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10.2.16

May Swenson. Dadnos paso

  para trascender lo orgánico
   porque seguramente hay algo más
    para lo que es un impedimento una vaina opaca
     Y si fuera la vista la que se ciega
      el oído el que ensordece
       el tacto el que nos hace insensibles?
        Y si atados con una camisa de sangre
          a un potro de huesos nos asfixiamos
           en el calabozo de nuestros pulmones?
            Hoy estamos entre cerebros
             un laboratorio
              Hemos de estar aquí
               mañana?
                No hay
               cumbres
              en las que permanecer
              limpiamente
             sin cabeza?
            Entre la barriga
           del sol y la barriga
          del mundo
         hemos de rebotar siempre
        generaciones magnetizadas del círculo?
       Dejadnos comer solo oscuridad               
      rechazar nuestra órbita rancia
     y andar sólo en el sueño
    vislumbrar ahí una rendija en el futuro
   y trabajar para ampliarla
  Dejadnos preparar para desnudarnos fuera del capuchón de horca 
 del mundo
sin excusa de carne o apología de sangre



En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

2.11.15

Maxine Kumin. Somos

Amor, somos un pequeño estanque.
En nosotros ranas amarillas toman el sol.
Sus ancas cuelgan. Sus muslos se abren
como las piernas de los recién nacidos.
Chinches de agua hacen pensar en incisiones sobre nuestra piel
pero no dejan huellas de sus caricias.
Tocar es así. Y cuánto evoca tocar.

Aquí mismo las bayas más negras engordan
sobre el estanque de nuestro ser.
Es un mes fértil para las malas hierbas.
Sobresalen como las mandíbulas de los reyes de Habsburgo.
Mañana harán gotear su sangre
mientras la planta de algodoncillo rompe su algodón
dejando sólo secas espinas y apretadas semillas.

Mientras tanto aún sabiendo
que el tiempo baja a cerrar la puerta
-impetuoso, justo, cristalizándose en los huesos
con hielo y con algo más-
pululamos, nos entendemos. La plataforma de hielo
todavía es trópico. Y aún sabiendo
que ninguno de nosotros puede alcanzarse a sí mismo

lo intentamos.
Amor, lo intentamos.




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

6.6.15

Maxine Kumin. Continuum: un poema de amor

ir a coger uvas con
la escalera y el balde bajo
las primeras lluvias torrenciales
de septiembre     la lluvia
empapando el polvo
en un alegre chapoteo      el cielo
levantado como el vapor
de un tarro de uvas
hirviendo     uvas silvestres
terriblemente altas     enredadas en telarañas
de mosto y esputos de chinches
ir a coger uvas    año
tras año     nosotros dos con
la escalera y el balde manchado
por la lluvia de uvas
nuestro lenguaje privado




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

24.4.15

Carolyn Forché. La isla


  Para Claribel Alegría

I

En Deya cuando la niebla
se eleva desde las peñas llega
tan cerca de sus manos que podría
partirla en trozos como el pan.
Sostiene su bebida y gesticula
con una mano para describir esto:
qué hubiese hecho con tantos
cestos del pan.

Mi prieta, la llamada Asturias,
mi morenita. Neruda
usó la palabra negrita, y es
cierto: sus ojos, su cabello
son de un negro violento
como ciertas mañanas
de los últimos catorce años.
Lleva un vestido de algodón blanco
al que se le han cosido diminutos
espejos - cuando me busco
en ella, veo el mismo rostro
una y otra vez.

Tengo los párpados gruesos
de trabajadora eslava,
el cabello claro de sangre mezclada.
Aunque José Martí haya dicho
que hemos pasado nuestras vidas en el corazón
de la bestia, nunca la he oído
palpitar. Cuando he visto
a un animal, nunca he llegado a coger
el cuchillo. Como dirían
los norteamericanos, sólo es un oso
escarbando en la basura.

Pero no somos tan diferentes.
Cuando miramos a una persona, estamos viendo
a otra. Cuando escuchamos algo
oímos otra cosa ocurrida
en el pasado. Cuando le hablo a ella
ya sé lo que estaré diciendo
dentro de veinte años.


II

El verano pasado volvió
a El Salvador. Hace
diez años que Cenizas de Izalco
fue quemado en una plaza pública,
diez años sin plantas
de café, sin que sus ojos
cruzaran la finca como pájaros
negros dispersándose.

Era sencillo. Estaba
allí para abrazar a su madre.
Mientras caminaba por el pueblo
su sola visión hizo abrir las ventanas.
Era sencillo. Había ido a
ahondar en la memoria de un poeta,
cuyo cuerpo nunca fue encontrado.
Había cambiado? Era distinto.
En El Salvador nada ha cambiado.


III

Deya? Una hilera de dientes
los huesos del mundo, más verde
que Córcega. En inglés
no hay palabras para describir esto. No puedo
ayudarte. Aquí estoy a salvo. Tengo
todo lo que podría desear.
Por la mañana miro la cumbre
del Teix acuchillando las nubes.
En vez de pan, envío poesía
a mi país; por lo tanto, nada corto.
No doy nada, así que, según creo,
nada tengo.

