Karin Boye. Vía media

Pedí una vez alegría sin límites,
pedí una vez tristeza, como el espacio, infinita.
Crece acaso la modestia con los años?
Hermosa, hermosa es la alegría, como hermosa es la tristeza.
Pero lo más hermoso es hallarse en el campo de batalla del dolor
con la mente serena y ver que está brillando el sol.
   

De "Nubes"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
   

19.8.22

Karin Boye. Noche de deseo

Si una estrella se suelta
y cae blanca surcando el aire,
cumplirá, dicen, todos los ruegos que se hagan
en la breve y brillante trayectoria.
   
Yo espero, espero sin cesar. Es abril,
una noche tibia y atenta de abril,
en que la hierba crece y las estrellas escuchan:
Qué tranquilas recorren esta noche su camino,
y ni una sola tropieza y cae!
   
Pero si me duermo, no pasa nada de nada:
si esta noche llega a soltarse una estrella,
tiene que sentir mi ruego mientras cae,
aunque yo esté dormida;
pues toda, toda la noche callada,
es todo, todo el espacio infinito,
rebosante de mi único deseo!


De "Nubes"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
       

23.4.22

Karin Boye. Ya es el tiempo de la inmensa espera

Ya es el tiempo de la inmensa espera,
antes del tiempo de los brotes,
ya tiemblan los árboles con su aureola en flor,
los abedules en púrpura, los álamos en verde
y en rojo fuego las mimbres de los arroyuelos...
Tiempo de fuerzas invisibles,
en que todo es puro pecho nutricio...
las almas van jadeantes, pesadas,
y el crepúsculo enardece y agota
como los encuentros amorosos desmedidos.
Ya se arrodilla la creación para la carrera del deseo,
antes de que llegue la decepción,
cuando el bosque es todo lo verde posible
y el mundo está todo lo acabado posible
y los árboles y los humanos murmuran como en sueños:
"Queríamos más".


De "Los siete pecados capitales"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
    

19.2.22

Karin Boye. Esperar la primavera

Acaso no voy ebria de aroma de rosas?
(Y eso que las rosas no han florecido!)
Acaso no tiembla el mundo bajo un divino velo?
Los albores susurran promesas secretas.
   
de lejos me ha alcanzado una brisa,
leve como un suspiro discreto,
cargada de un aroma a tímida y medrosa espera.
Desde entonces presiento un prodigio.
   
Nada sé... voy como por tierras lejanas,
voy como en un sueño de rosas, en un sueño.
Todo es como antes; y todo está cambiado.
Misterioso enigma de las cosas!


De "Nubes"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
    

19.1.22

Karin Boye. Las estrellas

Ya se acabó. Ya me despierto.
Y camino serena y fácilmente,
cuando nada hay ya que esperar
y nada hay ya que me pese.
   
Ayer, oro rojo, hoy, hoja seca.
Mañana no ha de quedar ni un ápice.
Mas arden estrellas calladas como ayer,
esta noche en el espacio circundante.
   
Ahora quiero hacer entrega de mí misma,
y que ni una pizca de mí quede.
Decid, estrellas, acogeríais quizá
un alma, que ningún tesoro posee?
  
A vuestro lado hay una libertad impecable
en la paz remota de los tiempos.
Seguro que nunca vio vacío el azul,
quien os entregó su lucha y su sueño.
  

De "Tierra oculta"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
   

18.12.21

Karin Boye. Mañana

Cuando el sol de la mañana por el cristal se filtra sigiloso
contento y cauto,
como un niño que quiere sorprender
temprano, muy temprano, en un día festivo...
Entonces, colmada de creciente júbilo, extiendo
mis brazos abiertos al día que se acerca...
Pues el día eres tú,
y la luz eres tú,
y la primavera eres tú,
y toda la hermosa, hermosísima
vida que aguarda eres tú!


De "Nubes"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
   

26.10.21

Karin Boye. Pequeñas cosas

Si no puedes dar un paso más,
ni levantar la cabeza,
si te hundes cansado bajo la inevitable grisura,
da gracias satisfecho a estas pequeñas cosas amables,
portadoras de consuelo, infantiles.
Tienes una manzana en el bolsillo,
un libro de cuentos en casa:
pequeñas cosas, mínimas, despreciadas
en aquel tiempo que irradiaba vida,
pero bastiones discretos en las horas muertas.


De "Nubes"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
    

19.9.21

Karin Boye. Para ti

Tú, mi desesperación y mi fortaleza,
te llevaste toda vida propia que yo tuviera,
y porque todo me lo exigiste sin reparo,
me lo devolviste por mil multiplicado.


De "Los siete pecados capitales"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
      

19.8.21

Karin Boye. Ese instante

Ningún cielo nocturno estival sobrecogido
alcanza tan lejos en la eternidad,
ningún lago, cuando se aclaran las brumas,
refleja tanta quietud
como ese instante...
   
en que los límites de la soledad se extinguen
y los ojos se vuelven transparentes
y las voces se vuelven sencillas como vientos
y nada hay ya que ocultar.
Cómo puedo, ahora, tener miedo?
Nunca te he de perder.
  
 
De "Sea por el árbol"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
    

19.7.21

Karin Boye. 6

Todo, todo cuanto poseía,
era, más que mío, tuyo.
Todo lo más bello que deseaba
era tuyo, tuyo, tuyo.
   
Contigo dije en voz alta
lo que en el mundo nadie sabrá.
Por caminos infinitos
tú eras mi soledad.
   
Si pasaba la noche en vela
tendida sin pensar en nada,
si respiraba te sentía a ti, a ti.
Por todas partes estabas.
   
No hay vida en una vida
en la que tú no estás ya, no.
El mundo es un cascarón inmenso
sin núcleo en su interior.


De "Los lares"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
    

19.6.21

Karin Boye. Tu voz

1
   
Tu voz: en un viejo huerto un sendero a medias invadido de zarzales
con profundas sombras y un sol vivo y un súbito canto de aves,
un sendero de secreta vida salvaje y rumor de aire y soledad...
cuán arriesgadamente solo y salvaje es, lo sé yo, nadie más.
   
Y cuando me despierto por la noche, en él me despierto,
y en un juego de sombras verde transparente me pierdo de nuevo.
Ahí paso yo horas y horas y sé bien que tanto da
a quién sigas y dónde debas estar, pues aquí está mi hogar.
   
2
   
Tu voz veinte años llevo oyéndola, y cuanto has dicho
estaba cargado de poder, aunque yacía olvidado en mi abismo.
Ahora oigo como ayer esas palabras, mis días y mis noches llenan.
Eran los latidos de mi corazón. Eran el calor de mis venas.
   
Qué clase de simas albergamos, que guardan todo lo pretérito?
O es solamente tu ser, tu voz lo único que recuerdo?
Tú eras la consumación de mi vida. Cómo maduró al fin?
Un árbol ahogado, un árbol de tormento, floreció así.
   
3
   
Bien lo sé, porque lo dicen todos: tu tiempo apremia.
No me puedo imaginar que fallecieras.
No hay mundo en que vivir, si tú no habitas en él.
La razón me niega el milagro. Pero mi corazón tiene fe.


De "Los siete pecados capitales"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"
    

17.5.21

Karin Boye. Tú, mi consuelo más puro

Tú, mi consuelo más puro,
tú, mi más firme resguardo,
eres lo mejor que tengo:
nada duele como tú.
   
No, nada duele como tú.
Ardes como hielo y fuego,
cortas como acero mi alma,
eres lo mejor que tengo.


De "Nubes"
En "Ya es el tiempo de la inmensa espera"