Deya tiene siete chales de viento
diferentes. El cielo los sostiene
para ella, le ayuda a ponerselos.
Soy xaloc, un viento
del suroeste, tan lejano
como mi país y no hay nada
que me ayude dentro o fuera de él.

Carolina, sabes cuánto tiempo tarda
una voz eh alcanzar a otra?


1976-78




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

17.4.15

Lucille Clifton. Nací con doce dedos...

nací con doce dedos
como mi madre y mi hija.
cada una de nosotras
nació llevando extraños guantes negros
bebés con dedos de más asomando por los bordes de las cunas y
bañándose en la leche.
temían que aprendiéramos hechicería
y nos cortaron los portentos
pero nunca comprendieron
la poderosa memoria de los fantasmas.    ahora
cogemos lo que queremos
con dedos invisibles
y nos comunicamos
mi difunta madre   mi hija que está viva    y yo
a través de nuestras terribles y oscuras manos.




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

3.4.15

Linda Pastan. Voces

Juana oyó voces,
y por ello ardió.
Mientras conduzco en la oscuridad
escribo poemas.
Anoche pensando
en cómo espaciar los versos
me pasé una señal de stop.
Cuando me justifiqué
el policía asintió,
y me puso
una multa.
Un entendido me dijo
que los escritores tienen un plazo de quince años:
luego llega la repetición,
incluso la locura.
Como Midas, supongo que
todo lo que tocamos se convierte
en un poema-
cuando el hechizo existe.
Pero piensa en el poeta después de ese plazo
tocando los árboles que
siempre ha tocado,
pero esta vez no ocurre nada.
Imagínatelo yendo de un tronco
a otro, magullándose
las manos con la áspera corteza.
Sólo quedan cinco años.
A veces entierro
mis poemas en el jardín,
reservándolos
para los fríos días venideros.
De todos modos
te quemas por ello.




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

27.3.15

Adrienne Rich. Poesía III

Aunque supiéramos que los niños iban a estar completamente dormidos
y sanos    los libros cuadrados   el agua corriendo
limpia por las cañerías
                       y todos los presos libres

Aunque cada palabra que escribimos hasta entonces
fue honesta   una parte importante
de nuestra vida puesta en ello
                              y no a veces esos
versos laxos, indolentes
                        esas letanías

Aunque nos dijeran   y no solamente los amigos
que éste fue un trabajo honesto

Aunque cada uno de nosotros no llevara
un guardapelo de latón con una foto
de una mujer estrangulada   o una niña cosida por la entrepierna

Aunque alguien nos hubiera dicho, joven:      Esto no es una llave
ni una pluma de pavo real
                         ni un cometa ni un teléfono

esto es el fregadero de la cocina   la piedra de amolar

acaso nos entregaríamos
mas tranquilamente   sentiríamos menos alegría criminal
cuando eso llegue   como efectivamente llega
clarificando la gramática
y las fijas y mudables estrellas-?




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

20.3.15

Maxine Kumin. Después del amor

Después, la transigencia.
Los cuerpos reasumen sus límites.

Estas piernas, por ejemplo, mías.
Tus brazos te reciben de nuevo.

Cucharas de nuestros dedos, los labios
admiten su propiedad.

La ropa de cama bosteza, una puerta
se entreabre por causalidad

y por encima de nuestras cabezas, un avión
salmodia al aterrizar.

Nada ha cambiado, salvo
ese momento en que

el lobo, el lobo traficante
que espera al otro lado de uno mismo

se echó ligeramente, y se durmió.




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

11.3.15

Denise Levertov. Tiempo para respirar

   (Adaptado de una prosa poética de

    Jean-Pierre Burgart)

Anocheceres perdurables, mezclados
uno con otro. Océanos meciéndose
tranquilos, dársenas reflejadas y aquellas
calles indescifrables que
se inscriben en el cielo
más allá de la trayectoria de los vendejos.

Esa frescura, una
y otra vez; el verano
en los pliegues de tu vestido, tela misteriosa.
Y en la perturbadora
y suave elegancia de tu cuello.
La misma sombra veraniega
asomando en tus ojos.

La noche parece acabar de repente
en el horizonte. Tal vez nunca
llegue. Tal vez,
renovados por el hálito de estos
primeros días de verano,
dejemos de morir.




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"

27.2.15

May Swenson. Un deseo

De una hora construí una cabaña
   y me senté como un hindú
      inmune en el viento del tiempo

De un cabello hice una senda
   y caminé y ambos
      roca y desierto se volvieron

mi espacio y mi camino
   Con el dolor por piel
      no sentí heridas

Un agradable poder maduró
   como una nuez y se abrió dentro de mí
      Allí donde antes hubo ira

se distendió el mundo entero
   hacia el mediodía tranquilo
      Mi rostro en la roca mi nombre

en el árbol mas silvestre
   mi carne el brezal
      de un clima pacifico




En la antología "Siete poetas norteamericanas actuales"